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Un no tan jovencito Chile

Estamos cumpliendo 211 años de República en Chile. Una cantidad que no suena a nada. Cómo podremos sentir algún afecto, sin saber realmente qué significa cumplir 211 años. O cómo saber si acaso eso representa alguna especie de madurez democrática o política, o si acaso aún somos adolescentes en ello. Suecia tiene 498 años. Son mayores que nosotros. Como república, claro. Estados Unidos tiene 245 años. Es como de nuestra edad en realidad. Si miramos hacia el oriente la cifra se vuelve curiosa, la India tiene 74 años como república y China hace dos años celebró sus 70 años como república popular.

Está bien, tenemos 211 años de ejercicio republicano, ejerciendo, y desjerciendo, las labores democráticas. En realidad, ya tenemos nuestros años de política. Hemos cambiado varias veces. Hemos hecho buenos y malos negocios. Hemos cerrado y abierto puertas. Hemos perdido la democracia y también la hemos ganado.

Hemos vivido y ahora nos enfrentamos a un nuevo proceso, un período de transformación, cómo no. Estamos escribiendo una nueva Constitución, se está pensando y dirimiendo respecto a cómo anhelamos formar a las sociedades chilenas futuras, respecto a cómo queremos que sea la forma de vivir de nuestra sociedad. Además, es especial porque ese constructo ideológico que es la carta constitucional, la estamos definiendo nosotrxs mismxs, lo que permite niveles de inclusión, pluralismo y participación política bastante altos.

Quizás por lo mismo la faceta de lo presidenciable pasa a una posición complementaria comparado con la gran importancia que alberga haber logrado cambiar, logrado despertar para poder modificar nuestra constitución, la que no hubiese sido posible si acaso no hubiésemos sido conscientes de nuestra historia como país, o no hubiésemos tenido la pasión y el compromiso para con nuestros pares. Cortamos el cordón hereditario, y ahora lo estamos modificando.

Es nuestra pequeña Era Axial. Hemos cambiado nuestras consciencias. Hemos caído en consciencia. Las características de una Era Axial son la reflexión, cambios de paradigma, consciencia de sí y consciencia de los comportamientos y maneras de actuar. El Feminismo nos educa en esto último, puesto que evalúa las formas de comportarnos. Nos evoluciona. La reflexión también la tenemos, en la nueva constitución y todo su proceso, lo que seguramente, además, traerá nuevos paradigmas.

Si es que acaso somos conscientes de nosotrxs mismxs, parece muy relativo y difícil de poder definir. Pero sí podemos estar de acuerdo en que somos más conscientes en algunas cosas de las que antes no lo éramos. Ejemplos hay muchos, y uno bien latente es haber comprendido que en la unión está la fuerza. Operar colectivamente ha permitido generar cambios políticos y económicos, es cosa de ver cómo hemos respondido ante las empresas que se coluden. Además, con las redes sociales se propende al desarrollo de una conciencia colectiva, gracias a la masificación de una idea a la que nos podemos sumar cuando esta nos parece justa.

Sea como fuere, el periodo pandémico más el estallido social, reflejan nuestra crisis de la adolescencia, o crisis de los 30, o crisis de los 50, quién sabe, pero sí es cierto que hemos crecido, estamos más grandes, porque estamos viviendo nuestro periodo de transformación, como se vive tras cada crisis.

Así vamos sumando experiencias. Finalmente, ya no somos tan jovencitos. A seguir observándonos para que la edad nos haga sabios y justos. Felices  211 años a la República de Chile.

 

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