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«Siempre va a existir una figura de coordinación regional de los servicios públicos»

Delegado Presidencial Regional Humberto Aqueveque realizó un balance de los principales hitos del Ejecutivo a nivel regional en el primer año de gestión del Presidente Gabriel Boric (por Hernán Espinoza con fotografías de Luis Casanova)

Su primer nombramiento en el Gabinete que hoy lo acompaña fue a la seremi de Salud, Gloria Icaza. ¿Mirando en perspectiva fue correcto el cambio de política sanitaria que nos tiene hoy sin mascarillas y con una baja importante de víctimas fatales producto de contagios con el COVID?

“Había que avanzar en generar espacios de confianza con la ciudadanía. Para nadie fue un misterio que la pandemia no solo causaba preocupación, sino que también afectaba los procesos económicos y educativos. Los países se estancaron y Chile no fue una excepción. Hoy estamos en un repunte en varios escenarios, comenzando por educación y economía, con cifras alentadoras para este año, a pesar de los pronósticos. Es decir, podemos señalar que el país está comenzando a crecer y avanzar en la reactivación económica, lo cual ha sido complejo en dos años de pandemia. Es por ello que había que tomar decisiones que podían ser complejas desde el punto de vista de la salud pública, avanzando de un proceso de enclaustramiento, con cierre o restricciones en espacios públicos y privados, uso obligatorio de mascarillas y cupos limitados en el transporte. Todo eso tenía que terminar, porque el país no podía seguir en un estancamiento. Nosotros esperamos el momento adecuado, con respaldo científico y no solo con un relato construido, sino que apoyados por datos científicos. Y en base a ello se tomaron decisiones”.

 

¿La gente respondió correctamente a esos cambios asumiendo la responsabilidad que implica vacunarse con todas las dosis necesarias?

“Hemos vivido el proceso en etapas. Lo primero fue reabrir los colegios con horarios paulatinos y, luego, que la gente volviera a sus trabajos presenciales. Pero les decíamos que fuera con distancia entre las personas, utilizando mascarillas en sitios cerrados y seguir en el lavado de manos, además de avanzar en la vacunación con las dosis regulares. Y la responsabilidad con que la ciudadanía asumió esos procesos nos ha permitido seguir avanzando. Si bien es cierto seguimos viviendo con la pandemia y el COVID, igualmente hemos internalizado algunas prácticas importantes. Efectivamente hay que señalar que la gente siga vacunándose con la dosis bivalente, para cuidar a nuestras familias”.

 

¿Cómo fue la instalación en el cargo con esta figura del Delegado Presidencial que convive con otra figura electa que, en el caso del Maule, es una gobernadora regional?

“En primer término, siendo muy respetuosos de las distintas responsabilidades y competencias que tienen cada una de estas dos autoridades regionales. Para nadie es un misterio que tengo una buena relación con la Gobernadora y que ha servido a la ciudadanía. Hemos conversado siempre que mientras tengamos un mismo objetivo, esto es, mejorar la calidad de vida de las y los maulinos, siempre vamos a converger en los caminos. Eso permite que podamos trabajar en conjunto, acelerando proyectos de inversión importante, como es la construcción de los nuevos hospitales y, ahora, de resolver el actual déficit habitacional. Así esta región es una de las tiene los números más ambiciosos, porque buscamos que al término de los cuatro años se entreguen 16.667 viviendas”.

 

¿Ha avanzado el proceso de traspaso de facultades desde los servicios y ministerios a los gobiernos regionales?

“Es un proceso no sencillo y se está desarrollando a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional. Se ha avanzado porque es un compromiso del Presidente. Él lo ha dicho que nos queremos retirar del Gobierno con menos poder del que llegamos, pero ese poder tiene que ser traspasado a un lugar o una persona, esto es, a las y los gobernadores regionales, que son autoridades electas. En eso tenemos un cronograma que culmina en la superación de la figura del Delegado Presidencial Regional, que no es lo mismo que eliminar su eliminación. Siempre va a existir una figura de coordinación regional de los servicios públicos, pero que también tenga una relación directa con el Ministerio del Interior. Entonces, hay que construir esta nueva dinámica e institucionalidad regional. En eso estamos trabajando, con el compromiso de colaborar con la Gobernadora y los consejeros regionales, porque ellos tienen que aprobar los traspasos de facultades”.

 

¿La experiencia de este año en el combate a los incendios forestales demostró que es necesario que persista la figura del Delegado Presidencial Regional?

