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Diamela Eltit: “Siempre pienso que se puede cambiar la situación en la que vivimos”

En “Falla Humana”, los personajes de Diamela Eltit auscultan la naturaleza profunda del Chile actual.  “Me parece que lo que sostiene al sistema es la deuda y sus abusivos intereses. Esa es una forma de esclavitud contemporánea, incesante, devastadora”, sostiene (Mario Rodríguez Órdenes/Fotografía: Mónica Molina)

En los años 90’ del siglo pasado, Diamela Eltit era una joven angelical que deslumbraba por su inteligencia. La empecé a entrevistar cuando ya tenía algunas publicaciones, entre ellas “Lúmpérica” (1983). Siempre estaba dispuesta a conversar del oficio y de sus libros. En lo que no transaba era en la incursión en su vida privada. Ahora acaba de publicar “Falla Humana” (Seix Barral, 2024), donde construye una obra feroz y urgente, un despliegue de la violencia del capitalismo en la lengua, los hábitos y hasta el espacio vital de sujetos que ven cómo son consumidos como el combustible de una gran maquina a punto de colapsar.

Según el crítico Javier Edward: “Eltit articula un relato que desnuda las estructuras del poder económico y del poder a secas, en su enfrentamiento con las necesidades y fragilidades de individuos y colectividades. Todo ello girando en una suerte de espiral viciosa, en la que, desde la parte del todo, los engranajes van construyendo siempre, inevitablemente, alguna manera de abuso de poder de unos sobre otros, como consecuencia de un hacer esencial… Todos se ven atrapados en la tela de araña del sistema vigente. Podrá decirse que es una novela que crítica el sistema, en un tiempo post Guerra Fría en que el sistema siempre se entiende como el capitalismo. Pero Falla Humana, también puede leerse en una clave más amplia…, para entender que el poder impone sus imposiciones, sus abusos, desde todas las formas que puede adoptar la “Compañía”, incluido el propio Estado”.

Diamela Eltit (Santiago, 1947) es graduada en letras por las universidades de Chile y Católica de Chile. Entre sus premios destacamos el Premio Iberoamericano de narrativa José Donoso (2010); el Premio Municipal de Literatura (2017) y el Premio Nacional de Literatura (2018). En los años 2014 – 2015 ocupó la prestigiada cátedra Simón Bolívar, en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Fue profesora visitante en las Universidades de Berkeley, Columbia, Stanford, Johns Hopkins, Virginia y Pittsburgh. Sus novelas y ensayos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, griego y finés.

Certero, Javier Edwards Renard precisa: “Diamela Eltit escribe en un registro de complejidad simbólica que la convierte en una de las narradoras más inteligentes de nuestro tiempo. Denuncia en sus textos lo que le duele, pero su denuncia, leal a sus sensibilidades, tiene la capacidad de dejar en evidencia la falla ahí donde está, incluso en la “cuadra” … Falla Humana debe leerse como se lee la literatura del más alto nivel, como un mensaje que abarca todos los escenarios posibles”.

Diamela, ¿cómo surge la escritura de “Falla humana”?

“En realidad, cada novela surge desde la página misma. No tengo proyectos previos, más bien ciertos temas en el sentido más general del término. Sentí que la novela era posible para mí cuando voló la búha y se instaló en la letra”. 

Los personajes de “Falla Humana” no pueden eludir que «estaban prisioneros a perpetuidad de las circunstancias que se iban a precipitar sobre la cuadra».

“Sí, otra de las constantes que reaparecen en mis libros son los espacios acotados. En esta última novela fue la cuadra. Tengo que decir que la cuadra que habitamos es fundamental para cada persona. La cuadra es la cuadra”.

¿Hay una ideología dominante que lo controla todo?

Existe la hegemonía que se impone como dominación sobre los cuerpos”.

¿Qué intuyó el filósofo Michel Foucault que la impresionó tanto?

“A mí me interesa mucho Foucault porque pensó la vigilancia, los poderes, la disciplina, los cuerpos dóciles. Pudo construir un valioso mapa conceptual, complejo y válido incluso para estos momentos en que se perfecciona la tecnología digital y la incertidumbre en torno a la generación de inteligencia”

Diamela, pensadores como Byung-Chulí Han han advertido los excesos del capitalismo…

Hoy se construye un imperio tecnológico manejado por el capitalismo en línea. Sin duda será importante ver cómo opera y qué significados nuevos van a surgir para el proyecto acumulador de riqueza que caracteriza a este sistema”.

Gran parte de la vida social se articula en torno a un intercambio de cosas. ¿Nos hemos convertido en una suerte de fusibles?

“En realidad no pienso que haya intercambio. Más bien me parece que lo que sostiene al sistema es la deuda y sus abusivos intereses. Esa es una forma de esclavitud contemporánea, incesante, devastadora”.

Si convenimos que el poder aplasta a frágiles y disidentes, como sucede en “Falla Humana”. ¿Es posible escapar?

Siempre pienso que se puede cambiar la situación en la que vivimos, para eso hay que horadar el yoismo y promover el nosotros, valorar a las comunidades más allá de sus diferencias, considerar una importante redistribución económica, romper la monótona desigualdad de las mujeres, legalizar la droga para perforar el crimen y la corrupción, terminar con los binarismos, en fin, hay que pensar e incidir”. 

Diamela escribe: «Estamos viviendo un tiempo muy complejo, muy incierto y va a ser importante ver la dirección que la sociedad chilena, la población, va a tomar para su propio futuro». ¿Hacia dónde cree que va la sociedad chilena?

“Sí, es incierto, pero, claro, hay que trabajar colectivamente para conseguir un horizonte social más inclusivo que ponga de relieve a las trabajadoras y a los trabajadores que están invisibilizados por el sistema neoliberal que nos rige”. 

En el libro se alude a un conjunto de viviendas sociales que fue construido en la comuna de las Condes durante la UP y fue desalojado tras el golpe militar de 1973. ¿Acaso las profundas contradicciones de la sociedad chilena siguen latentes?

“Sí pues, las contradicciones siguen vigentes, son apabullantes, trágicas, porque hay que agregar el efecto todavía nítido del virus COVID y el descalabro que produjo en los espacios locales e internacionales, los viajes migratorios, los salarios insuficientes frente a la carestía de la vida cotidiana, el trabajo informal, la generación de periferias, una y otra, en fin”.

Diamela, tras “Falla humana”, ¿viene un nuevo proyecto de libro o un periodo de descanso?

“Siempre escribo algo de algo, ahora un libro de ensayos literarios que reúne los escritos de varios años. Pero al menos ya dejé los trabajos institucionales: la Universidad de Nueva York y la Universidad Tecnológica Metropolitana. Me quedé con la escritura como centro”.

En relación a “Falla Humana” señaló que una novela no debe ilustrar la realidad. ¿Cuál sería, entonces, su propósito?

“La novela debe ser entendida como una producción estética y poética, no como una simple reproducción o ilustración de la realidad, pues porta sentidos y se establece desde la imaginación y el poder de la letra”. 

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