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Volver a nacer

Soy trans
Mi nombre es Marcelo Isaac, tengo 44 años. Soy trans. Una de las cosas que siempre tuve claro es que yo era distinto, que formaba parte de un grupo que no existía (…) Y por lo general los que pensábamos, creíamos y sentíamos diferente, teníamos un problema mental. Por lo tanto, una de las cosas que siempre pensé era que yo tenía un problema, porque no había información al respecto. Yo vine a entender a mis 39 años qué era lo que efectivamente pasaba conmigo. Es más o menos en la época en que empezó más fuerte a visibilizarse todo esto y a darme cuenta que no estaba solo, que éramos muchos. Lamentablemente, gente de mi edad vivió reprimida por mucho tiempo, por lo mismo, porque nosotros no tuvimos el acceso a entender lo que nos estaba pasando. Hoy es diferente. Hoy hay un poquito más de conocimiento al respecto. Un poquito más. Porque lamentablemente esto se invisibiliza aunque intentemos que la cosa se vea.

Volver a nacer
El cambio de nombre lo hice el mes pasado. Yo ya tengo todos mis documentos. No sé si es la misma emoción, pero yo lo puedo asimilar a nacer de nuevo. Para mi fue un renacimiento. El hecho de que los papeles digan lo que tu eres y sientes, es literalmente nacer de nuevo (…).

El trámite con la pandemia se ha puesto un poco más lento. Pero no fue tan complejo en mi caso (…) fue relativamente rápido, porque justo calzó que había un cupo (…). Fue el día martes 17 de noviembre. Ese día volví a nacer. Es mi segunda fecha de cumpleaños. Digamos que la más importante (…) Uno se siente feliz, realizado.

El problema…
Hay muchos lugares donde el Registro Civil debiera informar nuestro cambio (…) Se supone que de aquí en adelante, teniendo tu documentación, las entidades, tanto públicas como privadas, tienen que empezar de ahí (…) Sin embargo eso no ocurre. Son muy pocos los lugares donde yo por lo menos estoy figurando como Marcelo Isaac. En otras partes estoy figurando con mi nombre anterior.

Cuando hice el trámite para el 10 por ciento (…) me llegó rechazado. Ya, dije yo, debe ser por esto de que un documento queda bloqueado y empiezo con mis documentos nuevos. Volví a hacer la petición (…) Primero llamé al número 600 que aparece en la página. La señorita que me atendió fue muy amable, intentó hacer el cambio pero le dijeron que no podía porque tenía que hacerlo presencial en la oficina, poque ellos tenían que quedarse con una copia de la documentación. Lo encontré válido, totalmente. Así que al otro día fui a la AFP. Puros problemas (…) Llevé hasta el pasaporte, todo. Mostré el carné de identidad, la licencia de conducir que también está corregida. Sin embargo, no, tenía que ser el certificado de nacimiento para todo trámite (…) Al final llegó la jefa y me dice ‘envíeme a mí el correo’. Pero mi internet no tomaba, y yo cada vez más ‘enchinchado’ porque yo quería que ese trámite se hiciera. Al final (…) toda la oficina estaba pendiente de lo que estaba sucediendo (…).

Lo terrible de todo esto es que te das cuenta que las personas no escuchan. Tengo que haber repetido como cinco veces que era por la Ley de Identidad de Género, y haberlo explicado de forma paciente, porque tengo harta paciencia (…) Yo trabajé con personas en un servicio público en alguna oportunidad , y uno tiene que tener la suficiente empatía para escuchar, recepcionar lo que está escuchando y si lo desconoce, preguntar. Si ellos huieran dicho en algún minuto ‘sabe que, nosotros tenemos este procedimiento, no tengo claridad si este procedimiento también hay que hacerlo con esto, por qué no viene en dos días más, nosotros lo consultamos con la superintendencia…’. Pero no, fue tajante. No, no, no y no.

Una de las cosas que tenemos claro es que si bien es cierto nosotros tenemos esa ley, podemos hacer uso de ella, fue hecha sin ninguna otra base que nos permitiera hacer un uso correcto de ella. Siento que fue como ‘ya, hagamos esto como para que se queden tranquilos’. Porque como gobierno, como legisladores, deberían haber informado o haber entregado esto a todos, obligatoriamente a la arte privada, a la arte pública, para informar de su correcto uso (…) Yo no saco nada con sacar una ley que va a desconocer todo el mundo. Sobre todo porque vamos a pasar rabia, y no solo yo.

Las reacciones
Para los jóvenes (la diversidad, lo trans), es natural. Para ellos es una cosa que es valedera. Incluso el hecho de que uno se anime a ser quien es, muchas veces le da valor a ideales que ellos poseen. Con la gente adulta cuesta más, porque no lo entienden, no tuvieron toda la información, tampoco se sabía mucho acerca de esto, por lo tanto es la parte que más cuesta (…).

La transición
Nuestra transición es cuando uno ya decide dar el paso para hacer el cambio físico de acuerdo a la identidad. En este caso, yo estoy sometido a terapia de masculinización hormonal. Y eso lleva un tiempo en tratar de adaptar tu cuerpo a tu género. Esto no implica que sean todos, hay mucha gente que no lo hace o que no lo quiere hacer o que lo hace mucho después. De hecho, yo al principio, cuando comprendí, dije, ‘si algún día lo hago, va a ser porque realmente lo quiero hacer por mí, no por el resto’. Y yo creo que todos los que pasamos por esto lo hacemos de esa forma. Es algo de uno, no es algo para que la sociedad me vea diferente, porque uno ya es, uno siempre fue, independiente del cuerpo, independiente de los genitales, uno siempre ha sido hombre o mujer, indistintamente.

