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Entrevista; “La lectura de su obra ha sido mi guía durante todo mi proceso de formación”

Alsino, de Pedro Prado, propone una profunda reflexión sobre la infancia, la imaginación, el castigo y la explotación. Esta edición del año 2025 contó con la participación de Pedro Maino, bisnieto del autor (por Mario Rodríguez Órdenes)

Pedro Maino es un investigador y editor de larga trayectoria.

Publicada por primera vez en 1920, Alsino es la obra mayor de Pedro Prado, figura clave de la generación literaria de 1920 y del grupo Los Diez.

En esta novela, Prado despliega una prosa lírica y visionaria para contar la historia de un niño campesino que, tras una caída, desarrolla una joroba que se transforma en alas.

Alsino vuela. Pero su diferencia —su anhelo de elevarse por sobre el mundo— lo convierte en objeto de marginación, castigo y explotación.

Con una escritura que conjuga poesía, simbolismo y crítica social, Alsino propone una profunda reflexión sobre la infancia, la imaginación, la diferencia y la represión.

Esta nueva edición, enriquecida con textos de Diamela Eltit y Patricio Lizama, devuelve al presente una obra imprescindible de la literatura chilena, injustamente olvidada por generaciones.

Hoy, más de un siglo después de su publicación, Alsino nos interpela con la misma fuerza: ¿qué hace una sociedad con quienes sueñan con volar?

Pedro Maino Swinburn es un investigador y editor de larga trayectoria.

Licenciado en Lengua y Literatura hispánica en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Es bisnieto de Pedro Prado, autor de Alsino, y editor de esta edición del año 2025, de Ediciones UC.

Precisa Maino: “En Alsino  desembocan todas las búsquedas filosóficas y estéticas que Pedro Prado desarrolló en sus libros anteriores. Es una obra emblemática y lo es también para la literatura chilena del siglo XX. Tuvo un alcance internacional que no solía tener la literatura chilena. Lo que hizo Pedro Prado fue combinar la tendencia criollista de la época con otra tendencia que había inaugurado en Chile Augusto D’Halmar, es decir, una línea literaria que tiene búsquedas más estéticas, alejadas del realismo imperante. Produjo cierto desconcierto porque fue una novela muy difícil de clasificar. En ella coexistió una veta lírica con una narrativa, entonces, Alsino fue una obra extraordinariamente compleja y rica en términos de tendencias literarias.

Alsino transcurre en Llico, caleta situada en Vichuquén, Región del Maule.

Pedro, ¿cómo surge esta reedición de Alsino de Pedro Prado?

“La Fundación Arbolee tuvo la iniciativa de hacer esta nueva edición de Alsino”.

 

¿Qué significa Alsino en la narrativa chilena?

La publicación de Alsino en 1920 abre nuevos horizontes para la literatura chilena, sobre todo en lo relativo al cruce entre lo lírico y lo narrativo”.

¿Qué explica su vigencia?

“Alsino ha logrado integrar el imaginario chileno, con la figura del héroe marginal y trágico que anhela lo imposible”.

¿Qué papel jugó Pedro Prado en el Grupo de los Diez?

“Pedro Prado fue el líder del grupo, quien solía convocarlos en su chacra de Mapocho y el principal gestor, junto a Alberto Ried, de los proyectos decimales, como la exposición de pinturas en el Salón del Mercurio, la velada artístico musical en la Biblioteca Nacional y las Ediciones de Los Diez”.

¿Qué destacaría entre sus aportes a la literatura?

“Entre 1908 y 1925, Pedro Prado exploró en distintos géneros, estilos y temáticas, abriendo nuevos derroteros para la literatura chilena. Fue uno de los primeros en incursionar en el verso libre y la poesía en prosa, fue el primer escritor chileno en abordar literariamente la Isla de Pascua y la Ciudad de los Césares, y con Alsino construyó un nuevo arquetipo de héroe literario nacional”.

 

¿Cómo llegó a la literatura Pedro Prado?

“Pedro Prado perdió a su madre a los dos años y su padre era el director del Hospital San Vicente de Paul, por lo que pasaba la mayor parte del tiempo solo. La lectura fue su mejor compañía. Además, el sacerdote Emilio Vaisse, principal crítico literario de la época bajo el seudónimo de Omer Emeth, era el capellán del Hospital y visitaba con frecuencia a Pedro”.

¿Cómo fueron sus años de formación? ¿Qué le significaron sus años en el Instituto Nacional? ¿Qué maestros tuvo?

“Pedro fue hijo único, por lo que buscó siempre en sus compañeros a los hermanos que no tuvo. Su vida en el Instituto y luego en la Universidad fueron de mucha actividad social y comunitaria. Fue presidente del Centro de Estudiantes de Arquitectura y luego de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Dirigió revistas y participó en actividades deportivas. Con respecto a sus maestros, el año 1906 escribió un artículo sobre Diego Barros Arana, quien fuera su profesor en el Instituto y en la Universidad. Ahí recordaba que don Diego en tiempos de su rectorado ‘hizo plantar arbustos florecidos de camelias. Una nota fresca y tibia. Esas flores vivas, carne, seda y sangre hecha pétalos. ¡Su amor a las flores! En su bondad, deseaba gozasen de alguna alegría, en la tristeza claustral de esos patios altos, húmedos, con silencio y sombra que congelan los corredores enladrillados, sobre los cuales parece flotar el frío de la pintura cruda, el hielo de la exactitud, y en los que los estudiantes pasen callados, anhelando, cuando más, un ‘¿por qué’ matemático».

Fue multifacético: pintor y arquitecto. ¿Qué le impidió terminar esa carrera?

“Pedro ingresó a estudiar ingeniería en la Universidad de Chile, para continuar los estudios de arquitectura. No los terminó, porque la muerte de su padre lo afectó seriamente. Pero siguió siempre vinculado a la escuela de arquitectura, representándolos en los congresos de estudiantes de Lima y Buenos Aires, a principios de la década de 1910”.

¿Alsino le permitió alcanzar el Premio Nacional de Literatura en 1949?

“Alsino fue, sin duda, su obra cumbre y el principal argumento para obtener el premio nacional”.

¿Cómo era en lo familiar?

“Pedro se casó con Adriana Jaramillo y tuvieron nueve hijos. Vivieron en una antigua casa de la familia Prado en la calle Mapocho, donde Pedro escribió la mayoría de su obra, en la torre que construyó”.

 

¿Qué opinión tiene de la película “Alsino y el cóndor” basada en su novela?

“La película de Littin no está basada en la novela y el vínculo es muy parcial. Pienso que una película de Alsino es una tarea pendiente para el cine chileno”.

¿Cómo su familia ha resguardado su legado?

“La familia Prado donó a la Universidad Católica su archivo, con los manuscritos de todas sus obras, su epistolario y una serie de documentos relativos a Los Diez. La Universidad ha hecho un gran trabajo en la conservación, digitalización y difusión del archivo. Y esta nueva edición de Alsino se enmarca en ese trabajo, al igual que la publicación de Epistolario decimal, con las cartas entre Pedro Prado y Manuel Magallanes Moure, publicado el año 2021. Además, la familia ha organizado dos exposiciones con su obra pictórica (2014 y 2023) en la Casona Santa Rosa de Apoquindo y publicó sus Obras Completas el año 2010, bajo el sello de Origo Ediciones”.

¿Qué ha significado para su formación personal?
“Pedro Prado es mi bisabuelo, pero no tuve la fortuna de conocerlo. Sin embargo, la lectura de su obra ha sido mi guía durante todo mi proceso de formación”.

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