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Actualmente, se discute el proyecto de ley de sala cuna universal, con un largo análisis iniciado en 2018. La discusión lleva a cuestionarse sobre la importancia de los primeros años desde lo educativo y eventuales consecuencias que implicaría el que los niños/as en esta etapa estén a cargo de cuidadores/as y que pierdan las oportunidades de aprendizaje que se brindan en establecimientos educacionales. Es una discusión aún en curso, que requiere un análisis desde diferentes perspectivas, sin dejar de lado lo central: los niños/as y el valor de su educación desde sala cuna, primer nivel de educación parvularia, así como la formación profesional de quienes son responsables de esta crucial etapa educativa.

Un educador/a de párvulos se forma profesionalmente por 5 años, evidenciando competencias para llevar a cabo un proceso educativo con equipos de trabajo calificados, favoreciendo el bienestar de niños/as, su desarrollo y aprendizaje de modo integral. Esto asegura que un niño/a que asiste a sala cuna y a los otros niveles no sólo cuente con los cuidados que requiere acorde a su edad y desarrollo, sino que vea potenciadas sus habilidades, construyendo aprendizajes que son la base para futuras experiencias.

En Chile, se reconoce el avance en los últimos años en torno a la institucionalidad asociada a la Educación Parvularia, la preocupación por alcanzar estándares en la formación y en el campo profesional que han llevado a que tanto casas formadoras como salas cuna, jardines infantiles y colegios, se sometan a rigurosos procesos para acreditar que lo realizado cumple con las condiciones necesarias.

El valor de la educación parvularia como nivel educativo se hizo aún más evidente post pandemia dados los rezagos que aún se evidencian en los aprendizajes de quienes no asistieron presencialmente al aula. Se ratifica la necesidad de continuar en esta línea, incentivando, por una parte, a que más personas se formen como educadores/as de párvulos, y por otra, a que más niños/as asistan a educación parvularia desde la sala cuna.

El cuidado y atención a nivel familiar otorgará bases afectivas y un contexto de confianza necesario para el adecuado desarrollo de los párvulos, sin embargo, ingresar a una sala cuna, nivel medio o transición, ampliará exponencialmente las oportunidades de aprendizaje, en tanto estén a cargo de profesionales que toman decisiones desde la pedagogía y desde lo aprendido en su formación universitaria. Realizando un trabajo en equipo como comunidad educativa con asistentes o técnicos y diversos profesionales que aportan a esta labor, se lleva a cabo un proceso en base a principios pedagógicos.

Es evidente la necesidad de seguir fortaleciendo la institucionalidad de la educación parvularia, la formación profesional de quienes conforman los equipos educativos, así como la incorporación de niños/as al proceso educativo, desde la sala cuna.

María Teresa González

Directora

Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia

Universidad Católica del Maule sede Curicó

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