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Breve historia del centenario de la radiotelefonía chilena en el Maule

La radio es considerada uno de los principales medios de comunicación y de compañía para el hombre moderno (Jorge Uribe Ghigliotto, Secretario Soc. Chilena de Historia y Geografía, Filial Curicó)

El presidente Arturo Alessandri en 1924 hablando al país en Radio Chilena. (Memoriachilena.gob.cl)

Si tuviésemos que aquilatar a los medios de comunicación más conocidos, deberíamos decir que la radio ha dado paso, primero a la televisión, luego al internet y ahora al cable o entretención envasada. Aun así, el poder de la radio sigue siendo bastante importante. Es el más instantáneo, se puede acceder sin tanta tecnología y en tiempos de catástrofe (algo que Chile no se está exento) el más recurrido.

LA RADIO EN LA HISTORIA

Pero, históricamente el 19 de agosto de 1922, a las 09:30 horas, se realizaba en el hall central del diario “El Mercurio” en Santiago, la primera transmisión radial con la asistencia de unas 200 personas, quienes vieron y escucharon los esfuerzos del  ingeniero agrónomo, Enrique Sazié y del profesor de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, Arturo Salazar, quienes transmitieron un programa misceláneo a diversos aparatos de radio en distintos lugares de la capital. El programa se escuchó en el Telégrafo Nacional, en el Palacio de La Moneda, en la Escuela de Artes y Oficios y en el puerto de Valparaíso, pues la transmisión alcanzó un radio de 100 kilómetros.

Un año después nacía Radio Chilena, y luego la primera radio de provincias, Emisoras Cerro Alegre de Valparaíso. La radiotelefonía curicana llegó en 1933 cuando Alberto Guerra Cruzat se instaló en pleno centro y echó a andar una radioemisora de amplitud modulada que sigue hasta hoy, Radio Condell, ahora también como FM, en las manos del empresario Benjamín González Canales.

Desde aquel 19 de agosto muchas bocas han besado el micrófono de la radiotelefonía chilena. ¿Sabía usted que durante los años 30’ Radio Sudamericana entrevistó por primera y única vez en una radio chilena, al presidente y fundador del Rotary International, Paul Harris? ¿Que las radios tenían inicialmente música en vivo y en directo con grandes escenarios, auditórium y butacas? ¿Qué en 1924 se transmitió por primera vez el Mensaje Presidencial del 21 de mayo por el presidente de la República, Arturo Alessandri Palma?

Los precios de los primeros aparatos de radio fueron exorbitantes. Valían entre 200 y 350 pesos. Un fundo de 200 cuadras se ofrecía a 639 pesos (según artículo “La Radio en Chile” de María Cristina Lasagni, Paula Edwards y Josiane Bonnefoy, en revista Céneca, N° 64, 1987). En los años 20’ ya habían unos 200 receptores radiales en el país, aunque se les llamó primero “rayos de teléfono en el hogar”.

La primera radioemisora nacional la hizo Enrique Sazié en octubre de 1922, pero se la compró la empresa Errázuriz Simpson con capitales de la Westinghouse, General Electric, Telefunken y Marconi, y se llamaba Chile Radio Company. El 26 de marzo de 1923 surgió como Radio Chilena, vinculada a la Iglesia Católica. Comenzó a funcionar en el edificio Ariztía en calle Nueva York.

EL ESTADO Y SU ROL CONTROLADOR

Para 1930, Chile ya tenía 15 radioemisoras funcionando y había 700 en todo el mundo. El Estado no descuida su intromisión en este nuevo segmento comunicacional y nombra una comisión para establecer el sistema de concesiones de ondas, las que estarían en manos del Presidente de la República. Se crea igualmente la Dirección de Servicios Eléctricos (poco después pasaría al Ministerio del Interior) para el control de las normas técnicas. El Estado también intervendría con un reglamento en los contenidos de programación, la obligatoriedad de transmitir mensajes oficiales y el de suspender incluso transmisiones, cuando “el Estado así lo determine y de someterse a la censura en caso de conmoción interior”.

Para 1940, el Estado se cree con atribuciones superiores e indica que las radios deben destinar una hora diaria a las transmisiones oficiales que este indique. Dictamina que el 20% de los programas deberán ser “en vivo” y que el 70% de los artistas han de ser chilenos.

En 1941, Radio Cooperativa Vitalicia inaugura el noticiero “El Reporter Esso”, que se hizo famoso. Comienzan a transmitirse operas a las 2 de la tarde y luego llegan los radioteatros, en especial “Adiós al Séptimo de Línea” de Jorge Inostroza, que primero fue una serie radial; o algunos más tarde como “Los Ofensores” o “La Tercera Oreja” del guionista tenino Adolfo Astorga, en Radio Portales. El gran control del Estado favorece la llegada de las agencias de publicidad a Chile, como Mc Cann-Erickson en 1945. Esto lleva a la aceleración de los procesos de profesionalización de los medios, los que definen las formas lingüísticas que serán usadas en los siguientes años.

Recordemos que Nietzsche llama al Estado “el más frío de los monstruos fríos”. Pero, la historia de la radiotelefonía chilena es larga y no es este el momento de revisarla del todo.

LA RADIO EN LOS DESASTRES

La radio conectó a nuestros antepasados en el terremoto de Chillán de 1939. También, en el terrible terremoto y tsunami de Valdivia de 1960 que no olvido. Recuerdo la madrugada del 27 de febrero de 2010 cuando el doble terremoto, el segundo más fuerte en la historia nacional y el octavo más intenso registrado por la humanidad, me obligó a esperar al sol de la mañana bajo unos parrones, con mi casa destruida, mientras temblaba a cada rato y yo sólo escuchaba a la Radio RTL de Curicó, la que con un generador de bencina se las arregló para informarnos de tan lamentable suceso.

Pero, volvamos a la pregunta inicial: ¿Cómo celebrará nuestra región el próximo centenario de la radiotelefonía nacional? ¿Qué se hará en Talca, Curicó y en las otras provincias en la región del Maule? Hay que pensar en la necesidad de no dejar pasar tan estupenda fecha.

Celebremos este centenario en el 2022 como corresponde, no siendo ingratos o desagradecidos con la radio y sus mujeres y hombres de micrófonos. Como escribiera Bertolt Brecht: “Los resultados de la radio son desconsoladores, pero las potencialidades son ‘infinitas’: entonces, la radio es una buena cosa”.

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