
¿Qué dice la historia?
Un 3 de diciembre de 1967 el Dr. Christiaan Barnard realizó el primer trasplante de corazón exitoso en la historia de la medicina, en el Hospital Groote Schuur de Ciudad del Cabo, Sudáfrica.
Esta hazaña médica demostró que este órgano, más allá de ser un símbolo de vida, puede ser reemplazado cuando falla. Sin embargo, la mejor estrategia sigue siendo la prevención y el cuidado temprano.
¿Y en la actualidad?
Así como aquel primer trasplante marcó un antes y un después en la medicina, cumplir 40 años marca un punto de inflexión en la salud cardiovascular: “A esa edad, el corazón comienza a mostrar signos naturales de envejecimiento que, si no son atendidos adecuadamente, pueden desencadenar problemas serios”, afirma el Dr. Rodrigo Águila, cardiólogo de Clínica INDISA.
¿Qué ocurre después de los 40 años de vida?
Con el paso de los años, el corazón experimenta cambios significativos.
“Las arterias van perdiendo su elasticidad original volviéndose más rígidas, las paredes cardíacas se engrosan progresivamente limitando su capacidad de contracción, el bombeo de sangre puede volverse menos eficiente y el sistema de conducción eléctrica que coordina los latidos se ralentiza gradualmente”, comenta el especialista.
¿Cuál es la clave?
La buena noticia es que la mayoría de los problemas cardíacos pueden prevenirse mediante el control de factores modificables en nuestra vida diaria.
“Mantener la presión arterial y el colesterol en niveles saludables, controlar la diabetes si se padece, mantener un peso adecuado, abandonar el tabaco y evitar el sedentarismo son acciones concretas que están en nuestras manos”, precisa el Dr. Águila.
¿Cómo hacerlo?
Estos factores de riesgo, cuando se abordan de manera consciente y constante mediante cambios en el estilo de vida y seguimiento médico adecuado, pueden marcar la diferencia entre desarrollar o no una enfermedad cardiovascular, permitiéndonos mantener un corazón saludable a lo largo de los años.
¿Cuáles son las estrategias para un corazón joven?
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Alimentación cardiosaludable
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- Reduce el consumo de grasas saturadas.
- Aumenta la ingesta de frutas y verduras.
- Limita el sodio y los azúcares refinados.
- Incorpora ácidos grasos omega-3.
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Actividad física regular
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- 150 minutos semanales de ejercicio moderado.
- Combina actividad aeróbica y de fuerza.
- Mantén una rutina constante.
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Control del estrés
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- Practica técnicas de relajación.
- Mantén un equilibrio trabajo-descanso.
- Cultiva relaciones sociales positivas.
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Chequeos regulares
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- Control de presión arterial.
- Perfil lipídico anual.
- Evaluación cardiovascular completa.
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