
¿Cuál es el balance nacional?
La industria avícola chilena cerró un año 2025 marcado por un fuerte dinamismo productivo. Según los datos de Chilehuevos, la estimación de producción anual alcanzó niveles récord, superando las expectativas iniciales y proyectando un inicio de 2026 aún más robusto.
De acuerdo con las cifras del gremio, la producción anual estimada pasó de 4.538.921 mil unidades en 2024 a 4.868.204 mil unidades en 2025, lo que representa una variación anual del 7,3%.
¿Qué ocurre a nivel de regiones?
Según datos del último boletín del INE de diciembre del año pasado, si bien la zona central concentra el volumen, el mayor dinamismo porcentual en el año se desplazó hacia el sur.
Así, en términos de distribución geográfica, la Región Metropolitana se mantuvo como el principal motor de la industria con más del 40% del total de huevos producidos y un crecimiento cercano al 3%, seguida por la Región de Valparaíso, que conservó su importancia estratégica con 15,7% y un alza del 2,5%.
No obstante, el resultado más destacado del año se produjo en las regiones del Biobío y La Araucanía, que se convirtieron en la gran sorpresa del sector al alcanzar un crecimiento anual del 19%.
¿Cuál es la visión desde Chilehuevos?
Patricio Kurte, gerente general de Chilehuevos, explica que el crecimiento en 2025 permitió alcanzar un nivel similar de producción al obtenido en 2021, año que registraba el récord anual histórico, que fue alcanzado en plena pandemia. En tanto, en el primer trimestre del presente año se proyecta que la producción suba casi 10%, respecto de igual período del año anterior.
«Tanto el año 2024 como el 2025 fueron años de recuperación de la producción, luego de dos años de caída de ésta, primero por la crisis internacional de precios de las materias primas, en 2022, y posteriormente por los focos de influenza aviar que afectaron al país en el año siguiente», señaló el ejecutivo.
¿Cuál es el diagnóstico?
De este modo, agrega Kurte, el sector está operando actualmente a plenitud de su capacidad instalada. Con ello el consumo llegó a 251 huevos por persona, un récord para el país, cifra que es ampliamente superada por otros mercados latinoamericanos como Argentina, líder en la región con 398; México (394); Colombia (360); Uruguay (290) y Brasil (288).
¿Cuál es la clave?
«Para que el consumo de huevos en Chile siga en ascenso -explica-, es fundamental que la oferta pueda seguirle el ritmo a la demanda, pero hoy enfrentamos ‘cuellos de botella’ que frenan nuestro potencial. La principal limitante se presenta por las excesivas exigencias ambientales, que se traducen en lentitud para la aprobación de nuevos planteles y para la ampliación de los existentes que se ha convertido en el gran freno para la inversión y el crecimiento de la producción nacional”.
¿Qué aspecto preocupa a la industria?
A esto -agrega el ejecutivo- hay que sumar la urgencia de controlar el contrabando, ya que el ingreso de huevos ilegales no solo pone en riesgo la sanidad humana y avícola, sino que genera una competencia desleal que desincentiva la inversión formal en el sector, especialmente en el norte del país.









