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IMPOSIBLE ESTAR AJENOS A LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO por Karen Poehls

 

En Talca siempre había escuchado a personas de mayor edad decir que el agua del Río Claro llegaba al Estadio Fiscal, lo que pudimos comprobar el lunes 21 de agosto, luego de las lluvias torrenciales que cayeron sobre la Región del Maule.

La imagen fue increíble. Personas en bote y kayak, desplazándose por distintas vías de la ciudad para rescatar a vecinos y familiares que estaban aislados como consecuencia del desborde ríos y canales. Así también fue de impactante ver el Estadio Fiscal inundado; la rapidez del agua alcanzó niveles inesperados.

Sin embargo, si se analiza el Plano Regulador Comunal (PRC) de Talca, la zona de la Alameda con Circunvalación Norte se califica como “de riesgo”, ya que está definida como zona inundable, razón por la cual no debería sorprendernos que pueda ser alcanzada por el agua; por lo mismo, los usos permitidos para esta zona son recreacionales y deportivos.

En estos últimos días el agua corría por distintas calles de la ciudad cual río tomando su lecho, hecho que no sólo ocurrió en Talca, sino en varias ciudades de la zona central, localidades que se vieron afectadas por desbordes, inundaciones y derrumbes. Esto se tradujo en miles de personas damnificadas a lo largo de las distintas regiones, así como sectores aislados dada la socavación resultante, lo cual ha generado el corte de rutas.

¿Por qué ocurre esto? Por la altísima cantidad de agua que cayó en tan corto tiempo, lo que generó que la infraestructura fuese insuficiente para contener ésta, y el aumento de la población que, en muchas zonas no se ha equiparado con los proyectos y sus propias medidas para hacerse cargo de aguas de lluvia, sino que éstas sólo se evacúan al colector. También ocurre por la constante intervención de cauces y laderas, los derrumbes que se generan en zonas intervenidas y por la construcción en zonas no habilitadas para ello. El principal problema es no sólo es agua, sino barro y una gran cantidad de escombros que son arrastrados de un lugar a otro, generando daño a toda infraestructura que golpean.

Debemos enfrentar esta situación de distintas maneras. En un primer momento la preocupación debe enfocarse en encauzar los canales desbordados para que se retire el agua, así como el uso de motobombas en los sectores donde el agua continúa acumulada, para posteriormente retirar el barro, escombros arrastrados y basurales generados, tanto de las casas, como de las calles, para lo cual se debe trabajar con maquinaria. Se debe realizar la limpieza y posterior sanitizado de los distintos sectores, ya que el agua que corrió por nuestras calles también era agua de alcantarillado.

Por otro lado, se debe construir la infraestructura de emergencia para poder comunicar a todos los sectores aislados. De esta forma iremos recuperando la sensación de normalidad y seguridad.

Esto último es urgente, pero no debemos olvidar lo importante, que es aprender las lecciones de lo sucedido para no volver a cometer los mismos errores en el futuro, respetando la zonificación de los PRC y tomando las medidas de mitigación necesarias, según los riesgos de cada zona.

Karen Poehls Bustos

Directora de carrera Ingeniería en Construcción

Universidad Autónoma de Chile

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