InicioOpiniónCARTELES BÍBLICOS QUE CUELGAN EN TALCA por Franco Caballero

CARTELES BÍBLICOS QUE CUELGAN EN TALCA por Franco Caballero

Yo sé quién está detrás de los letreros bíblicos puestos en altura. Perdón, mejor dicho, creo saber quién es, y me imagino que le ayuda su pareja. Es que he leído el artículo del muy respetado Rodrigo Contreras Vergara en Diario Talca, y no puedo eludir el tema religioso que tanto me apasiona (en realidad solo Dios y la muerte). Obviamente no osaré conjeturas diciendo quienes creo que están detrás de esos letreros porque no sería el objeto del tema, sino más bien dilucidar los versículos expuestos que son del dogma y los que no.

Abordar a Dios desde parámetros externos a la religión siempre ha sido parte de la locura, porque las escuelas que han hecho de dicho interés una ciencia no han sido más que desprestigiadas y marginadas de todo canon de verdad, sin embargo, ya no son los tiempos de antes y ahora incluso podemos desarrollar estas cavilaciones con soltura y rigor. Y eso que no vamos a hablar de la cábala que sería muy interesante como para decir que las palabras Adán y Eva juntas hacen el nombre de Jehová, pero eso sería para otra ocasión.

Pero para no ponernos tan densos, en vez de desarrollar todo un fundamento por el conocimiento de Dios o de la muerte o los motivos que haya detrás por “evangelizar” o invitar a acercarnos a la Biblia que creo es el gesto detrás (también creo que colgar los letreros puede ser igual o más motivante para los responsables que el mismo llamado bíblico). Así que me parece mejor abordar algunos letreros según la interpretación de todo el otro conocimiento que el dogma deja afuera, porque como dice Spinoza, la superstición y las religiones nacen del miedo y del miedo no puede surgir una salvación. Es decir, valoro la intención por mejorar a la sociedad, pero con conocimiento más que especulación.

Mateo 23:24. “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” Este versículo iría de la mano con la crítica hacia el dogma, puesto que enjuicia la materialización del poder, es decir, va en contra de toda institucionalidad que fanfarronea por mostrar soluciones ilusorias sin preocuparse de los verdaderos problemas, lo que de por sí implica una conveniencia. Versículo bastante ad hoc para la política de siempre. Aunque para uno que cree en la liberación y autonomía de las personas habría pintado Mateo 7:7, la cual me parece que invita más a la intención emancipatoria del sujeto. Mateo 23:24 no es postura intransigente, es una crítica que continua en el 23:24-25, lo que revelaría en el acto que no hay una iglesia o institución religiosa detrás, sino más bien alguien cercano a ellas.

Daniel 5:27. Recuerdo su cita en “Corazón de caballero”. En interpretación sería algo como “te pesaron y te midieron y saliste defectuoso”. Un versículo que inspira miedo, que desde el miedo intenta conducir las conductas de las personas para que obren bien y se ganen el cielo, porque es el juicio de Dios. Aquí podemos debatir, puesto que desde la perspectiva gnóstica el conocer el bien y el mal es parte de la normalidad, y de hecho ayuda a no sentir culpa cuando estamos en el “mal” (Jung gnóstico de S. Hoeller). Pero más allá todavía, cabría pensar en que siguiendo este versículo Dios es un tipo de persona que enjuicia nuestras acciones. Lo difícil es que bajo esa misma lógica entonces podría intervenir en la realidad según lo hacían los dioses griegos. El asunto detrás es que entonces Dios ha sido interpretado y caracterizado según cualidades humanas con capacidad de erigir un bien o un mal, primer gran problema. Cualquier buscador de la verdad sabrá que la dicotomía bien o mal está superada en Dios.

Hechos 3:19. “Arrepentíos para que sean borrados tus pecados”. Bueno aquí ya hay un gran problema, porque el pecado ha sido una construcción del consenso humano, proveniente de las fuentes de poder que establecen y materializan el dogma, por lo que ya se vuelve muy difícil de abordar con la razón y la ciencia puesta sobre la mesa. Y está bien, este es un debate nefasto, porque en el fondo se trata de creer o no creer, pero bueno para todos quienes estamos más allá de esa dualidad podemos plantear el asunto desde acá: Pensar en el pecado es pensar en que somos sujetos impuros de por sí, ontológicamente negativos, además de que la misma Biblia lo dice en ese caso, en Juan 10:34, “dioses sois”. El pecado es otra condición negativa, por tanto, fácil de neutralizar con otra cosa positiva, ese es un ejercicio que sirve bastante.

Marcos 10:21, “… anda vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres… y ven, sígueme”. Esta es frase positiva, pues apela a la emancipación personal. Seguir a Dios no desprende culpas ni negaciones, el problema estaría en que si creemos que Dios es una persona como nosotros capaz de hacer juicios entonces tendríamos que imitar las interpretaciones que de él tenemos, antes que descubrir lo que Dios es realmente. Toda interpretación es un cierre. Sin embargo, hay un camino que el dogma no dice mucho, pero sí todos los otros, desde el gnosticismo y la teosofía, y es que por la intuición se llega. Trabajar por nuestra intuición es lo verdaderamente importante, puesto que nos ayuda a crecer y alcanzar estadios superiores. Pero al parecer sigue faltando harto todavía. Para Spinoza (referente filosófico) primero nacemos con nuestras pasiones, luego con el progreso humano desarrollamos nuestra racionalidad, y luego vendría la intuición, pero para eso se necesita que la sociedad cultive el conocimiento, lo mismo que planteaba Bergson. El dogma es un obstáculo a este.

La intuición es el camino para llegar a Dios, pero cómo entonces pensar en que podemos alcanzar una verdad siquiera si cada uno tiene su propia intuición. En este preciso punto podemos poner una inquietud, si la intuición se corresponde bajo “ideas adecuadas” decía Baruch, entonces generadora de Ética y de bien, no podemos pensar que dispara para cualquier parte, y en esa unidad, en la unidad que comprende el Bien, lo Bueno y la Bondad tenemos mucho que encontrar, pero para eso hay que conocer, saber, indagar e investigar para que lleguemos a los tiempos en donde el miedo sucumba ante la certeza y la voluntad por vivir nos vuelva dichosos y creativos. Bueno, otro día seguimos jugando. Lo divertido es poder hacer los contrastes, me recuerda el que hacía antes el Diario el Centro que ponía en una plana una columna evangélica y al lado otra católica. Para ahora, en que el mundo se abre, podría haber una tercera, la que reposa sin credo y es el camino de tantos buscadores interesados en saber lo que realmente ocurre y sucede.

 

Franco Caballero Vásquez

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