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Investigación podría bajar costo del tratamiento para pacientes que sufrieron un ACV

La investigación está siendo realizada por un grupo de académicos

Director de Investigación de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de los Andes, Rodrigo Guzmán

¿De qué se trata?

Un estudio busca bajar el costo del tratamiento que permite recuperar la elasticidad de los músculos luego de un ataque cerebro vascular (ACV). La investigación está siendo realizada por un grupo de académicos de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de los Andes.

¿Cuál es el sentido científico?

Luego que una persona padece un ataque cerebro vascular (ACV) algunos músculos se tensan y rigidizan, este fenómeno se denomina espasticidad. Uno de los tratamientos para flexibilizarlos es inyectar toxina botulínica, popularmente conocida como bótox, en la zona afectada que tiene un costo de entre 200 y 300 mil pesos la inoculación.

¿Qué se busca?

Este estudio, que se centra en la pantorrilla, tiene como objetivo encontrar el mecanismo más eficaz de inyectar toxina botulínica, para así bajar la cantidad de sustancia y con eso disminuir el costo del tratamiento.

¿Qué dicen desde la universidad?

Lo que estamos haciendo es tratar de definir el mejor sitio de inyección de esta toxina en pro de mejorar la eficacia y aspirar en algún momento a lograr la misma, pero con menor cantidad”, explica el director de Investigación de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de los Andes, Rodrigo Guzmán.

¿Cuál es la función de la toxina?

La toxina botulínica aplicada en la pantorrilla les facilita a los pacientes la marcha, vestirse, entre otras actividades. “Lo que hace la toxina botulínica es disminuir esa rigidez, entones facilita la movilidad y por otro lado a los kinesiólogos le permite tener una ventana para hacer mucho más efectiva su terapia física en los pacientes”, comenta el académico

¿Qué viene ahora?

Hasta el momento, la investigación ha logrado localizar de manera no invasiva las estructuras: unión entre el nervio y el musculo sobre las cuales actúa la toxina, así previo a la inyección de bótox, logran definir el sitio donde esta podría ser más efectiva. En las próximas semanas se iniciará la última etapa del estudio que medirá la eficiencia.

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