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ENTREVISTA: “Estamos preocupados de la cercanía con los estudiantes”

Carlos Torres, nuevo rector de la Universidad de Talca, dio su primera entrevista en Diario Talca, donde adelantó aspectos de lo que será su gestión frente a la UTalca, en cuyo contexto, destacó su interés por la excelencia en la formación y las expectativas de una nueva relación con el Estado en el actual contexto político (por Hernán Espinoza/Fotografía: Luis Casanova)

¿Cuál fue su motivación para postularse al cargo de rector?

“La principal motivación es un compromiso férreo con la institución. Hay un amor que nos conecta a muchos de los que participamos y formamos parte de esta comunidad, lo cual de alguna manera se transmite, dada mi historia personal en la universidad”.

¿Y cuál es esa historia?

“Cuando llegué el año 2006 tuve largas conversaciones con uno de los fundadores del campus Curicó, donde está la Facultad de Ingeniería. Y en ese minuto, me llamó la atención ese vínculo que había con la institución. Creo que eso, de alguna manera, terminó por marcarme en lo personal. Con el paso de los años, se fue desarrollando ese vínculo. Me ha tocado formar parte de distintas instancias y roles en la institución, desde lo académico y en la gestión”.

¿Cómo surge el interés por asumir la rectoría?

“Hay grupos de colegas con los cuales compartimos ciertos principios y visiones respecto de nuestro rol como universidad, nuestro rol público, la probidad, la eficiencia en la forma de hacer las cosas y la necesidad de construir comunidad. Y entre este conjunto de personas, compartiendo estos principios, buscamos a alguien que pudiese representar esos anhelos”.

¿Cómo era la universidad cuando usted llegó el año 2006?

“En ese tiempo, las universidades tenían un nivel de desarrollo que no es comparable a lo que ocurre hoy. Por aquellas fechas, la Universidad de Talca se destacaba por una dinámica y crecimiento, en particular, en su Facultad de Ingeniería que era bastante pequeña. Participé de procesos de selección en otras universidades, donde no había una base de capital humano avanzado para sostener este crecimiento de las universidades. Por lo tanto, había muchas oportunidades de inserción en la academia. En ese contexto, repito que la Universidad de Talca destacaba por su dinamismo y configuración de los equipos humanos, además de la implementación de laboratorios, lo cual realmente marcaba una diferencia en relación a otras universidades”.

¿Cómo ha evolucionado la universidad hasta la fecha?

“En ese tiempo conocí el amplio espectro de la universidad, aunque no teníamos los campus de Linares y Santiago. Sin embargo, ya teníamos una importante diversidad de disciplinas en Talca que llamaba la atención, porque era una creciente en una ciudad que no tenía el perfil universitario tradicional. Y claro, si lo comparamos al día de hoy, se puede ver la penetración que ha tenido la universidad y la interconexión con la comunidad es múltiple, porque no solo es en la educación, sino también en los programas de postgrado y vinculación con el medio que llevan 15 años funcionando en forma ininterrumpida”

¿Qué relevancia tiene la actividad cultural?

“Es muy relevante la oferta cultural y la extensión cultural que, actualmente, se está transformando en vinculación, en cuanto a que se hace cargo de cultivar la formación de audiencias, de acuerdo a sus intereses en actividades culturales. Allí nosotros pasamos de ser oferentes, tomamos los requerimientos y tratamos de dar respuestas”.

¿Qué hay por hacer en cuanto a la relación de la universidad con sus estudiantes?

“Uno de los sellos que le queremos dar a nuestro programa es el valor que otorgamos a los estudiantes en los procesos formativos. Hoy día las cosas cambian, el conocimiento cambia muy rápidamente, pero también las expectativas que tienen los estudiantes respecto de su paso por la universidad. Estas vivencias presenciales y socioemocionales son de gran riqueza. En ese sentido, queremos rescatar el valor y atributos de los programas de formación, pero queremos abordar otros aspectos como la experiencia de los estudiantes al venir a la universidad”.

¿Cómo se explica esa hipótesis?

“La experiencia de un estudiante en el campus Talca es muy distinta a lo que se vive en el campus Curicó o Linares, que son más bien mono disciplinarios o con disciplinas más acotadas. En cambio, en el campus  Talca, ya en sí participar en un campus con distintas disciplinas es una experiencia rica para el estudiante. Pero hay otros elementos que uno puede también traer a la mesa, como es la experiencia cultural en el campus, la participación en actividades extracurriculares, como el deporte o el apoyo a ciertas causas, como los grupos animalistas. Todos esos elementos van formando una experiencia complementaria a la propia formación curricular. Y en ese sentido, queremos dar varios pasos que sean contextualizados en cada campus. Algunos tendrán que ver con pasantías en el extranjero, formación idiomática, competencia en el ámbito de la ciencia de datos que es transversal a todas las disciplinas. Hacia allá queremos transitar”.

¿Cuál es el mensaje a los padres y apoderados de los estudiantes?

“Que nosotros, como universidad, fuera de tener esta convicción respecto de la calidad y la excelencia, vamos a procurar generar un espacio para la mejor experiencia de los estudiantes en su tránsito por la universidad. Y eso no solamente es en su permanencia dentro de la universidad, sino que antes y después de su egreso. Estamos preocupados de la cercanía con los estudiantes, de acogerlos y hacerlos parte de una comunidad. Y eso va a ser uno de los principales sellos que van a poder ver en los próximos años”.

