
Desde hace muchos años observo el fútbol y trato de analizar todo lo que ocurre dentro de la cancha y fuera de ella. Hay cosas que puedo procesar sin problemas: por ejemplo, el enojo de una hinchada cuando su equipo no muestra garra o actitud; también entiendo por qué un técnico hace entrar a un jugador cuando queda un minuto de partido, o por qué un equipo puede perder aun teniendo la posesión del balón durante casi todo el encuentro. Son situaciones que forman parte del conocimiento popular y no requieren mayores explicaciones.
No obstante, el fútbol también nos presenta una “dimensión desconocida”: una esfera de hechos o comportamientos a los cuales no es tan fácil encontrarles una explicación lógica. Entre ellos están las ya mencionadas cábalas, que pueden ir desde dar tres saltitos al entrar a la cancha, usar siempre el mismo número de camiseta, ponerse de rodillas y mirar al cielo después de un gol, sentarse siempre en el mismo asiento del estadio o con la misma persona al lado, o escuchar la misma canción antes del partido.
Pero también hay cábalas más llamativas: usar ropa interior “de la suerte”, no afeitarse antes del encuentro, e incluso una de las más conocidas en el mundo del fútbol: no mirar ni tocar la copa cuando pasas cerca de ella antes de jugar una final.LAS CÁBALAS DEL FÚTBOL por Ricardo MoyaSegún muchos deportistas, las cábalas atraen la suerte. Y aunque no tienen lógica real, sí poseen un componente emocional que puede brindar seguridad. Aunque sean solo actos simbólicos, para las personas tienen sentido, sobre todo cuando “la cábala se cumple”.
Las cábalas no garantizan resultados ni tienen poder real sobre lo que ocurre en un partido. Sin embargo, cumplen una función emocional valiosa: ordenan la mente, disminuyen la ansiedad y fortalecen la confianza personal.
n el fútbol, donde la presión y la incertidumbre son parte del día a día, estas prácticas pueden convertirse en pequeños anclajes de seguridad. No ganan partidos, pero ayudan a que quienes los juegan se sientan preparados. Y, a veces, esa sensación puede marcar una diferencia.
Para finalizar, y aunque no creo mucho en las cábalas, pero si tienes algo muy importante que hacer en estos días y necesitas toda la ayuda del mundo: MIERDA MIERDA …como dicen los del teatro.
Ricardo Moya Sánchez
Profesor de Educación Física
Licenciado en Educación Técnico de fútbol amateur








