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Entrevista: “Soy parte de esa generación que creció bajo dictadura”

Con “Avidez”, Lina Meruane, ganadora del Premio José Donoso, se muestra como una escritora consolidada a nivel iberoamericano. “Cada uno de mis libros se ha elaborado de manera diferente”, sostiene Lina (por Mario Rodríguez Órdenes. Fotografía: © Isabel Wagemann)

 En la década de los 90’, en una Feria del Libro de La Serena, tuve la ocasión de conocer a una joven escritora que brilló en ese encuentro cultural con su relato Las Infantas. Se trataba de Lina Meruane Boza (Santiago, 1970), que recién se empinaba por los 20 años. Recientemente, cuando ya tiene una carrera de escritora consolidada publica Avidez (Páginas de Espuma, 2023).

Según lo precisa Michelle Roche Rodríguez: “Avidez es un microcosmos de sus temas narrativos. Como mordidas en la piel de los lectores, los trece relatos allí contenidos narran padecimientos ignotos y extrañas dinámicas familiares, mientras ponen en primer plano el descubrimiento del cuerpo y del deseo femenino”. Es el momento de una conversación con Diario Talca.

Lina Meruane Boza nació en Santiago en 1970. Su obra de ficción incluye los relatos reunidos en Las Infantas, y cinco novelas: Póstuma, Cercada, Fruta Prohibida, Sangre en el ojo y Sistema Nervioso, traducidas a doce lenguas. Entre sus libros de no ficción se cuentan los ensayos Viajes Virales y Zona Ciega, así como el ensayo personal Palestina en pedazos.

Ha incursionado en la dramaturgia con una adaptación teatral, Un lugar donde caerse muerta, y una obra dramática: Esa cosa animal. Entre sus premios destacamos: Sor Juana Inés de la Cruz (México, 2012). Recientemente obtuvo el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso que otorga la Universidad de Talca.

Lina, ¿qué significó para usted ganar la versión 2023 del Premio José Donoso, otorgado por la Universidad de Talca?

“Como dije en mis palabras de aceptación del premio es un honor muy grande e inesperado, puesto que es un premio prestigioso para un autor o autora latinoamericana. Me sorprendió muchísimo que me lo hayan otorgado a mí. Y por supuesto, estoy agradecida, porque lleva el nombre de un autor muy admirado por mí, incluso admirado tempranamente”.

¿Qué relación literaria tuvo con José Donoso?

“Conocí a José Donoso primeramente por sus relatos. Fui lectora entusiasta de sus cuentos y de algunas de sus novelas. Recuerdo especialmente Coronación y Lugar sin límites y poco después El Obsceno pájaro de la noche, que es una obra más compleja. Tuve la gran suerte de entrevistarlo en su aniversario de los 70 años para la Revista del Colegio The Grange que quiso homenajearlo. El estuvo emocionado de recibirme, sin saber que era una estudiante de periodismo de solo 23 años y aspirante a escritora. Fue una tarde muy feliz para mí. Tuve tiempo para conversar sobre muchos temas y fue la oportunidad de interiorizarse en su proceso creativo. Donoso era una persona brillante y me dio la posibilidad de conocerlo un poco mejor. Después seguí leyendo a Donoso. Leí toda su obra, incluso los relatos póstumos. En mis años de doctorado trabajé principalmente su Lugar sin límites, que es una novela que habla muy tempranamente de un sujeto travesti, en la literatura latinoamericana y chilena”.

¿Por qué al conocer el veredicto señaló que estaba viviendo un momento donosiano?

“Lo dije porque en ese momento estaba revisando muchas entrevistas que Donoso concedió a la prensa en sus años de escritura, porque se está armando un libro, que será editado por la Editorial Alquimia, con fragmentos de esas entrevistas y con prólogo mío”.

Los cuentos que aparecen en Avidez son de larga data. ¿Qué circunstancias han permitido su publicación?

“En efecto los cuentos de Avidez recogen una producción literaria que va desde 1994 hasta 2023. El último cuento lo escribí en marzo pasado. Son casi treinta años de escritura. Tuve la oportunidad de publicarlos juntos, porque Juan Casamayor editor de Páginas Espuma, me preguntó si tenía algún libro de cuentos. Y al revisar el material me di cuenta que tenía un conjunto de cuentos que giraban en torno al hambre material, al apetito sexual y a otras pulsiones obsesivas que reúnen en ese título Avidez, que a mí me parece maravilloso”.

En el cuento Reptil, se aprecia nuestra incapacidad para comprender lo diferente y rechazarlo. ¿Ese es un rasgo de nuestro mundo actual?

“Creo que rechazar al diferente es un rasgo que está muy presente en la constitución de las comunidades y sobre todo en la constitución de las naciones que se definen por exclusión a los que no pertenecen a ese grupo social. Es una manera de pensarse socialmente muy establecida, que se ha profundizado en los tiempos actuales”.

Lina, ¿se siente parte de lo que algunos críticos llaman la literatura de los hijos?

