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ENTREVISTA: “Es imposible arrancar al influjo de Pessoa”

Leo Lobos Lagos (Santiago, 1966) es un poeta, ensayista, traductor y artista visual

Encuentros con escritores pueden resultar decisivos. Es lo que le pasó a Leo Lobos, al conocer la obra de Fernando Pessoa, que viene traduciendo al español desde hace años. Una relación fecunda que se puede apreciar en la reciente publicación de “Fernando Pessoa. El escritor de Lisboa” (Mago, 2018). Traducción y arte, notas y prólogo de Leo Lobos.

Fernando Pessoa es el escritor múltiple de Lisboa. Lisboa es Pessoa, Pessoa es Lisboa. Quizás por esas maravillosas razones son miles los turistas que abrazan diariamente la escultura de Pessoa que está frente al café ‘La brasileña’ de Lisboa, es el icono, en nuestros días, de una ciudad de moda.  Pessoa es Lisboa. Desde hace algunos años todo el mundo parece reconocerlo, ha cobrado una dimensión relevante en las letras universales, pero su fama fue póstuma”.

Leo, ¿en quémomento lo atrapó Fernando Pessoa?

Una mañana de noviembre de 2017 el director de Mago Editores, mi buen amigo, Máximo G. Sáez, me propone que escriba un libro con mis propias traducciones del poeta portugués Fernando Pessoa, desafío que asumí inmediatamente, a pesar de que el idioma portugués de Brasil es el portugués de mi especialidad. En efecto, desde el año 2002 he estado estudiando y conociendo la obra literaria de muchos artistas brasileños, poetas, músicos, intelectuales, arquitectos y he realizado más de 50 viajes a ese país-continente. Aquellos caminantes que frecuentamos Brasil nos descubrimos sorprendidos y maravillados ante el tamaño de los dominios de la lengua activa del portugués brasileño. Quiero decir que el idioma portugués me atrapó en 2001 y he estado desde esa fecha traduciendo a numerosos autores con el mismo entusiasmo, disciplina y alegría”.

Siendo uno de los poetas cumbres del siglo XX, ¿qué importancia tiene en la poesía actual?

“El ‘Libro del desasosiego’ firmado por su alter ego Bernardo Soares, por citar alguno de los escritos por Fernando Pessoa, es un libro pleno de imágenes que dan cuenta de la vida cotidiana de este genio portugués, el más importante del Siglo XX y probablemente el más famoso poeta portugués de todos los tiempos que ha sido traducido y sigue siendo traducido a todos los idiomas de la tierra. En otras palabras, el más universal de los poetas portugueses, que escribió entre Durban y Lisboa ‘vivir no es necesario, lo que es necesario es crear’”.

¿De qué manera influyó en su propia poesía?

“‘Nada existe, no existe la realidad, sino sensaciones. Las ideas son sensaciones, pero de cosas no situadas en el espacio ni el tiempo’ escribe Pessoa en Libro del desasosiego, su obra más importante, un texto fragmentado, escrito como un diario íntimo de una gran profundidad y es el libro que mejor refleja la complejidad de su mente. Es la obra que más se aproxima del propio Pessoa, es como un autorretrato del autor, una puerta abierta a su cabeza y a su original manera de entender la poesía, el mundo y a sí mismo. Este libro es una de sus más notorias aportaciones intelectuales, obra que grabó definitivamente su nombre en la historia de la literatura cuando fue publicado en los años ochenta, libro del cual se realizarán muchas ediciones, traducciones e interpretaciones en los años venideros, en palabras de la poeta chilena Jessica Atal: ‘es una reflexión agudísima y escéptica de la condición humana’. En este libro describe, como nadie, el desasosiego del alma, la intranquilidad que sufren los seres más sensibles, los inadaptados y realmente es imposible arrancar al influjo de Pessoa”.

¿Qué dificultades tuvo en la traducción de la poesía de Pessoa?