¿En el nuevo contexto político y gubernamental existen más oportunidades para la educación pública?

“La expectativa es mucho mejor que en años anteriores, porque la Constitución del 80 dejó al Estado con un rol subsidiario en cuanto a lo que es la educación. Y eso significó -en la práctica- un cuasi abandono de las universidades del Estado. Eso se ha ido recuperando. Y actualmente, en la propuesta programática del Gobierno del Presidente Boric, se apunta a reforzar a las universidades públicas. Ahora el debate que ha surgido es en relación a cuáles son las universidades públicas”.

¿Y cómo se diferencia allí la UTalca?

“Allí hacemos un punto en cuanto a que nuestra naturaleza pública es indiscutible, en el sentido que nacemos por ley donde convergen dos poderes del Estado en nuestra creación, también nuestros estatutos están determinados por ley y estamos sometidos a una serie de controles y de gobernanza, donde participa el Gobierno nombrando a las autoridades superiores, lo cual convierte al Estado en un garante de que nuestra educación y nuestro rol es eminentemente público y ofrece un bien público a la sociedad. En ese sentido, yo creo que tanto desde el punto de vista de lo que se anticipa puede ocurrir con el nuevo texto constitucional y el programa del Gobierno, apuntan ambos a reforzar el rol del Estado en la educación”.

¿Entonces es el momento de pedir lo que se merece la educación pública y saldar la deuda del Estado con las universidades públicas?

“Yo creo que se ha avanzado mucho, pero -por ejemplo- apuntar a una gratuidad universal es volver a un esquema que existía años atrás. También lo que es la participación democrática en los distintos cuerpos colegiados que conforma la gobernanza en las universidades, son elementos que hoy se pueden reivindicar. Y el financiamiento es uno de ellos, porque actualmente está sujeto más a la demanda que a los componentes estructurales de una universidad, lo cual permite cierta libertad de acción y seguridad en el futuro, proyectando la gestión y no depender de una demanda que puede ser fluctuante”.

¿Eliminar el CAE y condonar esa deuda es un camino a la solución en materia de financiamiento?

“La eliminación del CAE, en cierta manera, resuelve el tema del endeudamiento de las personas. Sin embargo, la mera expectativa de que eso exista hace inmediatamente que aquellas personas que tienen CAE dejen de pagar. Y si dejan de pagar hoy hasta que no haya un compromiso de pago del Estado, va a significar que existirá un tiempo en que las universidades no van a poder hacer las recuperaciones de ese capital que está puesto en esas prestaciones. Entonces, genera un problema de corto plazo que no es menor para las instituciones, porque hay una expectativa de que eso se va a condonar”.

Cuando usted llegó a la rectoría se anunciaron ciertos cambios en cargos directivos de la universidad. ¿Qué se refleja con ello? ¿Habrá o no continuidad?

“Por supuesto que hay una continuidad en varios sentidos, en el sentido de la excelencia que buscamos, del crecimiento planificado a través de planes estratégicos que son construidos a nivel de la comunidad, en forma transversal, junto con otros elementos que tiene que ver con la modernización, administración y gestión universitaria. Hay varios elementos que yo rescato como continuidad. Pero hay otros elementos de renovación. El nuevo equipo directivo son personas que varios de ellos no han tenido participación en la gestión universitaria previa, sin embargo, se han destacado en sus carreras en distintas acciones que tienen que ver con vinculación con el medio o liderando proyectos de investigación relevantes. Entonces, una de las características de este gobierno es relevar nuevos liderazgos que nos permitan pensar en el futuro de la universidad. Eso va acompañado de una formación en competencias o habilidades no solo del equipo directivo, sino también a otras personas que se vayan descubriendo como talentos, para que nos aseguren una renovación en los equipos”.

¿Cómo se va a plasmar el rol de la UTalca como universidad del Estado en la ejecución de políticas públicas derivadas del nuevo Gobierno Regional electo y con más facultades?

“Hay varios elementos. El primero tiene que ver con ofrecer un espacio para la discusión y la formación, porque la instalación y empoderamiento de los gobiernos regionales va a significar la necesidad de tener competencias regionales para la administración e implementación de políticas públicas que sean de competencia del Gobierno Regional. Y allí nosotros podemos generar espacios para la discusión de las temáticas, el encuentro de la comunidad y la formación de esas capacidades. El segundo aspecto es que nosotros, como universidad y bajo este rol que se nos pide y que asumimos como área misional, es la vinculación con el medio que tiene un componente de bidireccionalidad, en el sentido que ya no ofrecemos a la sociedad lo que nos parece, sino que co-construimos proyectos o programas que perduran en el tiempo. Y eso creo que lo podemos trabajar juntos con el Gobierno Regional para atender específicamente las necesidades y prioridades que tiene la región. Allí nosotros nos ponemos al servicio del Gobierno Regional para construir estos programas de largo plazo en el cual nos involucremos y logremos un impacto en la región”.

¿Se abrirán espacios en la Universidad de Talca para el debate que se genera en la Convención Constitucional?

“Ahora viene una oportunidad, porque se nos han invitado a que nosotros, a través del Consorcio de Universidades del Estado, propongamos materias y nos hagamos cargo de ciertas temáticas. También tenemos programada una reunión con la presidenta de la Convención y espero que eso conduzca a que podamos concretar una participación y un espacio en esa discusión”.

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