
¿Qué dijo?
La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich Ruiz, en su primer discurso a la cabeza del Poder Judicial, aseveró que las faltas a la probidad que se han detectado en el último tiempo resienten no solo al Poder Judicial, sino a que todo el sistema democrático. Además, fue enfática en resaltar que la gran mayoría de los funcionarios ejerce el servicio de justicia de manera profesional, seria y abnegada.
¿Dónde fue?
En la simbólica ceremonia en que asumió como la primera mujer presidenta de la Corte Suprema en más de 200 años de historia y a la que asistió el Presidente de la República, Gabriel Boric, y diversas autoridades nacionales, la ministra Chevesich reconoció que el último tiempo han existido dificultades las que hay superar siempre de cara a la ciudadanía.
¿Cuáles fueron sus palabras?
“Una administración de justicia que se aparta de sus deberes de independencia, imparcialidad, probidad, sobriedad y decoro, no solo importa un abandono de sus deberes esenciales sino que produce lo que ahora, por desgracia, tenemos: desprestigio, desconfianza, falta de credibilidad. Bien sabido es, que cuando se deja de confiar en la justicia no solo se resiente el servicio judicial, sino también el Estado de derecho, y, todavía más, el sistema democrático”, dijo la ministra.
¿Cuál es la visión de la presidenta de la Corte Suprema?
La magistrada reconoció la existencia de una percepción ciudadana de dos clases de justicia -una para los ricos y otra para los pobres- y recordó que lo que enaltece la labor judicial es el trato igualitario a todas las personas.
“En lo personal, rechazo rotundamente a quienes pretenden hacer valer supuestos privilegios y he dado muestras de ello (…) Lo que enaltece nuestra labor es, entre otras cosas, el trato igualitario que debemos dar a todos los justiciables”, continuó la presidenta Chevesich.
¿Cómo evalúa el impacto de estos casos de connotación?
“No quiero relativizar lo ocurrido, pero ello no puede significar que dicha percepción alcance a todas las personas que formamos parte de este poder del Estado y que merezcamos los duros epítetos con que algunos se refieren a nosotros. En el Poder Judicial trabajan alrededor de 14.000 personas que forman parte de los Escalafones Primario y Secundario y del Personal de Empleados. (…) En cada lugar constaté el trabajo profesional, serio y abnegado de todas las personas que en ellos laboran, comprometidas verdaderamente con prestar un mejor servicio, por lo que me parece injusto y me duele que, por los actos reprochables de algunos pocos, suframos las consecuencias quienes cumplimos honestamente con nuestro deber”, subrayó la presidenta de la Corte Suprema.
“En nombre de ellas, alzo mi voz para protestar y decir que lo hecho por algunos pocos, no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente. Puede haber otros que tengan o hayan tenido similares conductas, no tengo como afirmarlo ni negarlo, pero de lo que sí estoy segura, es que una gran mayoría de nosotros estamos conscientes que somos servidores públicos y que por sobre cualquier cargo o dignidad que tengamos, nos debemos al servicio público que libremente elegimos seguir. Estamos aquí para servir, no para servirnos del cargo, ésta debe ser la premisa a partir de la cual debemos hacer las profundas reflexiones a que nos llaman los tiempos que vivimos”, destacó la ministra.