“Más que verlo por ese lado, para nosotros, el proceso de emergencia de los incendios forestales permitió consolidar ciertos liderazgos. Nosotros teníamos una coordinación muy importante con el sistema de emergencia regional que funciona de una manera muy eficiente en el Maule. De eso dieron cuenta los resultados que tuvimos en el Maule, en comparación a otras regiones del país. El COGRID regional dio cuenta de aquello, donde se demostró una buena coordinación con la Gobernadora que participó en esta institucionalidad. Todo eso nos permitía tomar decisiones rápidas, siempre respetando el mando técnico que correspondía a CONAF. Y también el mando de emergencia liderado por SENAPRED, todo esto, en un ambiente de gran confianza en las personas y la información técnica”.

 

Los gobernadores se han quejado que si bien invierten recursos en seguridad pública no tienen influencia en las decisiones sobre esta materia que están radicadas en el Delegado. ¿Coincide con esta visión?

“Lo primero es decir que, como definición, la seguridad pública es tarea de todos. Nadie está de más, nadie sobra y nadie debe restarse. Esto, más que un discurso, tiene que ver con la evolución de la delincuencia que hemos vivido en Chile en la última década. Esto no es un problema de este año, sino que una evolución paulatina que hoy nos tiene con índices que son preocupantes. Y en el combate a la delincuencia tienen que estar todos los actores territoriales. Posibles, no solo las policías. Uno tiende a pensar que la seguridad pública es asunto de las policías, del Ministerio Público o del Gobierno. Pero yo creo que la seguridad pública debemos trabajarla entre todos y en eso también hay temáticas que pueden ser abordadas por distintos actores. En materia de seguridad pública es muy importante la prevención, asunto en el cual los gobiernos regionales han contribuido de manera importante. Aquí en el Maule se aprobó un proyecto importante para la Fiscalía Regional del Maule, entregando material para Carabineros y la PDI, ya sea con equipamiento, vehículos y cuarteles nuevos. A su vez, debe existir una coordinación para afrontar la sensación de inseguridad. Porque una cosa es combatir la delincuencia y otra es enfrentar la percepción de inseguridad, donde también hay mucho por hacer y los gobiernos regionales podrían ser una gran contribución”.

 

A un año sigue pendiente el nombramiento de dos cargos en las seremis de Desarrollo Social y Cultura. ¿Cuándo habrá novedades?

“Estamos muy avanzados en que prontamente podamos tener nombramientos en esas dos carteras de Gobierno. Hemos tenido conversaciones con los niveles centrales de ambos ministerios, para avanzar prontamente en los nombramientos de las y los seremis respectivos”.

 

¿Se va a mantener el equilibrio político entre los dos pactos que respaldan al actual Gobierno?

“El equilibrio político es algo muy importante, pero es más importante la capacidad de las personas que llegue a ocupar esos puestos. En especial, su compromiso con el programa del Gobierno del P residente Gabriel Boric. Tenemos un gabinete afiatado y bastante comprometido, lo que ha quedado demostrado ante la ciudadanía, toda vez que se ha desplazado a todos los territorios como fue durante la emergencia de los incendios forestales. Hicimos un gabinete especial y, además, se distribuyeron por todos los sectores. Ese compromiso también es parte de lo que necesitamos. Por eso, hay que hacer coincidir varios factores antes de los nombramientos: uno es el compromiso con el programa presidencial, con la descentralización y la inclusión regional, lo cual tiene que ver con otorgar equidad y justicia territorial, recorrer todos los territorios y contar con experiencia técnica. Y después un compromiso con los ideales que respaldan el proyecto de Gobierno”

 

¿Cómo es su relación con los partidos políticos que integran los pactos de Gobierno?

“Hay una frase que instalé en un cónclave político con los partidos de los dos bloques del Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad. En el discurso de cierre les decía que nuestro Gobierno pueden decir que tiene dos almas, pero en la región del Maule, tiene un solo corazón. Eso lo dije y lo mantengo, porque tenemos un objetivo común. Quienes han llegado a este Gobierno han entendido que queremos el desarrollo de la región como compromiso principal que se aplica bajo criterios, en este caso, internalizar los procesos de género, la descentralización e inclusión de todos los territorios, así como avanzar en materias de cuidado de medio ambiente, porque nos hemos definido como un Gobierno descentralizado, feminista y ecologista.  Eso también lo hemos conversado con los partidos políticos. Yo tengo reuniones periódicas con la coalición, converso con los partidos y creemos que gobernar tiene relación con la función que cumplen los partidos. Yo soy militante de un partido desde hace muchos años y creo que los partidos están para contribuir, Hoy día tener coaliciones grandes puede significar que cueste mucho ponerse de acuerdo, pero yo siento que eso genera más contribución, hace que podamos crecer con distintas visiones de la sociedad y de la sociedad que confluyen en un proyecto común, como es el proyecto de Gobierno. Así que para mí los partidos políticos son un apoyo permanente que nos permite llegar a sectores donde el Gobierno no puede llegar. Y eso contribuye al desarrollo del programa. Los partidos han sido un gran aliado”.

