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LAS AGUAS Y EL CAUCE por Juan Carlos Pérez de La Maza

Resulta tranquilizador observar que, si bien los últimos años no hemos tenido grandes inundaciones, en hidrografía sigue siendo válido aquello de que las aguas siempre vuelven a su cauce.  Y por más que, a veces, pareciera que amenazan con salirse, al final volverán a escurrir por donde siempre lo han hecho.

Digo esto, a propósito de lo que en materia política hemos vivido los últimos años. Porque el Lector estará de acuerdo conmigo en que, desde casi 3 años hasta ahora, muchos cauces políticos se desbordaron y amenazaron seriamente arrasar con casi todo lo conocido. Tumultos, estallidos y movilizaciones. Disyuntivas angustiantes, acuerdos de emergencia y anhelos desesperados. Y, al final, desilusiones paritarias, fiascos plurinacionales y rechazos furibundos.

¿Qué pasará a partir de ahora con esas aguas desbordadas? ¿Será que, acaso, todo fue nada más que un desahogo, una catarsis necesaria para que todo siga igual?  Sinceramente espero que no sea así. El descontento social, la inequidad y la sensación de que las cosas podrían ser diferentes, justifican la necesidad del cambio.

Hoy, luego de esos tres años intensos, los chilenos somos conscientes de que las cosas no pueden seguir tal como están. Sin embargo, el rotundo resultado del plebiscito demostró que esa conciencia de necesidad de cambio no significa la disrupción que algunos querían, ni la refundación que otros pretendieron. Lo que la sociedad quiere, lo que los chilenos queremos, es un proceso de cambios respetuoso de ciertos fundamentos, valores y principios que, manteniendo esas bases inalterables, modifique algunos aspectos institucionales que molestan, ciertas arbitrariedades que exasperan y determinadas situaciones de corrupción que indignan. Pero eso, que todos queremos, no justifica el maximalismo con que, algunos, quisieron arrasarlo todo. Hoy, pareciera que los políticos profesionales han vuelto a tomar el control de la agenda política y del proceso constituyente. Ellos, especialistas en debates, negociación y acuerdos, probablemente abordarán con mayor mesura y prudencia una labor que requiere de esas virtudes, y de otras tantas más. Es que, realmente, no podemos perder la oportunidad de adecuar nuestra institucionalidad a los requerimientos que la sociedad exige. Pero, a la vez, tampoco queremos volver a sufrir el angustiante proceso constitucional fracasado.

Por todo lo anterior, es bueno que las aguas se hayan aquietado y vuelto a sus cauces naturales. Probablemente ha contribuido a esto el que, tras el plebiscito, las preocupaciones fueron harto más triviales y dieciocheras. En las próximas semanas, seguramente sabremos de múltiples reuniones, encuentros y desencuentros de aquellos que saben del arte de la negociación y el entendimiento. Y, es de esperar, poco a poco las posturas se irán aproximando hacia la sensatez que nunca debieron abandonar, a la vez que aproximando a las demandas de la verdadera mayoría ciudadana, que no son las exigencias enajenadas de vociferantes grupos minoritarios.

Y nosotros, las gentes simples y de a pie, veremos que las aguas, ahora un poco más quietas y encauzadas, permitirán que nos ocupemos de otras urgencias, tal vez menos trascendentales que el marco institucional del país, pero más cercanas a las labores y los días de nuestro devenir. La crisis económica, que pareciera todavía no tocar fondo, es una de ellas. La inseguridad policial, el considerable aumento del delito y la “importación” de conductas delictivas hasta ahora desconocidas, es otra más. La crisis medioambiental, especialmente las secuelas del cambio climático que ya son posibles de percibir, la escasez hídrica y los enormes cambios económicos que nos impondrá, es otra más de estas preocupaciones.

Así, con aguas menos turbulentas y escurriendo nuevamente por los cauces apropiados, los chilenos comenzamos a salir de una etapa, aún sin nombre, que proyectó expectativas, pero también provocó desilusiones y generó angustias que no nos merecíamos.

Juan Carlos Pérez de La Maza

Licenciado en Historia

Egresado de Derecho

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