¿Cuál es el balance del año y qué viene para 2024?
“Estimamos para 2023 que la región tendrá decrecimiento de -2% o bien de crecimiento 0%. Y para 2024 se proyecta un punto de inflexión del ciclo contractivo, porque veníamos bajando en relación a 2022 que registró un 3,3%, esto es, sobre el promedio nacional que fue del 2,4%. Por ello, vamos a expandirnos en el PIB regional entre 1% y 3%”.
¿Cómo se explica este comportamiento de la economía regional?
“Primero porque tenemos una sobrerreacción respecto del país. Por ejemplo, el año 2022, cunado el país creció, en el Maule nos fue todavía mejor. Y ahora, cuando la economía a nivel nacional caerá entre 0% ó 0,5%, nosotros pensamos que la región va a caer más. Eso ocurre poque la región tiende a tener un ciclo más abrupto que el promedio país. Y, además, ajustamos la proyección a lo que nos comenta cada sector productivo”.
¿Qué sectores crecieron este año a pesar de la contracción global en el Maule?
“El sector de servicios personales, enseñanza, administración pública y salud, los cuales han ganado terreno en su participación en el producto interno bruto regional. De hecho, estos sectores crecieron en torno a un 10%. Ahora participan en un 30% a 35% en el PIB regional. Es decir, se emplean a 120 mil personas, cifra que se detalla en 48 mil en educación, salud con 31 mil y administración pública. Y pensando que en todo el Maule la fuerza de trabajo activa es cercana al medio millón de personas”.
¿A que se debe este fenómeno?
“Aquí está claramente el impulso del sector público, especialmente, en los sectores de salud y educación. Sin duda que esto va a seguir aumentando el próximo año con el presupuesto público. Lo mismo debería ocurrir con la inversión en viviendas, atendido el plan de emergencia habitacional. Pero la preocupación es ejecutar los recursos que se puedan asignar, ya que es complejo a nivel de permisos y la burocracia en el sector público”.
¿Qué ocurre con este fenómeno de la “permisología” en el Maule?
“Es un gran problema esto de la burocracia pública. Un ejemplo claro son las empresas constructoras, porque necesitan que sus estados de pago sean cancelados al día, ya que los bancos no están entregando recursos financieros o son muy limitados. Es decir, es muy difícil mantenerse en pie. Se agrega el sistema de evaluación de impacto ambiental, además de las reformas estructurales para mayor autonomía en la ejecución de proyectos regionales. Todo esto complica a los inversionistas y el gran riesgo es que se lleven los recursos a otras regiones”.
¿Por qué los bancos mantienen tanta restricción para los créditos hipotecarios?
“Para prestar estos dineros -que son a muy largo plazo- los bancos recurrían -antes de la pandemia- al financiamiento en el exterior, emitiendo títulos o bonos que eran comprados por inversionistas. Eso era muy fluido en aquel tiempo y los recursos se traían a Chile. Además, las AFP invertían en estos bonos y los bancos facilitaban esos recursos a sus clientes. Pero tanto la pandemia como los retiros de fondos de las AFP llevó a que las tasas crecieran y también el riesgo. Y eso sigue ocurriendo a pesar de que el Banco Central viene bajando las tasas. Eso no llega a la vivienda, solo a los créditos de consumo o de corto plazo. El tema del financiamiento es muy relevante, pero hoy no tenemos las fuentes para respaldar esos préstamos de largo plazo”.
¿Qué factores inciden en que 2023 sea negativo en lo económico?
“El sector de la construcción tiene un impacto relevante, con una caída del 5% regional para 2023. Y eso pondera un 9% en el ISOMA porque es la participación de este sector productivo en el PIB regional. Otro factor que nos ha afectado mucho es la caída en las exportaciones en un estimado del10%, lo cual tiene que ver con el contexto internacional, porque dependemos mucho de países como China y Estados Unidos. Se suma el comercio que también presentó una caída del 5%, aunque la caída de las ventas de supermercados es todavía mayor. En este sector, particularmente con el comercio talquino, su principal problemática es la informalidad. Ha impactado mucho y el gremio del comercio lo apunta correctamente. Allí existe un elemento socioeconómico que el dato estadístico no lo recoge, porque es la economía sumergida. No sabemos cuánto se vende en el comercio informal, aunque sabemos que el impacto es real y que genera pérdidas, incluso en el aspecto tributario”.
¿A qué se debe que las mujeres sean las que más participan en el empleo informal?
“Ocurre que, durante la pandemia, muchas mujeres tuvieron que dejar sus empleos formales y asalariados, porque había que cuidar a los niños o adultos mayores, sumando las labores de casa. Y allí se abordaron emprendimientos con los retiros de fondos de las AFP. Pero es un hecho probado que muchos de estos proyectos no logran prosperar. Es decir, una enorme cantidad de mujeres no lograron consolidar sus emprendimientos y trataron de volver a sus empleos antiguos, pero ante la respuesta negativa, se fueron a la informalidad, especialmente, en le comercio. Con los hombres ocurre lo mismo y se refleja en la construcción, donde muchos maestros que son especialistas optan por realizar trabajos directos. Por ello, la informalidad es ahora un fenómeno transversal a los sectores productivos”.
¿Qué es el ISOMA?
El Informe Socioeconómico del Maule (ISOMA) 2023 fue elaborado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Chile, sede Talca. El estudio realizó una exploración de los datos regionales entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), así como un análisis cualitativo, desarrollado a partir del debate en mesas de trabajo público-privadas.