Chile ha tenido, en estos últimos años, muchos cambios y fenómeno relacionado a los aspectos sociales y culturales, que están afectando a nuestra sociedad y que no son ajenos a los intereses de los niños y niños.
Los niños(as) son reconocidos como sujetos de derecho y actores sociales (sujeto colectivo con identidad, que actúa en una sociedad), aunque a su corta edad no entiendan a cabalidad los procesos, argumentos o posturas, si son capaces de percibir lo que sucede y cómo afecta a su entorno social.
El 11 de marzo se dio paso a un gran cambio en el gobierno de Chile, llega a La Moneda un nuevo mandatario, ex líder estudiantil, joven y cercano a los niños(as), que se convierte automáticamente en un modelo para ellos(as).
La actual Educación Parvularia, está fundada en principios y valores inspirados en la Constitución Política del Estado, la Ley General de Educación, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención sobre los Derechos del Niño ratificados por Chile, se destaca en el Artículo N°2º de la Ley General de Educación del 2009, qué: “el proceso de aprendizaje tiene como finalidad alcanzar en las personas su desarrollo espiritual, ético, moral, afectivo, intelectual, artístico y físico, mediante la transmisión y el cultivo de valores, conocimientos y destrezas… enmarcado en el respeto y valoración de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de la diversidad multicultural y de la paz, y de nuestra identidad nacional”, permitiendo que los ciudadanos puedan convivir y participar en forma responsable, tolerante, democrática y activa en la comunidad con la finalidad de contribuir al desarrollo de nuestro país.
En esta línea, el niño(a) se concibe como persona singular y diversa entre sí, con derechos, en crecimiento y desarrollo de todas sus potencialidades, que a partir de las interacciones irá construyendo conocimientos propios del mundo y de sí mismo.
Además, la Convención de los Derechos del Niño, ratifica a no ser discriminado, a ser escuchado, a dar su opinión y que sea considerada, a la libertad de pensamiento, a ser protegido de maltratos y de injerencias arbitrarias, a tener acceso a información, a participar libremente en la vida cultural, entre otras relacionadas a la convivencia social.
Acciones de los adultos para favorecer ello:
- En este contexto resulta fundamental que los niños(as) puedan conocer acerca de su país, inicien aprendizajes relacionados con la historia, el presente y los cambios que acontecen.
- Ser incentivados a la valoración de la diversidad humana y cultural del mundo actual, constituyendo a la construcción de una sociedad más inclusiva.
- Hablarles siendo neutrales, para que les permita internalizar, desarrollar su identidad sociocultural y amplíen su visión del entorno.
- Apoyar con honestidad la formación ciudadana con reconocimientos y respeto por los otros.
- Conversar de las noticias que circulan, con un lenguaje más comprensible y adecuado a su edad.
- Ante consultas de los niños(as) responder con la verdad, con antecedentes para que formen su propia opinión o juicio.
- Escuchar sus posturas sin criticar a sus dichos, sino corregirles con serenidad si hay equivocaciones.
- Evitar imponer pensamientos, evitar descalificaciones a las posturas distintas a las suyas.
- Manifestar paciencia, respeto y tolerancia en el diálogo con los pequeños(as).
Los niños y niñas poco a poco se irán formando, se interesarán y aprenderán a convivir con todo tipo de posiciones, depende de qué y cómo trasmitamos la información.
Dra. Sandra Castro Berna
Académica de la Escuela de Educación Parvularia
Facultad de Ciencias de la Educación
Universidad Católica del Maule