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REPORTAJE Vestimenta escolar: otro dilema por resolver en pandemia

Todos los municipios determinaron no exigir uniforme para el año lectivo 2022. Pero, por otro lado, sigue representando un gasto importante y en muchos casos difícil de cubrir para las familias (por Marlyn Silva)

Febrero avanza con números azules para Blanca Jorquera, quien ha logrado sostener su Pyme tras un incendio.

A casi dos años del inicio de la pandemia, con un proceso de vacunación contra el Covid que avanza por la cuarta dosis y a la luz de las experiencias de la vuelta a clases en aula el 2021, para los expertos y el Gobierno se hace indiscutible la reapertura total de los colegios. Por eso, anunciaron que los estudiantes volverán a las aulas de manera presencial y obligatoria a partir del próximo 2 de marzo.

Con esta determinación entran en juego varios elementos. El principal es el protocolo sanitario a aplicar y su efectividad, pero también surge otra consideración de alta relevancia para los apoderados, esto es, el uso de uniformes para los estudiantes de todos los niveles.

Para una familia con dos niños en edad escolar, el gasto de la vestimenta y calzado escolar puede alcanzar los 450 mil pesos. Es el presupuesto para comprar “lo justo” que calcularon Eric González y Gabriela Fuentes, cuyos hijos estudian en un colegio particular subvencionado.

Ellos valoran positivamente el retorno a clases presenciales, siempre y cuando estén las condiciones sanitarias, pero sobre el uso de uniformes, consideran que se puede prescindir, pensando en la realidad económica de muchas familias, en especial, a la luz de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.

“No estoy de acuerdo con la exigencia de uniforme, porque es generar un gasto en familias que no lo están pasando bien económicamente, es una presión aparte que le están generando a los padres”, opinó González.

FLEXIBILIDAD

Precisamente, en sintonía con la situación económica y con el análisis reglamentario, la municipalidad de Talca determinó que darán flexibilidad a los padres. Es decir, la decisión de ir o no con uniforma escolar ahora será de cada familia, en acuerdo con los hijos.

La decisión fue comunicada por el administrador municipal, Ariel Amigo, quien explicó que “tras una serie de conversaciones con el alcalde, Juan Carlos Díaz, quien ha estado preocupado del tema respecto del uso de uniforme en los establecimientos educacionales para la comuna de Talca, como sostenedor ha tomado la decisión de dar la flexibilidad a los apoderados respecto a los uniformes de sus hijos. Esto quiere decir que ellos podrán optar si envían a sus hijos con el uniforme, el buzo o con ropa que utilizan normalmente en sus casas”.

La medida administrativa fue comunicada a los directores de cada establecimiento municipal, para que ellos, a su vez, entreguen la información a los apoderados. Así, la municipalidad de Talca se sumó a las alcaldías de la región que, en días pasados, dieron a conocer la misma decisión, con similares argumentos.

“Como administración y en previa conversación con los concejales y los equipos del DAEM, hemos tomado la decisión de que en la comuna de San Clemente no va a ser exigible el uniforme escolar durante este período. Lo importante aquí es recalcar que todos nuestros colegios que pertenecen al municipio puedan ser flexibles en cuanto al tema del uniforme. No queremos que la gente se desviva por ir a comprar, tampoco queremos que sean gastos que al final con la incertidumbre de la pandemia no sabemos si, efectivamente, van a tener que usar definitivamente este año, entonces, nosotros queremos prevenir, proteger a la comunidad también y evitar gastos innecesarios”, explicó la alcaldesa de San Clemente, María Inés Sepúlveda.

Sumado al factor socioeconómico, las autoridades municipales también están tomando en cuenta el control de la pandemia, particularmente, por el aumento de contagios registrado durante las últimas semanas.

Así lo hizo saber el alcalde de Pencahue, José Miguel Robar. “Esta medida se fundamenta en la compleja crisis sanitaria que afecta al país como consecuencia del incremento de contagios por Covid-19. Estamos conscientes de las dificultades económicas que pudiesen estar enfrentando las familias de nuestra comuna y es por eso que, en conjunto con el equipo del DAEM, hemos resuelto otorgar esta facilidad”, detalla el texto.