“La traducción de Fernando Pessoa me llevó a la lectura de sus libros publicados en Portugal y Brasil, y a una serie de libros de brillantes traducciones al castellano de este mítico autor, con los que pude comparar el texto de origen con otras traducciones y mis propias versiones. Lo que me permitió realizar una profunda inmersión en la poética y en toda esa trama de personas que en el caso de este autor son el mismo. Una obra tan vasta que debí realizar una propia selección de textos, arbitraria como toda selección, pero que diera la posibilidad al lector de entrar en cierta forma a su particular manera de pensar y crear”.

¿Cómo cee que Pessoa ha incidido en la poesía chilena?

“No lo sé con certeza, pero al menos este trabajo de traducción inspiró en mí la creación de docenas de dibujos, pinturas y diseños que fueron motivados por Fernando Pessoa y no pretenden otra cosa sino estimular el conocimiento y estudio de este autor imprescindible y al mismo tiempo generar nuevas y futuras traducciones. La obra de Pessoa es arte, y es esta la visión que debe perdurar, la provechosa sensación de estar frente a una legítima expresión de vida y de lenguaje”.

¿Tuvo relaciones con Neruda, por ejemplo, u otros autores de la época?

“Fernando Pessoa (1888-1935) es ya una leyenda. Harold Bloom, el notable crítico literarilo consignó en El canon occidental como el más representativo de los poetas del siglo XX, junto a Pablo Neruda. No se conocieron, pero ambos marcaron la literatura de un siglo tremendo como lo fue el siglo veinte y que dos países pequeños y marginales dieran al mundo tan extraordinarios autores me parece una bella coincidencia y al mismo tiempo una esperanza, para los artistas y escritores de Chile”.

Tras su muerte se empezó a conocer una poesía inédita de Pessoa. ¿Quedarán todavía textos inéditos?

“‘El poeta es un fingidor. Finge tan completamente. Que llega a fingir que es el dolor, el dolor que en verdad siente’, el caso ‘Pessoa’ explotó a la opinión pública en la década de 1940 en Portugal, 20 años más tarde en toda Europa y poco tiempo después en todo el mundo. Desde entonces no se ha dejado de publicar y traducir todo lo que va saliendo del baúl donde el poeta portugués guardaba gran parte de su obra, facsímiles manuscritos atados con una cuerda y marcados con firmas distintas que sobrepasan cualquier certeza, cualquier interpretación y cualquier punto final: ‘soy, en gran parte, la prosa que escribo’”.

De alguna manera al traducir a un autor, uno se introduce en su piel. ¿Como Pessoa lo ha marcado a usted?

“La diversidad de las lenguas, lejos de ser un castigo como supone el mito de La Torre de Babel, está presente para que podamos vivir la experiencia de lo extranjero. Es necesario recuperar la felicidad del traductor en el desafío que entraña toda traducción. He buscado siempre traducir sentido por sentido, no letra por letra, significación al ser pronunciado en castellano un sonido portugués. Significación y sonido, pues si en algo difieren las lenguas es en el recorte fonético que hacen de los sonidos pronunciables por un ser humano. La voluntad de comprender lo distinto, la necesidad de acercarse a la alteridad sin anularla. Comprender es traducir. Tratar de entender lo ajeno y en este empeño Pessoa juega un papel muy señero para mí, que va más allá del lenguaje, más allá de sus personalidades y más allá del océano”.

¿Como se fue introduciendo en la literatura de Pessoa, para conocer su mundo y poder traducirlo?

“Una obra vasta y compleja, leí cuanto libro cayó a mis manos. Reflexionando y tratando de traducir al castellano una obra, que es como el borgeano ‘jardín de senderos que se bifurcan’. Fue así que comencé a coleccionar y traducir fragmentos, citas, recortes, frases para el bronce, aforismos, fundamentalmente del Libro do desassosego, una obra de más de 700 páginas”.

Ha señalado que: “Pessoa es uno y es ninguno. Es plural, contradictorio, enigmático, indefinible”. Después de su cercanía con Pessoa, ¿qué cree que lo define mejor?