 

¿Piensa usted que la suerte del Gobierno se resolvió tras el plebiscito de salida del primer proceso constituyente?

“Al contrario. Yo siempre he desdramatizado esta relación entre el plebiscito y el Gobierno, toda vez que la función del Ejecutivo es la administración del Estado y cumplir un programa, avanzando en procesos que signifiquen mejorar la calidad de vida de las personas y logros de nuevos derechos, además de eliminar brechas de justicia social y territorial. Ahora bien, para quienes tenemos una definición política personal, claro que fue un dolor el resultado del plebiscito. Nosotros como Gobierno fuimos claros en la prescindencia y no hubo reclamación de intervencionismo como Delegación. Acá hubo un texto que se sometió a votación por la ciudadanía, donde se rechazó la propuesta. Pero, sin perjuicio de ello, es importante señalar que esto no significa el rechazo a una nueva Constitución. Por ello, ahora estamos con un nuevo proceso constituyente que está avanzando, donde se van a elegir a nuevos convencionales que van a preparar un nuevo texto y que, también nuevamente, se va a someter a la opinión de la ciudadanía. Yo soy de los que creen que Chile necesita una nueva Constitución escrita en democracia y todo el gabinete está por la misma tesis. Y el Gobierno también lo está porque es un compromiso del Gobierno. Por ello, vamos a seguir trabajando para que el nuevo proceso cuente con la difusión y sea ordenado, concluyendo con un texto que sea un pacto social que nos refleje como nueva sociedad. Que se constaten allí los avances que hemos tenido como República, después de convivir muchos años con una Constitución que quedó acotada a las necesidades del pueblo chileno”.

 

¿Cuál es su visión de la propuesta constitucional que se rechazó en cuanto a temas como regionalización y descentralización?

“La propuesta contenía temas muy interesantes, con nuevas instituciones y actualizaciones importantes, pero también contemplaba procesos o instituciones que no convivían con el desarrollo del país. O más que con el desarrollo, con nuestra cultura de país. Nosotros somos una cultura republicana y centralizada, donde hemos tenido avances hacia la descentralización, pero bajo un marco cultural que hemos desarrollado durante muchos años. En Chile tuvimos una experiencia federalista que duró muy poco. Nos hemos construido como país en base a provincias que se desplazaron hacia Santiago. Luego, por influencia de la monarquía, fuimos siempre muy centralizados. Es decir, es necesario crear instituciones que avancen en este proceso de descentralización y así ocurrió con la elección de gobernadores y gobernadoras regionales y el traspaso de facultades. Así como el Gobierno va avanzando en ese camino, nosotros tenemos que ir pensando en un pacto constitucional que avance en estas mismas materias. La descentralización no es el fin en sí mismo, es un instrumento, un medio para avanzar en ese modelo de desarrollo. Por ello, si la Constitución contribuye con nuevas instituciones que se desarrollen a través de descentralización política, administrativa y presupuestaria. Cuando se conjugan esos tres objetivos se puede avanzar. No quiero atacar el trabajo de los constituyentes del primer proceso y prefiero pensar en el futuro. Sin perjuicio de ello, creo que el nuevo texto va a ser de análisis desde el punto de vista jurídico, con instituciones muy modernas que van a ser parte del nuevo proceso”.

 

¿Usted ve a empresas de envergadura que tienen instalados sus procesos productivos en la región y que tributen en el Maule?

“Yo soy de los que creen en la descentralización, pero solo es efectiva cuando cumple tres criterios. En el lado administrativo, es decir, que los procesos se desarrollen en las regiones; en lo político, esto es, que ´podamos elegir a los que administren ciertas cuotas de poder en la región del Maule, como sucede con los gobernadores y consejeros regionales; pero falta la descentralización presupuestaria, es decir, que efectivamente se permita la tributación a nivel local, porque con más recursos se pueden hacer más cosas. Con recursos s través de tributación respecto de las empresas que están trabajando en el Maule, podemos contribuir a los procesos de desarrollo. Así cuando uno avanza hacia nuevos espacios productivos, se genera un dinamismo económico que también va a contribuir en el crecimiento de las empresas. Si las empresas se quieren desarrollar en la región, deben contribuir a esta zona, porque cuando se enferme uno e sus trabajadores, requiere de hospitales de mejor calidad, de mejores caminos y mejor conectividad”.

