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Lilian Olivares: “La duda persistirá, sea cual sea el fallo de la justicia”

Con certeza, el historiador Eugen Weber señaló que “en la historia lo mismo que en Proust, la observación depende del punto de vista del observador. La pretensiones pueden resultar engañosas, y lo único que podemos hacer es sugerir relaciones”. Seguramente es lo que pasará con la muerte del expresidente Eduardo Frei Montalva. 

Poco antes de conocerse la sentencia crucial del caso Frei, que se pronunciará acerca de si se ratifican las condenas por homicidio calificado con intervención de agentes del Estado o se absuelve a los condenados, después de un largo proceso que se inició el año 2002,  Diario Talca conversó con la periodista Lilian Olivares, que en 2020 publicó “La verdad sin hora / ¿Quién mató al Presidente Frei?” (Catalonia, 2020). 

“El 22 de enero de 1982, cuando falleció el expresidente, no había dudas sobre la muerte de Eduardo Frei Montalva. Se había sometido a una cirugía muy compleja en ese tiempo, y a los 70 años, porque sufría de reflujo que lo fue molestando cada vez más. La explicación la  dio el propio médico de cabecera y cercano a la familia, el doctor Alejandro Goic, quien detalló que en la primera operación del exmandatario fue sometido por el doctor Augusto Larraín a una corrección de reflujo de jugo gástrico desde el estómago al esófago”, comenta Lilian.

Pero Frei tuvo que ser intervenido nuevamente…

“Algunos días después, a pedido del propio doctor Goic, lo debió reoperar el doctor Patricio Silva Garín, porque surgió una adherencia del intestino a la cicatriz, lo que lo llevó a agravarse. Y hubo necesidad de resecar un segmento del intestino adherido. Pero la resección intestinal crea el riesgo de infección por gérmenes que viven en el intestino.

Con el tratamiento contra la candida albicans y el proteus (dos microbios), se le afectó el riñón. Terminaron dañadas las funciones renal y hepática. Y murió por una falla multisistémica con consecuencias de un shock séptico. Todo esto, que es muy técnico, refleja la situación médica en que se encontraba el expresidente y con la  cual sobrevivió 46 días gracias a la lucha que libraron 12 profesionales que conformaban el equipo médico tratante”.

¿Qué aspectos no fueron dilucidados?

“Lo que nunca fue dilucidado es el tema que surgió después, cuando el 11 de octubre del año 2000, en sesión ordinaria del Senado, la entonces senadora Carmen Frei, hija del Presidente, planteó su duda sobre la muerte de su padre. Manifestó entonces que hubo un llamado anónimo diciendo que lo habían envenenado. En la larga investigación que se inició judicialmente en 2002 se intentó demostrar por las peritas Laura Borgel y Carmen Cerda que fue envenenado con talio y gas mostaza, lo que terminó siendo desvirtuado por laboratorios extranjeros de Norteamérica y Europa. Siguiendo esa tesis, si efectivamente lo envenenaron, nunca se supo cómo, quién y cuándo lo envenenó; lo cierto es que no fue con alio y gas mostaza”.

“Su muerte se debió a una complicación médica”

Con una dilatada carrera, Lilian Olivares de la Barra hizo sus estudios de periodismo en la Universidad Católica de Chile. En La Segunda se especializó en reportajes en profundidad, sondeando conflictos sociales y perfiles humanos. Es autora de los libros El círculo maldito (2003) que trata sobre la problemática de la droga; Asesinato en el Campus Oriente (2012) acerca del homicidio de Jaime Guzmán y Todos fueron culpables (2014), un dramático relato de una niña boliviana en Copiapó víctima de la desprotección de las instituciones de la infancia. Desde 2014 se desempeña en la sección Justicia y Seguridad de El Mercurio.

¿Qué indicó la primera sentencia del 30 de enero de 2019?

“El mismo ministro que dictó la primera sentencia, Alejandro Madrid, dijo que ‘se justifica la existencia de un delito de homicidio, pero no por las características que algunos han pretendido de asesinato, homicidio calificado, usando veneno o alguna premeditación, cosa que no fue posible acreditar en el curso de la investigación’.  Su sentencia elimina la asociación ilícita y el homicidio calificado, que se había planteado inicialmente. Madrid condena a seis imputados por homicidio simple. (Los condenados en primera instancia fueron Patricio Silva Garín, Luis Becerra Arancibia, Raúl Lillo Gutiérrez, Pedro Valdivia Soto, Helmar Rosenberg Gómez y Sergio González Bombardiere).

