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Bryan Castillo: “Yo de aquí voy a salir caminando”

Hace poco más de una semana, Bryan Alexander Castillo Salgado -a sus 26 años- era un soldado más del Regimiento de Infantería de Talca, donde tenía la especialidad de instructor, paracaidista, líder  y con grandes proyectos para seguir en la institución a la que siempre buscó pertenecer, esto es, al Ejército. 

Pero la noche del viernes 8 de enero, su anonimato cambió, cuando un lamentable accidente de tránsito lo llevó a ser portada de periódicos y titular de los noticieros. Así pasó a ser el cabo segundo y comandante de una patrulla militar que fue atropellado por una conductora, quien lo aprisionó contra un vehículo militar, mientras fiscalizaba a una pareja de ciclistas que circulaban en horario de toque de queda en el sector de Zapallar, en la comuna de Curicó.

A menos de una semana del accidente, el pasado jueves, Bryan sorprende a todos con un video desde su habitación en el Hospital Militar, en Santiago, donde se recupera de la amputación traumática de sus piernas producto del atropello. En la imagen, entrega un mensaje claro y utiliza una frase que marcó la Batalla de La Concepción y que es acuñada por el Ejército: “Un chileno jamás se rinde”.

“Buenos días mi general, cabo segundo Bryan Alexander Castillo Salgado se hace presente. Quiero darle las gracias a todo el Ejército de Chile por el apoyo que me han brindado, yo de aquí voy a salir caminando. Quiero darle un gran saludo a todos mis compañeros de armas, que nunca se rindan, hicimos un juramento y un chileno jamás se rinde”.

Esas fueron las palabras escogidas por este joven militar para decirle a todos que se recuperará y no habrá nada que le impida continuar haciendo lo que más le gusta, esto es, servir a su país.

Padre, hijo, hermano y soldado son algunos de los roles que realiza a diario y que, de seguro, no dejará de hacer. A escasas horas del accidente, fue su hermano Alan quien conversón con los medios de comunicación, para referirse a lo ocurrido como un mal sueño del que espera despertar. Pese a ello, dijo estar confiado en la fortaleza de Bryan, destacando que “él es una persona deportista, que ama su trabajo, el ama correr y todo tipo de deportes”. Y pese al desconsuelo por lo ocurrido, reconoce que solo hay que esperar para conocer la reacción del cabo segundo Castillo.

Hijo de uniformado, Bryan decidió abrazar las Fuerzas Armadas, pero de una vereda distinta a la de su padre carabinero. El Ejército le abrió las puertas para incursionar en distintos deportes, como artes marciales mixtas, taekwondo, kárate, paracaidismo y atletismo, entre otros.

Acompañado por sus padres y familia, ahora Bryan Castillo deberá iniciar un largo proceso de recuperación. Pero comienza de la mejor manera posible, con un mensaje de fortaleza desde su cama en el hospital, donde no solo muestra a la opinión pública que lo ocurrido no lo derrotará, sino que también fortalece su propio espíritu de superación ante la adversidad.

REGIMIENTO TALCA

Desde el Regimiento Talca surgen voces de los compañeros de armas y del alto mando de la unidad militar, todas en apoyo y reconocimiento al cabo segundo Castillo, al cual describen como una figura respetada entre sus pares, líder para su tropa, además de destacar por sus altos valores humanos que caracterizan su mando.

El teniente coronel, Luis Ovando Alarcón, comandante del regimiento de Talca, destacó que “Bryan Castillo es un Clase del Ejército que en nuestro regimiento es respetado, es querido y es valorado por sus pares, por los oficiales y, a su vez, también por los soldados que durante su permanencia en el regimiento, es su razón de ser”. 

“De hecho, es tan así este arraigo que él tiene con la responsabilidad de mando como comandante de escuadra de sus soldados que, a pesar de este hecho tan grave, que le afectó directamente a él y a su familia, en el día de ayer (martes 12 de enero) estuve nuevamente en Santiago en el Hospital Militar y pudo ingresar su señora a tomar contacto directo con él. Después de toda esta situación que ha acontecido, una de las primeras preguntas que hace el cabo segundo Castillo a su señora es cómo están sus soldados”, agregó.

Para el comandante Ovando, la figura de Bryan Castillo representa un ejemplo, al mostrar con certeza que la institución y sus miembros están preparados para desarrollar actividades en apoyo de la comunidad. Por ello, resalta que el Ejército está preocupado y ocupado  por la recuperación del cabo segundo Castillo, prestando apoyo logístico, asistencia y contención a la familia. Además está la asistencia permanente de un oficial para responder a las necesidades que requiera la familia en materia de residencia en Santiago y los constantes traslados al Hospital Militar para acompañar a Bryan. 

“Hay todo un equipo multidisciplinario que hoy día está actuando desde el punto de vista de la contención, de asistencia social y psicológico, sobre todo a la señora y a los padres que hoy están en Santiago, lo cual es parte de las tareas y procedimientos que realiza el Ejército”, indicó.

“HA SIDO UN MOMENTO DIFÍCIL”

La relación que el cabo segundo Castillo mantiene con el suboficial mayor Carlos Rojas Chamorro, del regimiento Talca, comienza desde la llegada a la unidad castrense el año 2017, porque Bryan lo elige para que sea su padrino y lo acompañe en su vida en el Ejército. 

“Trabajó en mi compañía donde yo me desempeñaba como jefe de plana mayor, estuve tres años con él, era instructor en la compañía. Tuvo un gran desempeño, una persona alegre, profesional, un gran ejemplo para sus soldados, siempre lo han seguido, tiene una moral muy buena y tiene muchos sueños, muchas cosas por realizar”, explica el suboficial mayor Rojas.

En los tres años que trabajaron juntos, pudo conocer las aspiraciones del cabo Castillo, quien le confesó que deseaba especializarse en el curso de comando de combate especial, para lo cual, tiene las condiciones al reconocerlo como una persona sana y muy deportista, desde mucho antes de ingresar al Ejército.

Recuerda que le contó que fue boxeador y que participó de la liga en esta disciplina, sumado a su afición por el kárate y el taekwondo, todo lo cual, le facilitaría su participación en la especialidad que pretendía desarrollar en el Ejército. 

“Cuando a usted lo eligen como padrino es como que se refleja en la persona que está eligiendo”, dijo el suboficial mayor Rojas. Pero no pudo seguir hablando por la emoción que le genera recordar a su ahijado y amigo. Apoyado por el comandante Ovando, señaló que “ha sido un momento difícil para todos”.

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