
El retraso en el diseño, construcción y puesta en marcha de más de 30 hospitales públicos no es solo un déficit de infraestructura; es una falla crítica en la gestión de activos físicos y la gobernanza de proyectos complejos. La demora impide integrar más de 7.000 camas a la red, impactando directamente en la capacidad resolutiva y la gestión de listas de espera.
Más allá de las disputas con concesionarias, el problema radica en la carencia de competencias técnicas en quienes lideran estas iniciativas. La implementación de políticas públicas fracasa cuando existe un desconocimiento de la normativa técnica sanitaria y de la planificación multisectorial. La ejecución de proyectos de alta complejidad exige una gestión basada en evidencia, con mecanismos de control y mitigación de riesgos que hoy parecen ausentes.
Urge profesionalizar la alta dirección pública en salud con perfiles capaces de administrar organizaciones en entornos de alta incertidumbre. Sin una gestión técnica y responsable, la modernización de nuestra red asistencial seguirá siendo una promesa incumplida.
Alejandra Pérez Bazáes
Directora Magíster Gestión Estratégica en Organizaciones de la Salud
Universidad Autónoma








