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“TODO GRATIS, TODO GAY, AHORA SÍ” por Franco Caballero

 

Todo gratis todo gay, ahora sí adquiere sentido este lema que se levantó cuando salió electo Boric, ahora sí tiene sentido cuando al menos descubrimos que la palabra gay viene del saber gay de los trovadores medievales para hacer alusión a las expresiones que combinaban canto, poesía y libertad, en contraposición a las leyes metafísicas y dogmáticas de la moral tradicional. Referido por Nietzsche como Gaya Ciencia, una forma de pensamiento y filosofía de vida que adhiere a la felicidad, la alegría, las ideas positivas y por supuesto, una vez más, a la libertad, antes de que esta palabra fuera capturada por las ideologías económicas.

 

Ahora sí pues, ahora es preciso y hace sentido pensar que somos todos gay, ahora que la libertad realmente tiembla y se tambalea. Pero la libertad elevada, la de a de veras, no la básica relativa al bolsillo, sino que la mental, la espiritual, la de expresión y de planteamiento. Todos somos gozosos y libres.

 

“Todo gratis” decían, cuando miramos el ayer. ¿Cuál fue el aporte del FA? No, no seamos tan categóricos, mejor dicho, reflexionemos cuál fue la gran diferencia que marcó en política quien auguraba bajarse el sueldo, seguir los pasos de Allende, de Mujica, y en definitiva todo terminó en forma, espectáculo, pantalla. Sin duda un gobierno para la pantalla. Y si bien lo critiqué desde los inicios, inspirado por las lecturas de Evo Morales quizás, pero la sospecha por el FA tenía antecedentes, principalmente por estar basado en las ideas deliberativas, casi que neo-habermasianas donde las cosas se resuelven por “diálogos”, que en filosofía suena bonito, pero en política se traduce en “negociaciones”. El tema es que la política, para cualquiera que sepa o la estudie con el fervor de la historia, notará que se trata de una contienda entre el poder y la gente, entonces entrar a negociar con el poder siempre es algo nefasto. Cuál sería la idea, bueno, demostrar con el ejemplo que los cambios se pueden hacer en gestos que se reproduzcan simbólicamente para la sociedad, es decir, bajarse el sueldo, “jugársela” por los jubilados, terminar de completar la educación gratuita al 100% como casi todos los países en el mundo, etc. tantas cosas que se pudieron haber impulsado estando en el gobierno, o al menos mostrar la intención.

 

Lo rescatable lo dijimos harto, la comunicación, la era acuariana, la transparencia, el servicio hacia el periodismo y la verdad, en eso ganaron muchos puntos y se elucubraron como los ositos cariñositos. Luego está lo que queda, la poca reacción ante el fascismo imperante que se levantaba y no supieron o no pudieron atajar, casi como que dejando la casa con las puertas y las ventanas bien abiertas, dejando a la Moneda como el CsO de Deleuze y Guattari, el cuerpo sin órganos, libre para que fluya y todo lo traspase, pero ese cuerpo es el que debemos ahora nosotros concientizar, en nosotros, no en la Moneda, el Cuerpo sin órganos de Artaud, un estado del cuerpo como puro devenir, anti-organización y estructura, menos metafísica, sino que fluídico, abierto y libre, otra vez.

 

Y pensar que soñábamos con acabar con el neoliberalismo o que “las decisiones se van a tomar en conjunto con la gente” decía el arcangel.

 

Te creo lo de Lagos, que con toda la derecha fuerte y solapada de entonces pudo generar cambios y avances discutibles, pero con visión país, pero aquí me cuesta más ver el aporte para la historia.

 

Todo esto nos demuestra que la política y los cambios no se traducen en las elecciones, los gobiernos van y vienen, pero los cambios verdaderos se pueden hacer en cualquier momento, cuando amerite, cuando surge, todo momento es fecundo para hacer de la vida una mejor instancia. Todo gratis, todo gay, ahora sí.

 

¿Dónde están las películas? No puede ser que no pueda ver en Youtube todas las películas que pueden existir, liberadas todas, sin esa adhesión innecesaria del pagar por ello, sino que la paguen las publicidades como “Yo no esperaba sentir lo que estaba sintiendo”, pero que yo agradezco, la acepto mejor dicho, porque la cultura en todas sus expresiones debiese ser gratis y disponible, se supone que ese sería el pensamiento de una civilización que se cuida a sí misma.

 

Nosotros queremos ser felices, quién puede decir que no, queremos vivir felices, eso es todo, todo gratis, todo gay, es nuestra exigencia. Número 1, no toquen la democracia, Número 2, todo gratis, todo gay. A falta de goce en la sociedad que incluso para algunos pierde su voluntad de desear, a falta de querer, queremos. Aprovechando el axial del año, a propósito del término de un gobierno y cambio por otro podemos anclar estos buenos deseos para el país, con la posibilidad de soñar ante y a pesar de todo. ¿Pensaste alguna vez que la democracia no era un tema resuelto?

 

La multitud es una expresión realizada de un grupo considerado de personas que se convocan por un anhelo común, por eso la multitud puede hablar, es una expresión, es algo que se expresa en concreto por alguna causa puntual. La multitud puede hablar, la masa no, tampoco el pueblo, porque el pueblo refiere al grupo de trabajadores, o de cierta clase social que ahora está disuelta en Ciudadanía, civismo, clase democrática a mi parecer. Podemos ver al Pueblo compuesto por “el sujeto político constitutivo, como la clase que, de hecho, si no de derecho, está excluida de la política” (Agamben, 2010). La multitud en cambio es la masa articulada para poder decir algo, está compuesta por todas las liberalidades que existen, eso en cuanto se reconoce en el sujeto liberal de la vida actual que puede pertenecer a varias causas según los afectos que le convocan, y puede adherirse como restarse cuando quiera según cambie o mantenga el afecto.

 

Me recuerda al poeta de la canción de Ricardo Cocciante que quemó al sol todos sus poemas, dejando llover todas sus palabras y después de eso entonces no le quedó más que hablar, bueno, ahora que hemos quemado todos nuestros cartuchos, ahora que las elecciones han llegado a su límite, que se han visto superadas, ahora podemos hablar, ahora que nos hemos quemado al sol, ahora que ya sabemos cuáles son los límites de la democracia, ahora que jamás pensamos llegar a esto, por eso, justamente ahora, podemos hablar.

 

Franco Caballero Vásquez

Tesista de Filosofía Política

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