InicioCrónicaEntrevista: “Este libro humaniza la figura de Gabriela Mistral”

Entrevista: “Este libro humaniza la figura de Gabriela Mistral”

“La imagen de Gabriela se humaniza en un sentido profundo”, precisa en el prólogo María Teresa Johansson (por Mario Rodríguez Órdenes)

María Teresa Johansson, doctora en literatura.

Gabriela Mistral, rebelde magnífica” de Matilde Ladrón de Guevara es un libro fundamental para conocer en profundidad a Gabriela Mistral. Certera, la doctora en literatura, María Teresa Johansson precisa:

“Durante la agonía de Gabriela Mistral, mientras Matilde Ladrón de Guevara permanecía en Buenos Aires y acababa de releer y ordenar la correspondencia epistolar que ambas sostuvieron durante varios meses, concibió este libro como una forma de aproximar la figura de Gabriela Mistral al pueblo chileno”.

Gabriela y Matilde han fallecido, y la reedición de “Gabriela Mistral, rebelde magnífica” (Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 2025) es una muestra de la vigencia de ambas mujeres.

Matilde Ladrón de Guevara (Santiago, 1910) nació en una familia acomodada, que la estimuló en el desarrollo de sus habilidades intelectuales.

Estudió en la Universidad de Chile, Universidad Católica y también en La Sorbona, Francia. A los quince años fue coronada Miss Chile. Posteriormente se casó con Marcial Arredondo, un destacado empresario.

Fue una de las fundadoras del Partido Femenino de Chile, creado en 1946 y férrea defensora de los derechos de las mujeres durante toda su vida. Entre las décadas de 1940 y 1950 fue corresponsal de varias revistas y diarios de Chile y del mundo. Apoyó al gobierno de la Unidad Popular en Chile y tras el golpe tuvo que exiliarse en Argentina. Falleció en el año 2009 a los 99 años.

María Teresa, ¿cómo surge esta reedición de “Gabriela Mistral, rebelde magnífica”?

“Esta reedición surge por dos motivos, en primer lugar, las ediciones Universidad Alberto Hurtado han impulsado desde hace algunos años la colección ‘Biblioteca recobrada’ dedicada a reeditar obras de narradoras chilenas que no están disponibles. Esta colección nació con el propósito de hacer una contribución al canon de la literatura chilena y su finalidad es rescatar, visibilizar y dar a conocer la obra de autoras chilenas entre las nuevas generaciones lectoras. La idea original fue que cada reedición contara con un prologuista que hiciera un aporte a la lectura y contextualizara la obra. Vale la pena agregar que la colección ha tenido un fuerte interés en rescatar el legado de la generación de los 50 y en este sentido, era parte del proyecto integrar entre sus publicaciones un libro escrito por Matilde Ladrón de Guevara quien fuera una figura clave de las luchas feministas y políticas del siglo XX. El segundo motivo fue el interés de la editorial de hacer un aporte que perdurara en el marco de las conmemoraciones a los 80 años de la obtención de Gabriela Mistral del Premio Nobel de Literatura. Las editoras consideraron que publicar el libro ‘Gabriela Mistral, rebelde magnífica’ significaba un aporte en estos dos sentidos. Es importante señalar que este libro, si bien fue publicado originalmente en 1957, tuvo una importante difusión durante la década de los 80 cuando apareció en tres ejemplares que venían como separata junto a la revista Hoy. Por lo tanto, es un libro que se ha leído en distintos momentos de la historia de Chile”.

 

¿Supongo que también es un encuentro personal con Gabriela?

“Efectivamente, este libro narra un encuentro personal y la historia de una amistad entre Gabriela Mistral y Matilde Ladrón de Guevara. A diferencia de una biografía tradicional, se construye desde la experiencia directa de la autora, incorporando recuerdos, conversaciones y cartas. En este sentido, tiene un tono afectivo, que da cuenta de la vida cotidiana de Gabriela alejada de una imagen construida de manera estereotipada. Por otra parte, el libro muestra la labor de Matilde Ladrón de Guevara como una gestora de la diplomacia cultural, comprometida con los valores de justicia y con las luchas por el reconocimiento de las mujeres. El libro de Matilde Ladrón de Guevara tiene una especial relevancia porque no solo ofrece un testimonio cercano, sino que además forma parte de una escritura comprometida con la justicia cultural y con la exposición de una situación social donde había personas reacias a otorgarle a Mistral el reconocimiento. El libro narra cómo desde la Sociedad de Escritores de Chile, Matilde gestiona apoyos en el ámbito político —incluyendo contactos en el Senado y el Ejecutivo— e insiste en que el premio tenga una dimensión simbólica especial”.

 

¿Qué importancia tiene este libro en la bibliografía mistraliana?

