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REPORTAJE ¿Terminó Manuel en Colonia Dignidad?

La historia de la búsqueda inclaudicable de Manuel Tamayo, militante del Partido Socialista (por Gabriel Rodríguez, periodista y escritor)

 

Manuel Tamayo militaba en el Partido Socialista desde fines de su Educación Media. Ya en la Universidad su militancia se convirtió en algo más serio. Corrían los años 70 y había accedido a la Presidencia de la República el Dr. Salvador Allende, también militante del P.S., pero liderando una alianza de partidos de izquierda denominada Unidad Popular que abarcaba desde radicales a comunistas, pasando por el MAPU y los social demócratas.

 

El gobierno era acompañado de una intensa movilización social que venía desde el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva que había iniciado la Reforma Agraria y organizado a los sectores populares a través de las Juntas de Vecinos, los Sindicatos Agrícolas y los Centros de Madres.

 

Manuel era un militante disciplinado y pertenecía a la fracción más izquierdista del PS denominada los “elenos” por apoyar al Ejército de Liberación Nacional (ELN) que el comandante Ernesto “Che” Guevara intentó impulsar en Bolivia para toda América Latina.

 

Desde la perspectiva de los “elenos”, entre los cuales se contaba a la doctora Beatriz “Tati” Allende, la hija más cercana al mandatario, el pueblo debía prepararse para un inevitable enfrentamiento armado con la derecha y las instituciones armadas.

 

Tras el cruel y demoledor golpe de Estado de 1973 la represión se masificó contra todos los militantes y sospechosos de haber apoyado al gobierno de la Unidad Popular.

 

Manuel a quien llamaban familiarmente “el Mono”, antes del golpe se había trasladado a Concepción para apoyar las políticas universitarias de su partido.

 

Evitar la represión

 

En 1976 los servicios secretos de la dictadura (DINA) dirigidos por Manuel Contreras se concentraron en la persecución del Partido Comunista y el Partido Socialista. Ya el MIR había sido diezmado. Manuel sintió que la represión le pisaba los pies, muchos de sus amigos y contactos habían caído en manos de la DINA.

 

Hasta ese momento el traslado a Argentina todavía impedía que la dictadura chilena los condujera a sus cárceles secretas, les aplicara sus despiadados métodos de tortura y según la decisión de sus jerarcas, fueran asesinados y hechos desaparecer arrojándolos al mar, a los ríos o enterrándolos en el desierto.

 

Manuel tomó un bus a Mendoza y salió del país legalmente sin ningún inconveniente. Una vez allí se instaló a vivir con otros jóvenes chilenos soñando con viajar a Ecuador y regresar con un buen título bajo el brazo. Todo sin abandonar el apoyo a su partido y a los que mantenían una heroica resistencia en Chile.

 

Pero el golpe de Estado en el país vecino instaló una dictadura también inspirada en la Doctrina de Seguridad Nacional igual que en Chile, que definía a toda disidencia como sinónimo de comunismo, en definitiva, como enemigos del Estado.

 

Detención en Argentina

 

En Mendoza los jóvenes chilenos intentaban llevar una vida los más normal posible, excepto por sus contactos con Chile donde se vivía una represión inmisericorde. Llegaban noticias que las dictaduras del Cono Sur del continente (Chile, Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay) coordinaban la persecución de disidentes a través del llamado Plan Cóndor, acordado en Chile.

 

Manuel sintió nuevamente que la represión lo rondaba e intentó abandonar Argentina acudiendo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Debía retornar al organismo para completar el procedimiento.

 

El día 2 de abril de 1976 Manuel y dos de sus amigos caminaban tranquilamente hacia la calle Belgrano cuando fueron detenidos por un camión con militares. Subidos a la fuerza, uno de ellos que intentó llamar la atención de las personas que pasaban fue golpeado. Testigos de la detención fueron sus amigos Alex Muñoz y su esposa María Cecilia.

 

En los días siguientes, sus amigos los buscaron en todos los lugares donde podían haber sido trasladados, pero solo encontraron respuestas evasivas.

 

En agosto de ese año, su tía Miriam interpuso un recurso de amparo en Chile para activar la búsqueda, pero como todos los recursos judiciales en favor de los detenidos fue desechado después de breves informes de la autoridad política.

 

Los tres jóvenes desaparecieron en la gigantesca red represiva que acompañaba la siniestra Operación Cóndor.

 

Está en Monte Maravilla

 

“Manuel Tamayo fue trasladado a Monte Maravilla”, contó la voz femenina que llamó por teléfono a la familia en abril de 1976, después cortó.

 

Paul Heller, investigador alemán de Colonia Dignidad y miembro de Amnistía Internacional, informa que el soldado Juan Miranda describe que Colonia Dignidad mantuvo un campo de trabajo en un lugar denominado Monte Maravilla donde sobreviven unos cien detenidos en Chile y Argentina. El testimonio es ratificado por el ex colono chileno Efraín Morales quien afirma que “allí mataron a un grupo grande…y ya creció el bosque y es imposible saber dónde están los restos”.

 

Por su parte el encapuchado del Estadio Nacional confesó a la Vicaría de la Solidaridad que “hay 102 detenidos en el Pabellón 2 de Colonia Dignidad”.

 

La historia de Manuel Tamayo y la apasionante búsqueda de su sobrina, la periodista y académica Tania Tamayo Grez, autora de exitosos libros de investigación periodística, me permitió acompañarla a Colonia Dignidad. Todo el libro resulta impactante y revelador. Su lectura no da tregua y capítulo tras capítulo la autora profundiza en las raíces de estos hechos, sus consecuencias humanas, el dolor de la familia y la tragedia de un país.

 

Altamente recomendable, su título es “Retrato de una ausencia. En busca de mi tío desaparecido”, Ediciones B, 193 páginas.

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