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¡¡¡PROFE, BAJE LA ESCALA!!! por Juan Carlos Pérez de La Maza

Recuerdo que, en mis lejanos tiempos de profesor, cada vez que un curso obtenía bajos resultados en alguna prueba, más de alguno de los afectados salía con la petición que pongo en el título. Ignoro cuál es el rendimiento mínimo aceptable (para obtener un 4,0) que se utiliza hoy, pero en aquellos tiempos había que lograr un 60% de respuestas satisfactorias. Y la idea del peticionario era lograr que modificara esa exigencia mínima y, así, aquellos que no habían logrado una nota “azul”, pudieran conseguirla. Recordé lo anterior hace unos días, cuando se publicaron los desastrosos resultados del SIMCE. Y, sinceramente, me conmoví y lamenté la situación de nuestra educación.

No creo que sea necesario que repita aquí, el lector ya debe haberlas visto, las cifras que exponen el desastre. Valga señalar, solamente, que el retroceso nos ha vuelto a situar en los valores obtenidos entre 1999 y 2001. O sea, hemos vuelto veinte años atrás. Hemos desandado el largo y difícil camino que nos había situado en resultados esperanzadores y vuelto al punto de partida, profundamente deficiente. ¿Veinte años no es nada? En el tango, otra tristeza, puede que dos décadas sean poco, pero en el devenir social un retroceso de veinte años es demasiado.

¿Cuántos esfuerzos se han perdido? ¿Cuántos recursos empleados, gastados, no han servido? ¿Cuántas promesas, y las esperanzas que les acompañan, se han visto frustradas? ¿Recuerda el lector cuántas veces se nos dijo que los esfuerzos, y la plata, mejor invertidos son los que se destinan a educación? Ahí nos jugamos el futuro, el progreso, el camino al desarrollo y otras tantas palabras lindas como sólo las autoridades saben decir.

Hoy, tristemente, constatamos cuán cierto era lo que señalaba el Ministro de Educación del gobierno anterior, cuando explicaba lo nefasto de prolongar semanas, meses, la suspensión de clases. ¿Recuerda el lector a los dirigentes del Colegio de Profesores, rechazando furibundos el regreso a clases? ¿Qué dirán hoy de los resultados del SIMCE? ¿Les interesará?

La brecha, abismal, que separa la educación pública de la privada no se ha acortado en lo más mínimo. Tampoco aquella que separa los resultados de niños y niñas, sobre todo en matemáticas. La pobreza del lenguaje, la escasa comprensión lectora, el exiguo manejo de matemáticas elementales, son características de todos los niveles y sistemas educacionales. Y, si todavía cabe lamentar algo más, estas son las consecuencias futuras para esta generación de niños y jóvenes con pésimos resultados. Aquellos que rindieron esta evaluación en 2022 y cursaban 2° Medio, hoy están a poco más de un año de egresar. ¿Podrá insertarse en el exigente mundo laboral, educacional o social, una generación que, en un 50%, no logra entender lo que lee? ¿O que no ha logrado siquiera las destrezas matemáticas de la educación básica? Pareciera que, de manera perversa, nuestro sistema educacional, en vez de contribuir a “nivelar la cancha”, sólo consigue profundizar las desigualdades y nivelar hacia abajo.

¿Era previsible esta baja lamentable? Por supuesto. El propio Ministro de Educación ha señalado que se constata una baja sostenida desde hace 10 años. Entonces, si este deterioro de los aprendizajes era previsible, ¿cuáles han sido las prioridades definidas por esa autoridad para su Ministerio? Tal parece que, de lo informado, la búsqueda de la calidad no es un eje prioritario. Al menos no tanto como la agenda ideológica, la educación sexual o la inclusión. La estrategia de reactivación, definida recién hoy por el Ministerio, es un nuevo ejemplo de una política que llega tarde, para enfrentar un problema que era previsible y conocido.

¿Recuerda el lector sus lejanos tiempos escolares? ¿Se acuerda que, en aquellos tiempos, con recursos infinitamente menores que hoy, la meta era aprender a leer en 1° básico? Y si no se lograba, no se “pasaba de curso”. Más tarde se redujo la meta, se instaló la promoción automática y se señaló que, al término de 2° básico, todos los niños debían saber leer y escribir. Hace un par de días el ministro Ávila ha dicho que hoy la meta es lograr que todos los niños hayan aprendido a leer al término del primer ciclo (4° básico). Eso fue lo que me hizo recordar aquello que me decían algunos alumnos, hace años: ¡¡¡Profe, baje la escala!!! Ahí estamos hoy: abajo.

Juan Carlos Pérez de La Maza 

Licenciado en Historia

Egresado de Derecho

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