El Informe Estratégico y Territorial de Seguridad Pública es un instrumento que busca poner a disposición de todas las autoridades regionales información oportuna y específica que facilite el conocimiento de la realidad delictual de cada territorio para la efectiva toma de decisiones.
Dicho informe tiene una periodicidad trimestral, pero, al finalizar cada año, es posible comparar la variación anual completa de la frecuencia delictual por año en distintas categorías de delitos, tales como, delitos violentos, delitos asociados a drogas, delitos asociados a armas, delitos contra la propiedad no violentos e incivilidades, que son en general infracciones de poca monta.
Esta valiosa información la confecciona la Subsecretaria de Prevención del Delito y es remitida a todas las autoridades regionales, desde el Delegado Presidencial a cada uno de los 30 alcaldes de nuestra región.
A este Defensor Regional también se le remite este documento y siempre es revisado con ávido interés para efectos de tomar decisiones y evaluar cómo ha sido el desempeño de la región en general, tanto en términos de la actividad delictual, como en el éxito, o no, de la política de prevención estatal.
A contrario sensu, si uno no leyera este informe y sólo se quedara con las portadas de los diarios, la información de los matinales televisivos o radiales, las publicaciones en redes sociales, o las declaraciones políticas del momento, uno pensaría que nada está funcionando en esta materia y que el delito crece de manera desmesurada en la región, siguiendo la tónica del país, envueltos en una crisis de seguridad nunca antes vista.
Y digo lo anterior, porque leyendo esta información oficial, nos damos cuenta de datos duros que debieran llamarnos a una mesurada calma, muy distinta a lo que se escucha día a día, ya que, por ejemplo, los homicidios y femicidios en la región bajaron en el 2024 un 23,6%, en relación al 2023.
El delito de violación bajó un 11,4%, el robo violento de vehículo motorizado bajó un 11,6%, el robo con violencia o intimidación bajó un 8,4%, respecto de igual periodo.
También el delito de lesiones (graves, menos graves y leves) baja en promedio un 4%, entre un año y otro.
Los delitos asociados a drogas bajan en conjunto un 2,4%, el robo en lugar habitado – uno de los delitos que más inseguridad produce en sus víctimas – baja un nada despreciable 8,8%, los robos en lugar no habitado y los de vehículos motorizados en la vía pública también bajan un 1,7%, cada uno.
Por último, vale la pena mencionar que el delito de abigeato, baja un 14,3%.
El revés de la moneda se advierte en los delitos asociados a armas, que suben notoriamente entre un año y otro, lo que lleva a identificar como un factor donde debería estar el acento este año: en la persecución y la prevención. La violencia intrafamiliar se visualiza como otro foco de educación y prevención que no debiese ser abandonado, a la luz de los datos entregados por el ya señalado informe oficial.
Como conclusión, fruto de los datos oficiales analizados, podemos decir que el año 2024 fue un año relativamente exitoso para nuestra región del Maule en términos de prevención y persecución de los delitos más graves, pero ello no debe hacer bajar la guardia en temas como las armas de fuego y la violencia doméstica. A su vez, las cifras indican que no todo está tan mal como parece y nuestras autoridades cuentan con sólidos números para tener los pies bien puestos sobre la tierra en el ámbito de seguridad en la región y así contribuir a bajar las alarmas en nuestra población sobre estos asuntos tan sensibles y relevantes para todos y todas.
José Luis Craig Meneses,
Defensor Regional del Maule
Magíster en Criminología y Justicia Penal
Magíster en Gestión y Políticas Públicas