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Christian Viera y la puesta en marcha de la Convención: “Estas primeras semanas serán de ensayo y error”

La puesta en marcha de la Convención Constitucional no ha sido para nada fácil. Y es que resulta evidente que toda naciente institución requiere de una puesta a punto, organización y de un ensamble que lo va dando el tiempo de rodaje.   

Empezar desde cero tiene sus pros y sus contras. Así lo han vivenciado en esta primera semana de funcionamiento los 155 convencionales; todos quienes han debido enfrentar procesos de enrolamiento, trámites administrativos, sesiones fotográficas e incluso verse sometidos a la toma de pruebas de antígenos para detectar el Covid-19. 

A ello se le suman las labores propias del cargo, las conversaciones de pasillo y las infaltables negociaciones, las cuales resultan esenciales antes de cualquier votación.   

A todo eso se ha visto enfrentado el constituyente del distrito 17, Christian Viera Álvarez, quien asoma como uno de los abogados especialistas más reconocidos que tendrá la Convención. 

A sus 48 años, este académico universitario es autor de diversos textos y artículos académicos sobre la temática constitucional, entre los que destacan “Libre iniciativa económica y Estado social” (2013); “La Constitución chilena” (2015) y “La Constitución que queremos” (2019), este último, escrito junto al hoy vicepresidente de la instancia, Jaime Bassa.

Pese a reconocer que está “ocupadísimo”, Viera aprovechó un alto entre sus ya habituales reuniones y, bien entrada la tercera jornada constitucional, dialogó con Diario Talca. 

¿Costó mucho poner en marcha la convención?

“Ya se ha avanzado en lo esencial, pero eso no significa que han sido superados todos los requerimientos. Hoy tenemos lo básico para poder avanzar y efectivamente ya nos empezamos a constituir (…) En estos momentos estamos constituyéndonos, pero qué ocurre, que hasta ahora no tenemos reglamento de funcionamiento, porque efectivamente no se podía dictar antes. Es el mismo órgano constituyente quien debe darse sus normas de funcionamiento. Entonces en este primer momento van a existir dificultades que son de tipo procedimental, en el entendido de cómo avanzamos”.

¿Dificulta mucho no contar todavía con reglamento?

“Aquí, necesariamente tiene que ser el pleno o la mayoría del pleno quien va tomando las decisiones. Entonces, cuando tú no tienes reglas de funcionamiento, y esto en cualquier tipo de órgano, el primer momento puede resultar complejo (…) Estas primeras semanas estaremos en una suerte de período ensayo y error, en el que poco a poco nos vamos a ir ajustando en la manera de proceder y decidir”.

¿Una suerte de marcha blanca?  

“No es una marcha blanca, porque ya estamos funcionando. La marcha blanca es como decir probemos y si surge un inconveniente, bueno no hay problema. Acá ya empezamos a funcionar, pero en este primer momento puede que se produzcan algunos desajustes, que en el futuro habrá que corregir; pero que igualmente se constituye en un proceso de aprendizaje. Por eso, hago la figura de este ensayo y error, porque podemos equivocarnos en algunos momentos (…) Esta es una dificultad inherente en cualquier proceso que se inicia, porque aún no tenemos las reglas de funcionamiento”. 

¿Y en este “ensayo y error” hay algún plazo establecido o bien este acople se dará de manera natural? 

“Yo creo que se va a ir dando de manera natural. Plazos no tenemos, pero el sentido común nos debería decir que este ensayo y error sea lo más breve posible. Tampoco tenemos mucho tiempo para elaborar una Constitución y nuestra tarea es elaborar una nueva Carta Fundamental; por lo tanto, espero que este período de ajuste sea relativamente rápido”.

Y durante la primera sesión, básicamente se destinó a asuntos administrativos, funcionales e ir perfeccionando algunos aspectos, como el de hacer más “robusta” la mesa y, para eso, se amplió el número de miembros. ¿Ese es el resumen?

“Exactamente, esos fueron los puntos, aunque no alcanzamos a terminarlos todos. Avanzamos en aquellas materias que pudimos, porque como funcionamos en plenario y al no tener reglas, los procesos de deliberación son especialmente largos. Entonces, como aún no se norma el cuánto tiene que durar la palabra o cuántos extendemos el debate, el ritmo de avance no es lo que uno puede proyectar y son más extensos de lo que uno esperaría”.

¿Las primeras jornadas fueron para ajustar aspectos domésticos, pero también esenciales para la convención?

“Más que domésticos, que puede tener una connotación negativa. Yo diría aspectos de gestión necesarios para el funcionamiento de la convención constitucional”.

¿La conformación de comisiones, como son de Reglamento, Presupuesto o Ética, es otro aspecto que asoma como urgente a abordar?

“Exacto. Lo primero, incluso antes de empezar a discutir el reglamento de funcionamiento, es que tenemos que buscar una manera de trabajar y donde no todo sea en el pleno. Por eso, metodológicamente, se acuerda formar comisiones de trabajo para que la deliberación sea más rápida y fluida. Si funcionamos con los 155 constituyentes se hace más compleja la marcha de nuestro trabajo”.

¿Y en todo este trabajo inicial, imagino que el consenso, llegar a acuerdos y el dialogo son claves para cimentar el trabajo y el camino que debe enfrentar la convención?

