
Se trata de un reciente diagnóstico del Parque Estero Piduco de Talca, elaborado por el equipo de estudiantes de cuarto año de Sociología de la Universidad Católica del Maule —Alonso Cotal, Alan Del Campo, Edith Torres, Juan Pablo Pereira y Benjamín Novoa— en el marco del curso Taller de Proyectos Sociales, desarrollado en colaboración con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) y la Municipalidad de Talca.
El documento entregó una mirada actualizada sobre los usos, percepciones y formas de gestión del principal parque urbano de la ciudad. La investigación combinó encuestas, entrevistas, observación en terreno y cartografía social, recogiendo visiones de vecinos, dirigentes y usuarios cotidianos.
Los parques urbanos: infraestructura esencial para la cohesión social, la salud y el equilibrio ambiental
El estudio sitúa al Estero Piduco dentro de un debate más amplio sobre el rol estratégico de los parques urbanos en las ciudades contemporáneas.
Hoy se entiende que estos espacios no son un complemento ornamental, sino infraestructura crítica para la calidad de vida: permiten descanso, actividad física, encuentro comunitario, integración barrial, movilidad peatonal y bienestar mental, además de aportar beneficios ambientales indispensables.
En ciudades intermedias como Talca los parques urbanos cumplen una función aún más decisiva. Son lugares que fortalecen la cohesión social, mitigan los efectos del calor urbano, mejoran la salud pública y generan entornos seguros cuando están bien cuidados y activados.
En el caso del Estero Piduco, su condición de humedal urbano declarado en 2024 otorga un valor adicional de enorme relevancia ecológica.
Este estatus no solo reconoce la presencia de fauna, flora y servicios ecosistémicos clave, sino que también exige criterios de gestión responsable, conservación activa y participación comunitaria para asegurar su sostenibilidad en el tiempo.
Un parque activo y diverso, pero con desafíos de seguridad y fragmentación interna
Los datos levantados por los estudiantes muestran un parque activo y con fuerte presencia comunitaria. Cerca del 65% de los encuestados lo utiliza principalmente en las tardes y fines de semana, y las áreas mejor equipadas entre 4 y 6 Oriente concentran la mayor actividad.
Una dirigenta vecinal destacó el rol del parque como espacio de encuentro familiar, mientras otros usuarios mencionaron su uso cotidiano como corredor de movilidad blanda para conectar distintos puntos de la ciudad.
El diagnóstico identifica percepciones diversas respecto a la seguridad. Mientras algunos usuarios consideran el parque seguro durante el día, otros señalan inquietudes en horario nocturno debido a la menor iluminación o menor flujo de personas. La encuesta indica que el 61% evita ciertos sectores en la noche.
Los investigadores también identificaron una fragmentación interna: áreas con alta vitalidad conviven con sectores menos visitados o percibidos como menos cuidados, lo que refuerza la necesidad de equilibrar los esfuerzos de mantención en todo el parque.
El parque y su vínculo con el estero: una relación interrumpida
Uno de los elementos que el diagnóstico permite observar es la compleja relación entre el Parque Estero Piduco y el propio estero que le da origen.
Aunque el parque fue concebido para poner en valor el cauce natural y su ecosistema, la presencia de una reja perimetral instalada en distintos tramos ha generado una separación física y visual que limita el acceso, la contemplación del paisaje y la integración ecológica del espacio.
Para vecinos y usuarios, esta barrera interfiere en la experiencia cotidiana del parque, pues impide acercarse al estero, dificulta la continuidad de los recorridos y afecta la vocación ambiental del lugar.
Desde el punto de vista urbano, la reja rompe la conexión entre la ciudad y su borde natural; y desde una perspectiva ecológica, restringe la posibilidad de pensar el parque y el estero como un solo sistema, especialmente ahora que el sector cuenta con la declaratoria de humedal urbano (2024).
El diagnóstico sugiere que repensar esta relación es clave para avanzar hacia un parque que dialogue plenamente con el estero, potencie su valor paisajístico y ambiental, y permita una experiencia más abierta, integrada y coherente con la vocación del territorio.
Desafíos intersectoriales para la gestión
Uno de los aportes centrales del estudio es la identificación de desafíos intersectoriales. Administrar un parque urbano de casi 26 hectáreas —y además humedal urbano— requiere una articulación constante entre diversas instituciones responsables de seguridad, mantención, iluminación, actividades culturales y participación ciudadana.
Las entrevistas con dirigentes señalaron la necesidad de fortalecer instancias de coordinación y diálogo entre instituciones y comunidad, así como mecanismos más estables para involucrar a vecinos y organizaciones en decisiones sobre el parque.
El diagnóstico muestra también una baja participación ciudadana: el 72,9% de los encuestados indicó no haber participado en actividades vinculadas al parque, lo que evidencia una oportunidad para abrir nuevos canales de involucramiento comunitario.
Hacia un proceso de diálogo participativo
A partir de los hallazgos, el estudio plantea la importancia de avanzar hacia un proceso de diálogo participativo que reúna a autoridades, organizaciones comunitarias, agrupaciones ambientales, deportistas y usuarios cotidianos para definir prioridades, construir acuerdos y proyectar mejoras.
Como dijo un dirigente entrevistado, “el parque es de todos; lo importante es ponernos de acuerdo en cómo cuidarlo”.
La presentación oficial del diagnóstico ante el MINVU y un equipo de profesionales de la Municipalidad de Talca concluyó con compromisos concretos.
Las instituciones acordaron avanzar durante 2026 en una primera iniciativa de diálogo participativo en torno al parque, orientada a reunir a actores comunitarios, usuarios y organismos públicos para iniciar un proceso colaborativo sobre su gestión y proyección.
Asimismo, se planteó la posibilidad de explorar un convenio de colaboración entre el MINVU, la Municipalidad y la Universidad Católica del Maule, con el objetivo de profundizar el trabajo conjunto sobre parques urbanos, fortalecer la investigación aplicada y promover modelos de gestión más integrados y participativos para los espacios públicos de la ciudad.
Valoración de los estudiantes
Para la directora de la Escuela de Sociología, Claudia Jordana, la vinculación directa de los estudiantes con el territorio es un componente formativo esencial: “es en estos espacios donde se ponen en juego las herramientas que la carrera entrega, permitiendo que los aprendizajes dialoguen con problemas reales y con actores concretos del entorno local”.
Esta perspectiva refuerza la importancia de que la formación sociológica se desarrolle también fuera del aula, en estrecha interacción con los desafíos y dinámicas de la comunidad.
En esta línea, para los propios estudiantes el proceso fue altamente valorado. Todos coinciden en que “como estudiantes de Sociología de la Universidad Católica del Maule, valoramos profundamente esta instancia de trabajo y vinculación con distintos actores, la cual no solo resulta clave para nuestro desarrollo profesional, sino que también representa un aporte sustantivo y necesario para el fortalecimiento del desarrollo comunitario y la gestión del espacio público. Creemos que procesos como este permiten sentar las bases para soluciones democráticas, concretas y sostenibles, construidas con la participación activa de quienes habitan y dan vida al territorio”.








