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TV MUNDO, UNA SEMANA DIVERTIDA por Franco Caballero Vásquez

Qué ganas de hablar acerca de Putin y Trump, de Rusia y Estados Unidos, el gran dualismo de la historia geopolítica del último siglo. En un juego de video hablaríamos de azules contra rojos, en el cual los rojos no solo serían los rusos sino también los chinos. Y Europa quedaría algo así como un avatar celeste que se desprendió del color azul. África y América Latina aún no definen sus colores, que quizás podrían ser amarillo o verde para cada uno. Pero no podemos hablar mucho aún acerca de este tema, al menos es difícil de analizar filosóficamente cuando es algo que todavía está aconteciendo, pero la tentación nos vence y vamos a intentarlo entonces desde los primeros impulsos.

El paciente y poderoso China irrumpió en la economía mundial en el 2000, convirtiéndose hoy en el principal socio comercial de la mayoría de los países en el mundo y sin instalar ninguna base militar fuera de su país. Casi que en silencio mientras ocurrían las guerras frías entre Rusia y EEUU, desde la segunda guerra mundial hasta ahora, siempre esa disputa entre ambos colosos, mientras el gigante asiático se convertía en el capitalismo más grande del mundo. Atrás quedan todas esas rabietas de capitalistas versus comunistas cuando hablamos de China, que pareciera hablar poco, pero cuando lo hace es prudente y hasta compasivo (propio de ser el pez más gordo) como esta semana en medio de la reunión de azules y rojos en Arabia Saudita (el chiche del curso que a todos agrada) dijeron que les parecía bien dicha reunión, porque eran pasos que sumaban a acuerdos, dando relevancia al encuentro comercial antes que bélico, además de agregar que luego debiesen sumarse los otros actores al proceso, o sea, los europeos, como para no dejarlos fuera y no se sientan, pero el desaire ya está hecho. China, principal potencia mundial en el nuevo orden expresa su modo: acuerdos comerciales, no guerra. No se ensucia las manos como la potencia anterior del Tío Sam.

Por su parte, es ahora EEUU el que ha salido a golpear las puertas, obligados a moverse, a buscar en lo que puede las formas de recuperar economías perdidas, tan propio de quien pierde poder. Aún así, el imperio globalista, dirían los que son proclives a la agenda 20-30, mejor digamos la directiva del curso ha quedado conformada por el tridente EEUU, Rusia y China; mucho más abajo están los peces chicos, la unión europea. Medio oriente aún indescifrable sería algo así como la sala de clases, pero no, todos ellos partícipes absolutos de todo lo que ocurre, algo también les atañe. Lo bueno para nosotros es que el mundo se mueve por allá lejos, Latinoamérica no es África, ni tampoco participa del acontecer geopolítico, eso siempre nos conviene. En la TV del Mundo, somos espectadores.

Los turcos, quizás intentando convertirse en los nuevos Arabia Saudita, invitaron a Zelenski para ver cómo lo apoyaban, claramente para quedar bien con Europa, es que nadie da puntada sin hilo, todo son intereses, así se maneja el poder y la política. Pero Zelenski, en el caso de que lo hayan puesto los azules tras las revueltas sociales que manipularon, digámoslo solo como supuesto, o sospecha, debería dejar el cargo tal como lo indican Trump y Putin, cargo que vencía “democráticamente” el año pasado. Y claro, hablar de democracia es algo tan ingenuo cuando ya está más que evidente que aquí los peces gordos hacen lo que quieren con los peces chicos, mucho más con pirigüines como Ucrania. Todo es manipulable, asunto muy fácil para las grandes potencias. Zelenski intentará buscar nuevos amigos, pero está difícil cuando su gran protector ahora le pide el cargo, y hasta le cuestiona el dinero prestado, si te pasa eso es cosa de verle la carita al pobre para ver lo que se siente.

Otro punto es que los medios más mediáticos son los más aburridos cuando intentan, en medio de todo este embrollo ser neutrales, lo que es muy difícil puesto que todo, cada palabra, cada concepto utilizado tiene una teoría y un cúmulo de filósofos detrás que historicizan el lenguaje. Entonces tal neutralidad solapada hace que los medios que sí tienen una postura sean más atractivos, aunque sea por uno u otro. Lo que sí es divertido es Javierín, acá abajo, al otro lado del mundo, en la australidad del planeta, cada vez más desvalido de su “amigo” Donald, electrificado por sí mismo, esquizofrenizado, en términos guattarianos, como mono con navaja. Al menos nuestro osito gominola (o como le hayan dicho en un festival de Viña) reconoce sus errores, se muestra humano y pide perdón.

Franco Caballero Vásquez

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