“De esas acciones enumeradas, rescato el conversar y el decidir. Los diálogos no pueden ser eternos y los acuerdos se determinan cuando las amplias mayorías así lo deciden. Por lo tanto, es un procedimiento de conversación y luego de decisión, y ésta última en un régimen democrático, se traduce en votar”.  

¿Y ese dialogar y decidir tuvo su ejemplo más claro en la elección de Elisa Loncón y Jaime Bassa como presidenta y vicepresidente de la mesa?

“Exactamente. Lo propio se dio en la idea de la ampliación de la mesa, donde la votación fue muy abrumadora. Esto refleja que vamos avanzando, y aunque no es a la velocidad que quisiéramos, pero vamos avanzando (…) Lo importante es que los acuerdos sean robustos y es muestra de que podemos acordar algo, después de una buena conversación”.

¿Y cómo se abordan esas posturas más bien individuales de algunos convencionales, que hacen propuestas o abordan temáticas propias? ¿Pueden esas acciones generar inconvenientes al funcionamiento de la convención? 

“Nosotros antes que convencionales, somos ciudadanos y ciudadanas, y por tanto, tenemos el derecho a expresar libremente nuestras opiniones; por lo tanto, no soy quien para reprochar la opinión de un compañero o una compañera. Otra cosa es la valoración que la ciudadanía pueda hacer de la pertinencia de esas opiniones o si estoy o no de acuerdo con esos planteamientos. Aquí es necesario distinguir los planos”.

Pero algunos dirán que el foco es lo constituyente, y hoy vemos que el debate y los planteamientos también se abren a la contingencia…

“Esto es un espacio para todas las autoridades políticas, no sólo para nosotros y nosotras; con lo cual tenemos que acostumbrarnos a vivir. Los únicos que tienen un poco restringido el derecho a la libertad de emitir opinión son miembros de las Fuerzas Armadas, o por una prudente práctica política, los jueces y juezas (…) Si uno mira a diputados y senadores también tienen opiniones políticas; pero es la opinión de una persona y no una postura del cuerpo. Otra cosa, es que el cuerpo, después de deliberar y acordar algo tengan y emitan una opinión política. Así, la convención, después de conversar y por una amplia mayoría, toma un acuerdo, por cierto, que también puede emitir una opinión política”.    

Donde también debe primar ese “deliberar” y “acordar” es en el texto constitucional que debe ser sometido a la ciudadanía en el plebiscito de salida. ¿Coincide con ese camino?

“Exacto. Quien aprueba la Constitución es el pueblo de Chile. Nosotros tenemos una tarea, y que es proponerle al país un texto constitucional. Finalmente, quien es el depositario de la soberanía, es el que va a aprobar o rechazar nuestra propuesta”. 

¿Y en el trabajo propiamente tal, los énfasis personales irán en la línea de abordar -por ejemplo- ámbitos como el estado subsidiario o el régimen político?

“Una cosa son mis intereses, pero eso es si la convención estima que pueda ser digno de servir en esas materias. Aún no podría decir en qué áreas voy a trabajar, porque será la convención la que va a determinar la composición de las diferentes comisiones. Esos temas mencionados, sin duda que son de mi interés, pero no significa que trabajaré en esas instancias ad hoc”.

¿Pero esos temas son prioridad?   

“Yo he trabajado mucho la Constitución Económica, el régimen político, el Tribunal Constitucional y también derechos sociales. Yo soy profesor de Derecho Constitucional, entonces todo me interesa”.

El régimen presidencial, es para algunos una materia clave en la futura Carta ¿Por dónde pueden ir los caminos de ese debate?

“Habrá que verlo. No sé por dónde irá, pero es algo que se irá viendo cuando lo estemos trabajando (…) Lo que puedo adelantar es mi opinión, y que además ha sido parte de mi compromiso de campaña”.

¿Y eso es avanzar en un sistema parlamentario?

“A mí me persuade el parlamentarismo; si bien no sé hacia dónde va a ir. Tal vez hay algunas ansiedades en la pregunta, pero ahora no tengo una respuesta, porque ésas están condicionadas por lo que vayamos trabajando (…) Quizás si me preguntas en unos cuatro meses más ahí podría adelantar alguna intuición de hacia dónde va el tema”.   

Y pese a los inconvenientes iniciales, ¿expectante de lo que se viene?

“Expectante y también esperanzado. Yo creo que tenemos que ser pacientes, porque en cualquier proceso humano, cuando no hay reglas vamos yendo y viniendo. Espero genuinamente que ese proceso sea lo más breve posible (…) Pero sobre todo la presencialidad, es lo que nos va a permitir ir generando confianzas para que este trabajo se pueda hacer de buena fe. Y por qué es muy importante que se haga de buena fe, porque ésta nos permite ser conscientes de estas dificultades, pero siempre con un compromiso para avanzar entre todos y todas para el futuro”.      

Futuro prometedor, entonces…

“Por lo que fue la audiencia, sobre todo en el plenario el día de hoy (N de la R: primera sesión del miércoles 7 de julio) noté una muy buena disposición de todas las fuerzas políticas y muy transversal, a un genuino diálogo político. Entonces espero que con paciencia podamos ir caminando juntos y juntas”.

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