¿Cómo comenzó la investigación?
Una denuncia y querella criminal presentada por la Dirección de Crédito Prendario (DICREP) sede Talca, conocida popularmente como la «Tía Rica», dio origen a una investigación por la sustracción de 26 alhajas, avaluadas en más de 64 millones de pesos desde las oficinas del servicio en calle 2 Sur con 5 Oriente.
¿Cómo se organizó la investigación?
La fiscalía de Talca comenzó una investigación ejecutada por la Brigada de Investigación Criminal (BICRIM) de la PDI de Talca, donde se pudo comprobar que un funcionario robaba desde las bodegas de la institución y posteriormente las vendía a casas de compra de oro en esta misma ciudad.
¿Qué ocurrió con el sospechoso?
El fiscal jefe de Talca, Héctor de la Fuente, explicó que se pidió una orden de detención al Juzgado de Garantía de Talca y el sujeto pasó a la audiencia de control y formalización, donde se decretó su prisión preventiva”.
¿Qué otra decisión adoptó el tribunal?
Atendido que dicha medida cautelar fue decretada por peligro de fuga, a petición de la Defensoría Penal Pública, el mismo tribunal decretó una fianza económica avaluada en 7 millones de pesos, para después limitar el plazo de la investigación en cuatro meses.
¿Qué significa?
En la práctica, esto significa que el detenido ingresó a la cárcel de Talca bajo custodia de Gendarmería, pero si logra consignar el monto de la fianza en el tribunal, entonces, recuperará su libertad bajo otras medidas cautelares.
¿Cuántas joyas se vendieron?
El fiscal explicó que se logró establecer que el robo afectó a 31 alhajas, donde 26 de ellas aparecen vendidas por el propio imputado a una empresa que compra oro en Talca, por un valor total cercano a los 29 millones de pesos de ganancia.
¿Qué explicaron desde la PDI
El jefe de la Prefectura Provincial Talca de la PDI, prefecto Óscar Alvarado, señaló que «conforme al trabajo investigativo, realizado por detectives de la BICRIM Talca, se pudo determinar que un empleado, que trabajaba en la institución hace cuatro años aproximadamente, cumplía la función de recepcionar estas joyas y guardarlas en la bóveda, desde el año 2022 al 2023 fue sustrayendo paulatinamente diversas alhajas, las cuales posteriormente vendía en una casa de compra de oro. Conforme a la querella criminal, se generó un perjuicio aproximado de 64 millones de pesos, y la venta de estas joyas se traduce en un peso aproximado un kilo y fracción de gramos de oro”.