 

¿Cuál fue el proyecto más difícil de sacar adelante en su primer año de gestión? ¿Hablamos del nuevo hospital de Curicó?

“Fue complejo, per no el más complejo, porque ese lugar se lo lleva la emergencia de los incendios forestales. Fue necesaria una coordinación muy importante, con un trabajo bastante arduo, donde no paramos ni siquiera los fines de semana, porque había que coordinar al sector público y privado. Se sumaron héroes anónimos que desarrollaron un tremendo trabaj para contribuir a que no tuviéramos damnificados de vivienda o víctimas fatales. Eso obedece a grandes equipos que nos permite hacer balances positivos, aunque tuvimos una afectación importante en materia de bosque nativo destruido. Eso es lo más complejo. En lo administrativo, habían proyectos que quedaron pendientes de la administración anterior, como fue el nuevo hospital de Curicó y la reconstrucción del edificio de la ex Intendencia, además de otros tres hospitales base y el nevo hospital de Linares. Creemos que, terminado este Gobierno, debiéramos dejar medianamente avanzada la red hospitalaria más moderna de Chile, encabezada por los hospitales de Talca, Curicó y Linares”.

 

¿Qué ocurrió con el proyecto de nueva cárcel que se ha visto truncado por falta de agua para consumo humano?

“A veces hay cosas que son difícil de comprender, pero más allá, hay que solucionarlas. Pocas veces hablo de las administraciones anteriores, porque a la gente lo que le interesa es que los problemas se solucionen. En ese sentido, lo de la cárcel La Laguna era complejo, porque es la más moderna de Sudamérica, no solo porque se van a trasladar personas privadas de libertad, sino que permitirá descomprimir otras sedes penitenciarias, avanzando en dignidad para los internos y los funcionarios de Gendarmería. Así ocurre con el agua potable de ese sector, donde va a haber una licitación a través del MOP y el Ministerio de Justicia. Queremos comenzar a avanzar de manera paulatina en la llegada de personas privadas de libertad a esa cárcel”.

 

¿Qué lecciones se tomaron de la emergencia de incendios forestales y que se aplicarán para la temporada 2023-2024?

“Lo primero es que las temporadas ya son una especie de quimera, porque hablar de temporada es pensar en cuatro meses, pero actualmente esto ocurre por seis meses. No debiésemos hablar de temporada. El año pasado formamos una mesa regional y provincial, en materia de prevención y persecución penal. Además, este año tenemos que incorporar la silvicultura preventiva, es decir, cómo vamos adecuado los territorios a la respuesta ante posibles incendios forestales. Ello dice relación con que, en el Maule, tenemos más de mil kilómetros de cortafuegos que facilitaron afrontar la emergencia. También queremos trabajar con más comunidades rurales, avanzando en educación en prevención de incendios forestales. Es decir, tenemos que prepararnos para escenarios que no debiesen cambiar, porque vamos a tener más incendios debido a que las condiciones climáticas se mantienen. Durante los incendios del 2017 se hablaba de ´30-30-30´como el peor escenario, pero eso ahora es casi habitual en los veranos. Por ello, debemos avanzar en esa gestión permanente”.

 

¿Cuál es la meta para 2023 en seguridad pública?

“Tenemos la meta de mantener a la región del Maule como una de las más seguras del país. Es una tarea grande, compleja y donde nadie sobra, de mucha coordinación, donde hay que incorporar al mundo privado y a las universidades, trabajando de manera preventiva y con modelos de intervención social”.

 

¿Y en cuanto a la regionalización y descentralización?

“También vamos a seguir avanzando en estos procesos que esa una tarea permanente. Seguir como equipo regional, contribuyendo al desarrollo de las comunas y sus territorios más aislados, con Gobierno en terreno y trabajo comunitario, para levantar necesidades e intentar solucionar con algunas políticas públicas. Pero eso debe ser conversado con la ciudadanía”.

 

¿Su mensaje para la ciudadanía este 2023?

“A confiar en el Gobierno y en sus autoridades. Estamos llamados y convocados por el Presidente para trabajar en mejorar la calidad de vida de las personas. Pero, además, tenemos mucha convicción en nuestros procesos, en nuestro proyecto y en hacer las cosas bien. En nuestro gabinete y a través de la coordinación desde la Delegación, creemos que hay equipos jóvenes de personas comprometidas, con un arraigo social que nos ha permitido establecernos en los territorios, conversar con la ciudadanía y, además, con un Gobierno muy empático, que no tiene problemas en reconocer sus errores, pero disponible para afrontar los problemas y buscar las soluciones, junto a la gente”.

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