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El tesoro más grande del mundo por Jorge Valderrama

Permanentemente leemos que se han descubierto numerosos exoplanetas a millones de años luz, similares a la Tierra; que pronto se conquistará Marte; que se crearán naves para desplazarse por el universo, ya sea curvando el espacio-tiempo, a través de Agujeros de Gusano o -simplemente- dominando la materia oscura: que existe agua en la Luna… en el intertanto se continúa depauperando el planeta y envenenando sus aguas (Jorge Valderrama Gutiérrez)

Por siglos y hasta milenios, se pensó que el oro era el elemento más valioso del planeta, y muchas civilizaciones se desangraron por poseerlo. Aún hay quienes lo creen. Pero nada hay en nuestro cuerpo que requiera de ese material aurífero para desarrollarse, ya que para existir somos absolutamente dependientes del agua, sustancia líquida que forma ríos, lagos y mares en la naturaleza, creándolos también a cada segundo en nuestro interior desde que nacemos y hasta la muerte. Si bien cubre tres cuartas partes del planeta, si se concentrara en una esfera tendría unos 700 kilómetros de radio, menos de la mitad del radio de la Luna, pero constituye un elemento esencial de todos los seres vivos, sosteniendo el milagro de la existencia, de aquello que denominamos “vida”.

INDISPENSABLE PARA LA VIDA

El agua no es un recurso ilimitado en la Tierra -tercer planeta del sistema solar y el único que reúne las condiciones necesarias para la vida-, en la cual habitan actualmente más de ocho mil millones de personas que diariamente hacen uso del agua, recurso natural que ocupa un 70,% de la superficie terrestre. Además, el cuerpo humano está compuesto entre un 55 y 78 por ciento de ese elemento vital, y para permanecer con vida una persona debe consumir siete litros diarios -cantidad que varía por diversos factores-, expulsándola de diversas maneras, tales como la orina, sudor, heces, vapor de agua, por exhalación del aliento. Sin embargo, 1.200 millones de personas carecen de ese vital líquido. El 97,5% del agua es salada y un 2,5% dulce. Empero, parte de ese exiguo porcentaje que se concentra en lagos, ríos, glaciares, hielos y reservas subterráneas se contamina con el uso de fertilizantes y químicos en cultivos, amén de la carencia de infraestructura para el tratamiento de aguas negras. La relación de que por cada kilómetro cuadrado de área de tierra se encuentran 2,25 kilómetros cuadrados de área cubierta por agua, está alterándose velozmente debido al deshielo de los polos, el aumento de temperatura, el agrietamiento de la capa de ozono, la escasez de agua dulce, la contaminación de los suelos fértiles y la extinción de las especies, entre algunas degradaciones de nuestra Tierra.

La dependencia humana del agua ha sido desde siempre. Baste recordar que en la historia de la humanidad las principales ciudades -y las que no lo fueron también- se erigieron a orillas de ríos o en la desembocadura de los mismos, y ello sin mencionar asentamientos para el desarrollo de la agricultura. Lo preocupante de este tema es que estudios recientes han dado a conocer que en América Latina existen 48 millones de personas que tienen déficit de agua, drama que aumentará en 50 por ciento antes de dos décadas. Solamente en Chile, lagos y lagunas presentan en promedio un 85% de déficit en sus niveles, es decir, Laguna del Maule, La Paloma, Laguna Verde, Salto del Laja, Laguna de Aculeo, Laguna el Peral, y varias otras, conforman una deplorable postal. A lo que se debe anexar que el Valle del Limarí está secándose, y la extracción ilícita de agua del Lago Chungará (empleada para procesar minerales), realizada por empresarios inescrupulosos, amenaza marchitar los vergeles de los valles de Azapa y Lluta.

De igual forma, la Región del Maule, considerada una zona privilegiada por la abundancia del precioso líquido, no está exenta de esa escasez, y unos 35 mil habitantes de San Javier y alrededores al no poder saciar su sed deben ser auxiliados periódicamente con camiones aljibes. En promedio, en esa zona del país una persona ocupa más de 400 litros de agua al día en ducharse, usar el estanque del baño, lavar alimentos, para higiene dental, cocinar, lavar ropa y otros usos. No se considera la mantención de jardines, plantas, alamedas, o simplemente mojar la tierra cuando se barre, ni lavar vehículos. Los habitantes del norte, en cambio, Arica, Parinacota, Iquique, Antofagasta, Alto Hospicio, Valle del Limarí, etc., deben hacer malabares para mantenerse con menos de 100 litros diarios por familia. Por eso, en hoteles de lujo de Iquique y otras ciudades nortinas, se recomienda el uso de toallas para evitar usar agua, que es traída de muy lejos. El sur, considerado antaño una reserva acuícola natural de todos los chilenos, “inversionistas” desvergonzados hacen su agosto vendiendo terrenos, ríos, cascadas, hielo, lagos y hasta islas, protegidos por la indiferencia de autoridades que parecen no considerar un problema que compromete la existencia de las personas… y que no es sino uno de los numerosos efectos del Cambio Climático.