“Por mi edad soy parte de esa generación que creció bajo dictadura. Es decir que nacimos alrededor de 1973 y que pasamos nuestra infancia, adolescencia y nuestra temprana adultez, bajo el régimen dictatorial. Por lo tanto, fuimos formados bajo ciertas lógicas, sociales y económicas, que provienen del ideario dictatorial. En ese sentido soy hija de esa generación. Lo que me aproblema de esa categoría es que cuando uno es hijo, nunca deja de serlo. Y entonces la marca de la dictadura es no solo importante, sino permanente, definitiva. Y aunque muchos de mis textos trabajan ese periodo, creo que he trabajado otros periodos, circunstancias y lugares. Entonces me siento parte de esa generación literaria de los hijos, pero mi obra también apunta a otras temáticas y otras coordenadas”.

¿Qué lecturas o escritores han sido fundamentales en su formación?

“Para alguien que viene leyendo desde la infancia, cada uno de los libros leídos, ha tenido impacto en mi formación. Decía en mis palabras de agradecimiento que yo aprendí a escribir copiando libros. Ellos me enseñaron una sintaxis, un modo de pensar y escribir metafóricamente, la importancia del ritmo, en fin, una serie de cuestiones que fui aprendiendo en esa primera práctica de escritura, cuando no tenía nada propio que contar. Luego empecé a escribir poesía y por supuesto leí a Neruda, Mistral y Huidobro, que fueron fundamentales para mí. Con ellos entendí la importancia de la palabra justa. En mi adultez fue eligiendo textos que tienen que ver con mis propios intereses. Es un gran abanico y me costaría ir uno por uno. Pero señalaría autores chilenos como José Donoso, Carlos Droguett, Marta Brunett la gran novelista de los años 60’ y su contemporánea María Luisa Bombal. Mas recientemente Diamela Eltit y Pía Barros”.

¿Cómo es el proceso que va elaborando nuevos relatos?

“Esta es una pregunta que me interesa, porque no tengo una respuesta definitiva, ni cerrada. Cada uno de mis libros se ha elaborado de manera diferente. Algunos parten de una idea y lo que sigue normalmente es un ensayo; otras veces hay un viaje y surge una crónica; en algunas situaciones hay un sujeto, Lina Meruane y entonces aparece un ensayo autobiográfico. A veces aparece un personaje con una problemática y una voz.  Para mí, en la escritura de ficción, es esa voz la que me lleva adelante en la escritura. Además, en ficción las ideas tienen distinta procedencia. A veces es un sueño, a veces la nota aparecida en un diario. Todo lo que digo parece muy claro, pero es más complejo. Y a veces resulta y otras no”.

¿Corrige mucho?

“Muchísimo. Lo que más me interesa es corregir. Para mi lo que importa en un texto no es tanto lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Y eso no es fácil de lograr”.

Lina, se acaban de cumplir 50 años del Golpe Militar. ¿Cómo ha marcado su vida?

“El Golpe cae en mis años de primera formación y tiene un impacto significativo en mi experiencia vital. No son los únicos ciertamente. Pero haber crecido bajo un régimen militar es relevante… He pasado muchos años deshaciendo todos los ejes formativos de lo que para mí fue la dictadura”.

¿Sigue siendo Chile un país herido?

“Me parece que sí. Durante la dictadura Chile recibió una marca muy fuerte por la violencia ejercida sobre la población; la violencia sobre su economía y las maneras de empobrecerse y enriquecerse; y también algo que tiene que ver con lo subjetivo, con la manera de pensar la comunidad que llamamos Chile. Esa herida está latente y ha vuelto a manifestarse en el proceso constitucional”.

¿Como superar las heridas del pasado?

“Me veo incapaz de pensar en una superación. Siempre he creído mucho en el impacto de la educación. Yo provengo de una educación que me enseñó a pensar críticamente. Pero lamentablemente una de las peticiones de la ciudadanía en el momento del estallido social y una década antes fue precisamente la de una educación de calidad y sin fines de lucro para todo. Y creo que estamos lejos de eso”.

¿Cómo es su vida literaria en Nueva York?

“He vivido veinte años de vida adulta en Nueva York. Me instalé el año 2000 y me doctoré el año 2009. Actualmente enseño escritura creativa en la Universidad del Norte (Colombia) y en la Universidad de Nueva York”.

¿Ha pensado radicarse en forma más estable en Chile?

“Siempre digo que pese vivir en Nueva York, Berlín o Madrid, siempre he estado cercana a Chile. En el último tiempo, cada vez más. En este viaje ya llevo seis meses. Estoy muy arraigada emocionalmente, porque tengo mi familia y múltiples referentes. A corto plazo pienso vivir por lo menos 4 o 5 meses al año en Chile. No es una residencia estable, pero sí un lugar que se fija como residencia más estable”.

¿En qué proyectos literarios está trabajando ahora?

«Viene un libro llamado Coloquio de las quiltras que se lanzará en marzo. El punto de partida es el tema de la violencia contra las mujeres en la literatura escrita en castellano y avanza la discusión sobre el feminismo y la temática trans”.

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