El mismo criterio fue expuesto por el alcalde de Constitución, Fabián Pérez. Prescindir del uso de uniforme, dijo, fue una determinación a la que llegó el municipio “debido a la incertidumbre que existe y también es un gasto enorme que se hace en estas fechas”. Una opinión similar manifestó el jefe comunal de Linares, Mario Meza, para justificar esta misma medida, según dijo, a solicitud de los apoderados.

PROCESO PARTICIPATIVO

Por otro lado, existen municipios que han optado por hacer un proceso participativo. Es el caso de la comuna de San Javier, cuyo alcalde, Jorge Silva, informó la apertura de una encuesta para que la comunidad escolar indique la conveniencia o no de usar uniforme escolar.

Dicha encuesta estará abierta hasta el martes 15 de febrero y el resultado será comunicado el día 16 de a través de las redes sociales del municipio.

OPINIÓN GREMIAL

El gremio de profesores en el Maule también es partidario de que se prescinda del uso de vestimenta escolar, considerando la relación gasto-uso, tal como lo indicó la secretaria del Colegio de Profesores del Maule, Melania Moya.

“Este año, también está complicado el retorno con estas nuevas variantes del Covid. Por eso, pedimos que no se exija el uniforme, porque creemos que es un gasto extra para las familias y no sabemos cuánto uso le van a dar”, dijo Moya.

No obstante, añadió, es necesario que la comunidad educativa evalúe constantemente la dinámica en las salas de clases.

NÚMEROS AZULES

Si bien hasta ahora en el territorio maulino predomina la flexibilización en cuanto al uso de uniformes escolares, para algunos comerciantes de textiles en Talca, las ventas han sido bastante alentadoras durante los últimos meses.

Sonriente y de muy buen ánimo, Blanca Jorquera Lineros, propietaria de Confecciones Grayce, afirmó que en lo que va de febrero las ventas han sido “muy buenas”.

Ella decidió arriesgarse a confeccionar las prendas escolares desde octubre del año pasado y no se arrepiente de haberlo hecho, pues hasta ahora el negocio va aportando números azules. Además, espera poder continuar vendiendo todo el año con la incorporación de prendas para la temporada invernal.

“Para mí que estén los niños en clases es una ayuda muy grande, porque eso me da la posibilidad de generar ingresos todo el año”, destacó la modista, quien en 2021 mantuvo en pie el negocio gracias a la demanda de los apoderados de un colegio particular subvencionado que exigía uniforme para las clases online y, también, con los encargos que recibió para las licenciaturas a fin de año.

Otra tienda del centro de Talca ya tradicional para los maulinos es “El Trece”, con un importante movimiento de clientes en búsqueda de uniformes. Su dueño, Gerardo Tarud, afirma que desde enero ha notado un aumento en las ventas, para lo cual, este año se preparó con más stock que en 2021.

Tanto Tarud como Jorquera Lineros coinciden en que, hasta ahora, las prendas más solicitadas han sido aquellas pertenecientes a colegios particulares, esto es, donde no corre la voluntariedad en el uso de los uniformes escolares que decretan los municipios.

Otros locales de confección de uniformes consultados respondieron que, dada la incertidumbre de la situación sanitaria, prefirieron no invertir en materia prima para hacer uniformes escolares y, en cambio, solo ofrecerán el stock que les quedó del año pasado.

DESIGUALDADES

Un escenario que podría surgir a propósito de la flexibilización del uso de uniforme de colegio es la exposición de la desigualdad social entre los estudiantes y, en consecuencia, eventuales problemas de convivencia.

En este sentido, la secretaria del Colegio de Profesores del Maule menciona que “por un lado, queremos resolver un problema económico, pero por otro lado, los chicos -a veces- comienzan a exigir otras cosas más bien asociadas a cómo quieren verse o la moda que quieren lucir. Por eso, la comunidad educativa debe ir evaluando constantemente lo que ocurra en cada establecimiento”.

La misma inquietud la expresó una de las fabricantes de uniformes, quien indicó que, pese al anuncio de los municipios, las ventas de uniformes de instituciones públicas se han mantenido, sobre todo, para el Liceo Abate Molina y el Liceo Marta Donoso.

“Los municipios pueden decir que los niños vayan con ‘ropa de color’, pero hay padres que no quieren, porque hay mucha discriminación. Si va un niño con un polerón de marca y otro no, lo que puede pasar es que lo traten mal. Entonces, el uniforme es como una ayuda para todos anden igual y nadie discrimine”, explicó Jorquera Lineros.

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