“Este libro tiene un excepcional carácter testimonial y un tono poético particular, por lo que se presenta como un acercamiento muy propio a la figura de Mistral que se refuerza con el uso de materiales epistolares y una escritura que mezcla memoria e imaginación Creo que este libro tiene un carácter muy interesante porque logra reunir perspectivas subjetivas y afectivas con el relato y el análisis de procesos políticos del campo cultural y chileno e internacional. Por tanto, es un libro precursor de una línea de lectura sobre la persona y la obra de Mistral que hoy es la perspectiva imperante de sus estudios. El libro es importante porque es el primer libro que incluye una correspondencia epistolar. Hoy contamos con muchas publicaciones de libros sobre las cartas de Gabriela Mistral, lo que conforma un corpus muy relevante. Por tanto, este libro no solo complementa estudios académicos o perspectivas comparadas, sino que también tiene una escritura de amplio alcance. Es un libro escrito para el público general, guiado por la vocación literaria de Matilde Ladrón de Guevara y por su afán de difundir la figura y la obra de Gabriela Mistral”.

¿Cómo surge el encuentro entre Gabriela y Matilde Ladrón de Guevara?

“El primer encuentro se produce en Los Ángeles, Estados Unidos, y es relatado en el inicio del libro, este sucede cuando Matilde Ladrón de Guevara trabaja como corresponsal de medios de prensa.  Luego se reencuentran en Rapallo, Italia, donde Matilde llega casi por casualidad a la casa-consulado de Mistral mientras paseaba con una amiga. Tras las visitas, la relación se vuelve muy cercana, pasean juntas por Italia y Matilde deja a su joven hija unos días en casa de Gabriela”.

¿Qué lo hizo tan profundo?

“La profundidad de los vínculos siempre tiene algo de misterioso y el libro despliega escenas, conversaciones que van dando cuenta de la afinidad y la capacidad de escucha de Matilde. De cierta forma, Gabriela Mistral encontró en Matilde un espacio de confianza para relatar los recuerdos de infancia y también el maltrato recibido. Por otra parte, la poesía y la escritura tienen una potencia que las une. Es interesante anotar que el libro va mostrando cómo a través de este vínculo de amistad, Gabriela Mistral se acercó nuevamente a Chile y en cierta medida, pudo reparar el daño sufrido. Sin duda, Matilde poseía una sensibilidad particular, pero también una visión de la necesidad de apoyar causas de justicia y de reconocimiento con acciones directas y concretas”.

 

¿Qué hace posible esa cercanía entre Gabriela y Matilde?

“Sin duda la admiración de Matilde por Gabriela Mistral fue fundamental, también su carácter y su tesón. Matilde es una mujer de gran entereza y gran capacidad de trabajo que logra la consecución de sus objetivos. Por otra parte, la posibilidad de viajes y vida en el extranjero —muy propio de la trayectoria de Matilde, marcada por la diplomacia cultural y el tránsito global— fue muy relevante”.

 

¿Nunca le incomodó a Gabriela que Matilde incursione en su privacidad?

“Al respecto, solo puedo decir que este libro se publicó tras la muerte de Gabriela Mistral. Matilde Ladrón de Guevara era consciente del carácter transgresor de publicar este libro, pero, aun así, decidió hacerlo porque consideraba que existía un ‘bien mayor’”.

 

Matilde apunta al quiebre de Gabriela con Chile. ¿Qué lo explica mejor?

“Mistral experimentó una falta de reconocimiento y de valoración en el campo literario chileno, dominado por élites masculinas que cuestionaban su origen y su figura pública.  Desde la perspectiva de Matilde Ladrón de Guevara, este distanciamiento es un verdadero ‘trauma’, marcado por el agravio, la acusación de ser ‘descastada’ y la sensación de expulsión simbólica del país. El quiebre no solo se explica por el pasado de exclusión, sino también por la dificultad de que los gestos de reparación logren sanar completamente una herida afectiva tan profunda”.

 

¿Se reencontró alguna vez con Chile?

“Gabriela Mistral tuvo algunos reencuentros con Chile, siendo el más significativo su visita en 1954, en la que recibió homenajes oficiales y un reconocimiento institucional amplio. Este momento puede entenderse como parte del proceso de reparación impulsado, en gran medida, por las gestiones de Matilde Ladrón de Guevara. También destaca el rol de instituciones como la Sociedad de Escritores de Chile, que comienza a reconocerla activamente, en contraste con el rechazo de décadas anteriores”.

 

¿Qué sentido tuvo la visita al escritor Giovanni Papini?

“Este encuentro evidencia la participación de Mistral en redes culturales internacionales y su interés por dialogar con pensadores relevantes. El relato de la visita a Giovanni Papini, narrado por Matilde Ladrón de Guevara es relevante porque da cuenta de las labores de Gabriela Mistral como cónsul chilena, y también evidencia la importancia que la prensa italiana otorga a este encuentro de dos personalidades literarias”.

 

La deteriorada salud de Gabriela, ¿explica que no haya venido más a Chile?

“El libro cuenta que, pese a la insistencia de Matilde, Gabriela decide no viajar por su deteriorada salud ya que tenía padecimientos al corazón”.

 

María Teresa, ¿por qué dice que este libro inicia una nueva forma de leer a Gabriela?

“Este libro humaniza la figura de Gabriela Mistral y la torna cercana y afectiva. Además, inaugura una lectura basada en cartas y recuerdos personales, con un carácter testimonial. Matilde Ladrón de Guevara buscó acercar la figura de Mistral al pueblo chileno, destacando su humanidad, su carácter y su compromiso social. El libro es, de esa manera, tanto testimonio como intervención cultural: una obra que no solo narra, sino que actúa políticamente en favor del reconocimiento y la memoria”.

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