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GOBERNANDO EN BICICLETA por Juan Carlos Pérez de La Maza

Ignoro si a Ud. le gusta andar en bicicleta, pero sí sé que son millones los chilenos a quienes gustaría salir a dar largos paseos al atardecer, por ejemplo después del trabajo, disfrutando de la brisa en la cara, el ejercicio saludable, la compañía de la familia y la seguridad de que no nos exponemos a peligro alguno.  Sería lindo.

Pero, ¿cuántos chilenos hoy pueden hacerlo? Salir a “dar una vuelta” en bicicleta en ciertos barrios populares de Santiago y otras ciudades del país es hoy un suerte de “deporte aventura”, en el que no se tiene la certeza de regresar indemne (y con la bicicleta).

La reciente publicación de los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Ciudadana revelaron lo que todos sabíamos antes de conocer esos datos: que la delincuencia y la inseguridad ciudadana son hoy, por lejos, el principal problema que nos aqueja. En cifras, un 90,6% de los chilenos percibe que la delincuencia aumentó el último año. Como sociedad, hoy tenemos una sensación de inseguridad instalada. La ocurrencia de hechos de violencia asociados al delito, o la aparición de modus operandi poco comunes (secuestros extorsivos, sicariato y otros) pueden explicar esta percepción. Por otra parte, existe también la sensación (real o no) de una falta de reacción del sistema de seguridad, sean las entidades encargadas de la persecución criminal o de los órganos de justicia, frente al delito y a los delincuentes. Y esto último, que alimenta la percepción de impunidad, genera más nivel de temor a ser víctima de violencia delictual.

Pero no se trata sólo de una mera sensación o de una simple percepción subjetiva de inseguridad. Hay datos que sustentan tal impresión: En el país, si comparamos datos de la última década (2012 a 2022), los homicidios han crecido nada menos que en un 110%. Y en la Región Metropolitana, sólo en el mes de noviembre, se cometieron 35 homicidios y 43 homicidios frustrados, de los cuales un 54% fueron perpetrados con armas de fuego. Por eso el gobernador Orrego llamó “Noviembre rojo” al mes que acaba de terminar. Algo semejante debiéramos decir del año entero. Y del país completo, si bien hay zonas como el extremo norte, transformadas en verdaderas “zonas de sacrificio” en lo que a criminalidad se trata. Pensemos en Arica, Tarapacá o Antofagasta, que exhiben indicadores escalofriantes de criminalidad, de percepción de inseguridad y de una feroz “innovación” criminal.

Mientras, probablemente para proyectar la idea de seguridad y tranquilidad, el Presidente de la República pasea en bicicleta por Santiago, sube el San Cristóbal y, en la punta del cerro, declara su anhelo de que los chilenos se animen a hacer deporte. En la ocasión (martes 14 de noviembre) el Mandatario señaló que ese día, en la mañana tempranito, antes de ir a la pega, subió el cerro en bici. Sin temor de ser atropellado, asaltado, ni nada semejante. ¿Por qué otros chilenos no hacen algo similar y, antes de ir a su trabajo, salen a recorrer sus barrios, suben cerros y hacen deporte en las calles, como la máxima autoridad del país? ¿Será de pura flojera? ¿Acaso no quieren cuidar su salud? ¿No leyeron el mensaje del Presidente, quien dijo que “hace demasiado bien hacer deporte, para la actitud y la vida sana”?  Yo creo que los chilenos no necesitaban del mensaje presidencial para animarse al deporte y cuidar la salud. Lo que sí necesitarían sería varias camionetas con escoltas, todo el estudio previo de seguridad del entorno que, sin duda, hizo el equipo presidencial e, igual de importante, un trabajo en el que no les controlen el horario de entrada y que quede suficientemente cerca de su hogar.

El caso comentado es, otro más, revelador de la desconexión profunda entre la realidad cotidiana que viven millones de chilenos y la burbuja que cobija a algunos, para quienes problemas como la inseguridad, la estrechez económica o la pésima calidad de vida son, nada más, asuntos que se leen en el diario o que sirven para adornar discursos con promesas utópicas. Pero, el Lector, millones de chilenos y yo, sabemos que los severos problemas que padecemos no se solucionan con paseos en bicicleta de nuestras autoridades. Aunque vayan a la punta del cerro.

Juan Carlos Pérez de La Maza

Licenciado en Historia

Egresado de Derecho

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