Según el magistrado, el homicidio simple ocurre por ‘la deficiente y tardía atención médica proporcionada (a Frei) al momento de su reingreso a la Clínica Santa María y por haberse provocado una reintervención quirúrgica innecesaria, de alto riesgo, como fue la resección de parte del intestino (…). También, por la aplicación del transfer factor y por la ocurrencia de diversas situaciones anómalas que pudieron ser disimuladas como inadvertencias o negligencias que paulatinamente deterioraron su sistema inmunológico y facilitaron la aparición de bacterias oportunistas’.  (…) haciendo imperceptible la intervención de terceros en su fallecimiento”.

Acaba de fallecer el doctor Sergio González Bombardiere que, siendo condenado, siempre alegó su inocencia. Usted lo entrevistó, ¿cuáles fueron sus argumentos?

“El doctor González me contó que lo único que hizo fue acompañar al doctor Helmar Rosenberg, su jefe en el departamento de Anatomía Patológica de la Universidad Católica, a hacer un embalsamamiento de Frei en la Clínica Santa María y ayudarlo. Llevaba 8 meses en ese departamento y estaba comenzando su carrera. Sintió orgullo del rol que le tocó. Nunca imaginó lo que ocurriría después, que lo acusarían de encubrimiento de la muerte de un expresidente de la República. Eso es trágico, a mi modo de ver. Murió de un infarto fulminante después de Año Nuevo, a los 67 años, sin saber el resultado definitivo de este juicio”.

El otro testimonio que aleja la tesis de que el ex presidente Frei fue asesinado fue el del médico Juan Pablo Beca, yerno de Frei, casado con su hija Isabel. ¿Qué señaló el doctor Beca?

“El doctor Beca, que estuvo presente en las cirugías que le hicieron a Frei y que mantuvo estrecho contacto con su suegro, dijo que el transfer factor lo utilizaron como ‘uso compasivo’ para aumentarle los linfocitos y que está seguro de que no tuvo nada que ver en su deceso. Y también señaló que tiene la ‘absoluta convicción’ de que su muerte se debió a una complicación médica. De hecho, cuando falleció el doctor Patricio Silva, condenado como autor de homicidio, envió a sus hijos una corona de flores con su pésame. Ojo, que ya fallecieron tres de los condenados por Madrid: El doctor Silva, el doctor Helmar Rosenberg y el doctor González”.

Para armar su relato periodístico, ¿qué testimonio le resultó fundamental?

“Fue el conjunto de testimonios, incluidos los de los seis condenados –creo que soy la única periodista que los entrevistó a todos, y hablan en mi libro La verdad sin hora -. Pero lo más significativo es, sin duda, la propia investigación que dirigió el ministro Madrid, en que termina desarmando toda la hipótesis del envenenamiento y basa su condena en el contexto de los hechos –régimen militar, figura de Frei como líder de la oposición, espionaje ciertamente comprobado a Frei- y en presuntas negligencias médicas, como usar el transfer factor, algo que los propios doctores descartan como razón de su fallecimiento”.

¿Cree que siempre habrá dudas en la muerte de Frei?

“Lo doy por hecho. ¿Cómo evitar que se perpetúe en el inconsciente colectivo la palabra Magnicidio, algo que se ha sostenido durante 21 años, sobre un hecho ocurrido en época de dictadura? La duda persistirá, desgraciadamente, sea cual sea el fallo definitivo de la Justicia”.

Lilian, en lo personal, ¿qué significó escribir este libro?

“Constatar que la verdad judicial exige tener a los mejores investigando y dictando fallos, lo cual –está demostrado- no siempre ocurre. Y que los juicios eternos terminan matando a personas inocentes. Eso remece el alma”.

Pronto se conocerá sentencia crucial del caso. ¿Qué puede comentar al respecto?

“He intentado indagar cómo viene el fallo, y he recibido distintas versiones. Pero tengo referencias positivas sobre el profesionalismo de los tres ministros que dictarán sentencia en las próximas horas, 39 años después de la muerte del expresidente Eduardo Frei Montalva. No me gustaría estar en sus zapatos. Luego queda la última posibilidad de querellantes o querellados: recurrir a la Corte Suprema. Así es que esta historia no ha terminado”.

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