“Fernando Pessoa es el escritor múltiple de Lisboa. Lisboa es Pessoa, Pessoa es Lisboa. Quizás por esas maravillosas razones son miles los turistas que abrazan diariamente la escultura de Pessoa que está frente al café ‘La brasileña’ de Lisboa, es el icono, en nuestros días, de una ciudad de moda.  Pessoa es Lisboa. Desde hace algunos años todo el mundo parece reconocerlo, ha cobrado una dimensión relevante en las letras universales, pero su fama fue póstuma”.

 

¿En qué consistía el juego de disfraces que utilizaba Pessoa para esconder su personalidad?

“‘No sé quién soy ni sé cómo es mi alma. Hablo con sinceridad y reconozco con sinceridad que no sé de qué hablo cuando hablo de mí. Soy distinto de esos otros que tampoco sé si existen. Me siento múltiple’. Tanto es así que Pessoa escribía cartas a Ofelia Queirós, su única amada, que firmaba con los nombres de algunos de sus heterónimos, más de un centenar de personalidades y personajes inventados. Los personajes de Pessoa son escritores con voces y temperamentos distintos, grandes y complejos, fascinantes, que polemizaban y discutían públicamente, que se intercambiaban prólogos amigables y refinados tratándose de usted. Y que publicaban en diarios y revistas habitualmente, haciendo referencias unos de otros, creando una trama con existencia en lo ‘real’ imaginario”.

Entre sus personajes literarios, ¿cuáles destacaría?

“Entre ellos los aclamados poetas Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Antonio Mora, Álvaro de Campos, Bernardo Soares considerados por Pessoa como ‘otros de él mismo’, personajes autónomos que le han acompañado en el curso de su vida-obra y que vivían fuera de él, una rúbrica, una biografía, una caligrafía, una vida propia, un retrato dibujado de alguno de ellos incluso, una imaginación fértil y brillante que nos dejó un legado que no parece terminar de ser descubierto”.

¿Cómo era la vida cotidiana de Fernando en Lisboa?

“El poeta Fernando Pessoa que se ganaba la vida traduciendo cartas y contratos comerciales gracias a su impecable inglés y su dominio del francés, tejió todo un reino de personajes de ficción e introspección, todo esto sin salir de su estimada y periférica Lisboa, adonde regresó a los 17 años tras pasar su infancia en la Sudafricana ciudad de Durban”.

¿Tiene pensado otros trabajos relacionados con Fernando Pessoa?

“Sí. Trabajo en una nueva edición, corregida y aumentada de mis traducciones de ‘fragmentos’ de este creador ‘fragmentado’. Que acompañaré de dibujos e ilustraciones que se han ido acumulando paralelamente a estas traducciones. Realmente es un autor muy inspirador y complejo en muchos sentidos, lo que hace de esta labor un desafío tanto como una aventura creativa al mismo tiempo. Se trata de otro sueño, aunque esta vez sea un sueño nacido en la vigilia agónica de una mente que quiso ser ‘plural como el universo’”.

¿Cómo fueron los últimos años de Pessoa y que explica su muerte tan prematura?

“A propósito de tu pregunta, recomiendo el libro del escritor italiano Antonio Tabucchi (1943-2012) «Los tres últimos días de Fernando Pessoa» que recrea, a partir de algunos datos biográficos tamizados por la imaginación, las postreras jornadas del gran poeta portugués, desde su ingreso en un hospital de Lisboa hasta su muerte. Como en otra de las mejores novelas de Tabucchi, asistimos a la visita que realizan los heterónimos de Pessoa para despedirse de su creador. Con el humor, la ternura y la sobriedad que le caracterizan, Tabucchi imagina el melancólico diálogo final de Pessoa con Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Bernardo Soares o António Mora, repasando algunos episodios de sus fantasmagóricas existencias. Pessoa es internado en el Hospital de São Luís dos Franceses, con el diagnóstico de ‘cólico hepático’, falleciendo a causa de las complicaciones posiblemente asociadas a una cirrosis provocada por el excesivo consud

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