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…PERO SIN RESPETO por Juan Carlos Pérez de La Maza

¡¡Le exijo respeto!! dijo el Presidente de la República, repitiendo la frase cuatro veces, visiblemente ofuscado.

La conducta descrita ocurrió el jueves 20 de octubre, cuando Gabriel Boric iniciaba su discurso en el Encuentro Nacional de la Pequeña Empresa y, de improviso, alguien del público reaccionó a lo que en ese momento aseveraba el Mandatario: que su gobierno no viene a imponer una idea a toda costa. Entonces, gritó un asistente: “¿Y tú Constitución?”, interrumpiendo al gobernante y provocándole la exaltación que describimos.

¿Se debe respetar al Presidente? Por supuesto. Y no sólo a él, sino a todas las personas. El respeto es una señal de educación, de conducta cívica, de reconocimiento a la dignidad del prójimo. Más aún si se trata de alguien que, en democracia, representa no sólo a quienes le eligieron, sino que a la comunidad toda. Hay que señalar que, cuando Gabriel Boric habla, no es simplemente el individuo quien lo hace, sino que es el Presidente de la República el que lo hace. Habla quien hoy, circunstancialmente y por un lapso definido, detenta la primera magistratura de la nación. Portales, que no debe estar entre las figuras históricas más admiradas por el Mandatario, fue de los primeros defensores la dignidad del cargo y el respeto que a este se debía tener.  Sin embargo, dicho lo anterior, habría que introducir algunos matices que no cambian, en esencia, el deber de respetar, pero que lo enmarcan y precisan.

Primero, la exigencia de respeto al cargo, pasa por respetar las formas. Hemos visto demasiadas veces al actual Presidente saltarse ciertas formalidades y códigos de vestuario. Estoy seguro que a los asistentes a determinadas ceremonias les ha desagradado ver que el Mandatario omite la vestimenta formal en ocasiones tan significativas como el Te Deum, la recepción de Embajadores o la Parada Militar. No ajustarse a las formas, en estos casos, puede ser interpretado como un desafío, una conducta soberbia y una falta de respeto a la trascendencia de la ocasión.

También la exigencia de respeto es un asunto de coherencia. ¿Recuerda Ud. las formas con que se refería Boric al ex Presidente Piñera? ¿Se acuerda de la manera en que algunos de los actuales miembros del gobierno calificaban al Mandatario anterior? ¿Cómo exigir respeto, hoy, si ayer no se respetó? Exigirlo, implica haberlo ganado en una vida plena de coherencia, sin dobles discursos ni ambigüedades. Pero hoy, el actual Mandatario, dista mucho de esa conformidad entre el actuar pasado, en el que se irguió como un líder transgresor y provocador, y la conducta actual, exigiendo corrección y respeto por las formas y las instituciones.

Estas faltas de respeto, que molestaron al Presidente, ¿cuándo se iniciaron? Podríamos decir que irreverentes e irrespetuosos han existido siempre. Sin embargo, la Historia de nuestro país está llena de grandes figuras, hombres y mujeres que tenían el respeto y el reconocimiento de todos, sea por su valer intelectual, social, militar, religioso o político. Patricio Aylwin, Gabriela Mistral, Clotario Blest, San Alberto Hurtado, Arturo Prat y otros, fueron siempre unánimemente respetados por la consistencia entre su decir y su actuar. Pero, cuando una escolar arrojó un vaso de agua en la cara de la Ministra de Educación, pareciera que se inició una pendiente nefasta de conductas irrespetuosas. Y en los últimos años, especialmente entre quienes integran las coaliciones que hoy pretenden gobernar el país, la insolencia, el descaro, la grosería y la profanación fueron usados como discurso y obrar político. Cuando hordas de enajenados mancillaron la estatua de Baquedano, cuando supuestos “artistas” hacían lo indescriptible con la Bandera nacional, cuando turbas furibundas quemaban iglesias, el respeto comenzó a perderse irremediablemente.

Cuando se hizo carrera política desde la provocación, el desacato, la contravención y la transgresión, es cínico e impúdico pretender exigir más tarde la observancia, la consideración y la deferencia que no se ha ganado, pero se cree merecer.

Juan Carlos Pérez de La Maza

Licenciado en Historia

Egresado de Derecho

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