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REPORTAJE: La seguridad de dar en el blanco

Nadie les ha preguntado respecto a las medidas planteadas para hacer frente a la ola delictiva que parece apoderarse del país, entre ellas algunas vinculadas a las armas de fuego. Su deporte, creen, no tendría por qué verse afectado. Ya deben someterse a estrictas medidas regulatorias. Además, precisan, se trata de una disciplina que, contrario al prejuicio que recae sobre las armas, requiere de tranquilidad, precisión y disciplina (Texto y fotos: Rodrigo Contreras Vergara)

De izquierda a derecha: Matías Albornoz, secretario del Club de Tiro Víctor Silva; y los socios Daniel Hernández, Óscar Atala y Marcelo Albornoz.

¿Se escuchará igual un tiro en un asalto? ¿Tan seco y fuerte, tan breve? No, seguro que no. Depende del arma, por supuesto. Y del contexto. Un arma es inofensiva hasta que alguien la carga y apunta. Y peor si la lleva un delincuente. Pero, ¿qué pasa con el deportista, el que dispara a una diana a cincuenta metros o a un disco que vuela creyéndose una perdiz?

El ambiente no está para metáforas. La seguridad es tema prioritario. Tanto, que el gobierno lanzó un “Plan Nacional de Seguridad Pública y Prevención del Delito”. 33 medidas en respuesta “al aumento de los delitos violentos, al mayor uso de armas de fuego y a la aparición de nuevos fenómenos delictivos”. En cuanto al control de armas, se propone, entre otras ideas, “fortalecer la persecución penal; fiscalización de armas y municiones; y la creación de sistemas para su trazabilidad”.

Ya antes de este anuncio, el Presidente Gabriel Boric había destacado en su cuenta pública ante el Congreso, la presentación de una iniciativa legal para prohibir la tenencia de armas por parte de particulares.

CONCENTRACIÓN

Matías Albornoz, secretario del Club de Tiro Víctor Silva de Talca, no tiene claro que estas inciativas vayan a afectar a la práctica deportiva del tiro. No deberían, cree, ya que actualmente están sometidos a una rigurosa norma que regula la compra y uso de las armas que utilizan en sus prácticas y competencias.

Trato de imaginar el sonido de un disparo de escopeta, pero no en un campo de tiro, sino en una casa apuntando a un delincuente y no a platos que vuelan alternadamente a media altura. Difícil. Matar a una persona no debe ser comparable a nada, por mucho que sea en defensa propia. A Matías nunca le ha tocado enfrentarse a un asalto. Tiene 35 años y dice que la práctica del tiro al blanco o a platos no tiene nada que ver con el estrés de una situación límite. Para darle a un plato a 60 kilómetros por hora hay que apelar a la concentración. No es contradictorio hablar de estar relajados, ajenos a lo que sucede fuera del campo visual, cuando se dispara una escopeta en un campo de tiro.

Es una mañana fría de un sábado y los disparos suenan fuerte. Quienes cruzan a pie el puente sobre el río Claro los escuchan con claridad. Los deportistas disponen sus escopetas y accesorios sobre una mesa, se ponen sus chaquetas donde guardan los tiros, toman sus protectores de oídos, y se disponen a recorrer los puntos de disparo.

«DEPORTE EXTRAORDINARIO»

Uno de ellos es José Daniel Hernández, socio destacado del club. Fue seleccionado nacional y participó en numerosas competencias en el extranjero, obteniendo importantes resultados, el último, una medalla de plata como parte del equipo de tiro en el Iberoamericano disputado en El Salvador el 2012. Después una lesión en el codo, muy frecuente en los tiradores, lo alejó del primer plano. Pero, como seguía con la misma pasión, empezó a usar el brazo izquierdo y siguió compitiendo.

Empezó a practicar luego que con 14 o 15 años, en los años 60, escuchara los disparos mientras caminaba por fuera del campo de tiro. Se asomó y los socios de aquella época lo invitaron a practicar. Eran otros tiempos. Le gustó de inmediato. Se alejó un tiempo mientras se fue a estudiar a la universidad. Pero cuando volvió retomó la práctica. Desde los 80 fue permanente seleccionado nacional.

Se nota que Daniel Hernández apunta siempre al centro. “Es un deporte extraordinario para la tranquilidad…cuando se practica uno se aísla del mundo tratando de hacer el mejor disparo…uno no se puede distraer”, asegura hoy con 72 años y listo para iniciar el recorrido por los puestos de tiro. “Los talquinos tienen a este club en su corazón…eso es muy bueno…tener algo que los represente”. No cree que la discusión generada en torno a las armas les vaya a afectar. “Somos deportistas, no las utilizamos como defensa (…) Yo invitaría a las personas a conocer este deporte, una vez que entras te atrapa y puedes practicarlo toda la vida”.

NORMATIVA

Matías deja claro que tener un arma no es cualquier cosa y requiere ser muy responsable. Existe una normativa muy estricta, ya sea para adquirir un arma, transportarla, comprar munición y renovar el permiso. Un proceso que inicia con la petición de una hora en el Departamento de Control de Armas y Explosivos, OS-11, de Carabineros. También se requiere de una consulta con un siquiatra que debe evaluar si la persona está habilitada para usar un arma, y responder una prueba de conocimiento básico. A esto se suman los requisitos del propio club y las fiscalizaciones de Carabineros.

En todos sus años en el club, Matías asegura que nunca han robado un arma a un socio. “Las armas de los deportistas no son las armas de los delincuentes…nosotros usamos de precisión…no sirven para fines delictivos. Tenemos mucho cuidado y Carabineros nos fiscaliza una o dos veces al año”, explica. Entonces, acota, “no tenemos nada que ocultar…somos gente transparente (…) Incluso, últimamente nos han sumado más requisitos”.

Como club no han sido consultados por autoridades de ningún nivel. Tampoco han recibido información al respecto de parte de la federación. La verdad es que, reitera Matías Albornoz, no tiene muy claro que las iniciativas impulsadas por el gobierno en materia de seguridad vayan a afectar a los deportistas.

Lo que sí tienen claro en el Club de Tiro Víctor Silva es que su actividad no tiene margen para accidentes. Saben que por utilizar armas, aunque se trate de uso deportivo, siempre van a estar bajo la lupa de las autoridades, especialmente con el tema de la seguridad dando vueltas en la contingencia. Por eso se toman muy en serio la normativa. Tan en serio como apuntar a un plato volando a media altura.

PURA TRADICIÓN

El Club de Tiro Víctor Silva de Talca se fundó en 1918. Es decir, tiene una larga trayectoria deportiva. Matías Albornoz acota que es el número 24 más antiguo del país, dando cuenta de una actividad muy arraigada, con historia.

Cuenta el secretario del club que en los inicios existió un fuerte vínculo entre el Ejército y los civiles. Los primeros le enseñaban a los segundos. Una relación que se mantuvo por muchos años, hasta que a fines de los 60 y comienzo de los 70 el tiro se empezó a practicar más formalmente como un deporte olímpico. Actualmente el club suma más de 50 socios.

GALERÍA DE FOTOS

La concentración es total. Nada puede distraer al tirador. El plato suspendido brevemente en el aire antes de apretar el gatillo.
Daniel Hernández fue seleccionado nacional, obteniendo destacados resultados, el último en un Iberoamericano en El Salvador el 2012.

 

 

 

 

El Club de Tiro Víctor Silva fue fundado en 1918.
De izquierda a derecha: Matías Albornoz, secretario del Club de Tiro Víctor Silva; y los socios Daniel Hernández, Óscar Atala y Marcelo Albornoz.

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