DEGRADACIÓN AMBIENTAL

Lamentablemente, la sociedad se está acostumbrando a que las noticias informen que el clima en todo el planeta hace años está tornándose más agresivo e inhóspito para una gran gama de vida. Asimismo, a que los científicos informen que el eje terrestre, que geológicamente no siempre ha estado en su sitial actual, se está desplazando a razón de 200 metros por año, y que de continuar generará catástrofes inimaginables. Sin embargo, todas las cumbres internacionales sobre Cambio Climático efectuadas en los últimos años, han terminado en rotundos fracasos.

Si se piensa que los bosques cubren alrededor de un tercio de la superficie seca del mundo, se tiene que esas extensas áreas boscosas abarcan desde la floresta de pinos del Hemisferio Norte, pasando por las selvas tropicales del Ecuador y hasta la frondosidad templada del Hemisferio Sur. Esas masas de árboles son las encargadas de regular el clima, proteger los recursos hídricos y generar materia prima por un valor superior a los 100 mil millones de dólares al año, dado lo cual la mitad de la población mundial depende de ellos para generar combustible, amén de que albergan millones de especies de plantas y animales. ¡En nuestro maravilloso hogar-planeta el clima está mutando, haciéndose más extremo, porque -entre otros factores- ese milagro vegetal está desapareciendo a razón de 20 millones de hectáreas cada año! Así también, gran parte de los efectos que la naturaleza está descargando sobre la faz del planeta madre fueron dados a conocer en un seminario de expertos mundiales sobre medioambiente en la década del noventa, quienes se reunieron en Brasil, y expidieron un manifiesto de conservación que aún no ha sido considerado en su real magnitud. Entre otras cosas, pronosticaron acertadamente que dos quintos de los bosques en los países en desarrollo desaparecerían para el año dos mil.

REGIÓH DEL MAULE

 Más cerca nuestro, en el borde marítimo de Iloca, hace cuatro décadas campeaba una vegetación boscosa que daba vida, belleza, sombra, protección y productos a un extenso litoral que hoy sólo exhibe inmensos espacios semi o totalmente desérticos e irreconocibles. Igual cosa acontece en Curanipe, popular balneario costero de la Región del Maule, en el que mediante oficios gubernamentales se ha salvado una ínfima parte de lo que ayer fuera vegetación frondosa besando el mar.

El Boque Municipal de Talca, a la subida del cerro La Virgen, y el del Balneario del río Claro, están porque alguien, hace años, plantó simiente con visión macroscópica. Además, tanto en Vilches Bajo como Alto se continúa aprofitando en forma sostenida de su flora autóctona y en los países en desarrollo están desapareciendo las selvas tropicales y los bosques templados, los que se talan para leña, carbón, chips, madera y como despeje de tierra para la ganadería (más de un cuarto de las selvas tropicales de América Central se ha talado en los últimos 40 años para criar ganado que nutre las demandas de hamburguesas baratas en América del Norte).

A esto se debe agregar la peor de las amenazas: gente que no posee otras tierras donde ir desmonta pequeños espacios para cultivar hasta agotar el suelo. La deforestación encoge los bosques, generando alteraciones de algunos delicados equilibrios climáticos (grandes incendios en el Matto Grosso brasileño han sido visibles desde el espacio exterior) con consecuencias potencialmente desastrosas para la humanidad y su actual civilización No es apostrofar por el terror: los árboles reciclan la humedad a través de sus hojas, por lo que su tala acelera el calentamiento global; también los árboles estabilizan los suministros de agua y al reducirse la vegetación en una cuenca, no hay nada que retenga la lluvia y se vuelve muy variable la cantidad de agua que pasa corriente abajo.

Aunque en Chile desde educación parvularia hasta enseñanza media se enseña la importancia del medio ambiente y su preservación -que incluye la nuestra como especie-, inescrupulosos empresarios continúan saqueando al planeta. Nosotros -la susodicha humanidad- debemos enfilar la proa de nuestra racionalidad hacia una preservación real de los bosques para impedir más crisis de degradación que nos llevarían a un abismo como el descrito por lo antiguos navegantes. Informémonos de lo que está ocurriendo en Europa con olas de calor nunca vistas. Debemos meditar sobre ello.

 GALERÍA DE FOTOS

 

En tiempos recientes, los bosques cubrían alrededor de un tercio de la superficie seca del mundo, lo que ha cambiado drásticamente hoy día. Fotografía de Mercedes Castro.
En muchos lugares del planeta, en forma sostenida, se evidencia una desforestación avanzada, que está haciendo desaparecer selvas tropicales y bosques templados. Enciclopedia Monitor Salvat.
La desertificación está transformando paisajes idílicos en postales desoladoras como la de la gráfica, más parecida a la superficie marciana que a un escenario terrestre. Desierto de Atacama en Chile. Del sitio: Mi Viaje. Portal para Viajeros.
Más de un cuarto de las selvas tropicales de América Central se ha talado en los últimos 40 años para criar ganado, y de esa manera satisfacer un amplio mercado de carne y derivados. Reses uruguayas pastando.
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