Mi madre
Mi mamá era una mujer criada a la antigua, cuadrada, que no escuchaba mucho, era de las que decía que ‘las niñitas se visten con vestido, es que tu eres una niñita, una princesa, no puedes hacer esto, tu no, no me digas nada de esto porque…’. Nunca pudimos hablar más allá, aunque yo sé que lo tuvo claro toda la vida. Uno es mamá, porque yo también soy mamá, independiente que sea hombre, tengo mis hijos.

Y un papá sabe lo que les pasa a los hijos. Porque tenemos un radar y eso da para todo el mundo. Siempre vamos a saber lo que le pasa a nuestros hijos. Siempre lo supo, yo sé que siempre lo supo. Y de una u otra forma se lo dije muchas veces. Desde muy chico. El problema es que eso ya pasó a segundo plano una vez que empecé a crecer. Seguía sintiéndome igual, seguía sintiéndome vacío en muchas cosas, muy lejano al grupo, sentía que no pertenecía a ninguna parte (…) Mi papá había fallecido. Nosotras éramos las dos no mas en ese tiempo.

Tengo hermanos pero fueron de un matrimonio anterior de mi mamá, y la verdad es que no tenemos mucho contacto. Solo mi madre. Ella es una persona muy buena, pero una persona cerrada, una persona que tenía esa educación antigua. Ella falleció el año pasado de un cáncer el 25 de junio.

Antes de los 39
Antes de los 39 años yo viví con familia, con hijos, una vida reivindicándome frente al espejo, lo que veía ahí, yo tenía que ser una mujer, tenía que ser esto porque el espejo me decía que era eso. No habiéndome sentido nunca de esa forma (…) Mi niñez no fue muy bonita, mi matrimonio tampoco, pero agradezco al tiempo, porque me enseñaron muchas cosas, me enseñaron a no tener miedo, me enseñaron a ser una persona que lucha por las cosas que quiere. Sí tengo que reconocer que cuando me decido a hacer la transición a mi género, fue cuando falleció mi mamá. Porque fue mi vía de libertad y no es no haya querido a mi madre. Pero ese día yo por primera vez en mi vida sentí que era libre. Y eso fue todo. A partir de eso empecé a ser yo. Así completamente. Y de ahí he sido feliz. He pasado por cosas, es cierto, pero el hecho de estar viviendo como yo siempre debí vivir es una bendición.

Los hijos

Mis hijos supieron antes de que yo empezara mi transición, antes de que yo tomara la decisión de masculinizar mi cuerpo. Mi hijo fue el primero. Él tiene 25 años.

Mi hijo después de todo lo que le conté, porque tuve que empezar desde muy atrás para que me entendiera (…) me miró y me dijo: ‘yo ya lo sabía’. Tenemos una conexión muy especial con mi hijo (…) Cuando hay cariño, cuando hay amor, cuando somos unidos, es imposible no darse cuenta. Mi hija sufrió un poco más. De hecho, le ha costado un poco más. Dentro de todo lo que puede lo acepta.

Ella es mayor (que el hijo). Por lo mismo, donde es mayor le ha costado más. Pero ya por lo menos se siente la relación diferente. Desde que le dije, ella empezó a ver que yo estaba haciendo una vida como yo la sentía. Siento que llevamos una mejor relación de la que llevábamos antes. Ella se da cuenta que yo soy mucho más feliz, que soy más libre, me enojo menos. Me río más (…) Mi hija es como mi mamá, eran muy parecidas (…) Ella ve las cosas más dentro de lo binario…le cuesta. No es que no tenga el criterio amplio, sí lo tiene, pero, como todo el mundo dice, yo tengo el criterio amplio hasta que te toca.

Trabajar o estudiar
Estoy estudiando actualmente derecho. Todo lo empecé tarde. Técnicamente debería estar en quinto, pero por ‘x’ razones me faltan dos años. Pero así es la vida. Tuve que postergar por un tiempo (…) En algún minuto tuve que dejar de trabajar (…) había cambiado todos mis turnos a noche para poder estudiar en el día. Entonces, no tenía otra posibilidad. Pasé así cuatro años y me pilló la máquina. Tuve que elegir. Me quedo en mi trabajo o estudio. Y soy un convencido de que uno a esta vida vino a ser feliz. Y mi trabajo no me hacía tan feliz como me lo hacía el estudio y elegí mi estudio. Eso implica que tengo que moverme trabajando de Uber o algunas otras cosas, pero soy feliz y no me falta.

El desafío
El desafío es educar, enseñarle a la gente que somos iguales, que aquí no hay cambios, que aquí no hay cosas diferentes. La sociedad no es solamente personas, hombres, mujeres que trabajan, habemos muchas otras personas. Y respecto al colectivo trans mismo, nosotros no tenemos porque decir que somos trans en ningún lado, nuestro certificado de nacimiento dice nuestro nombre y nuestro sexo, los que hemos hecho el cambio (…).

Creo que van a ver dificultades, hartas dificultades porque la gente no escucha, y hay mucha gente que no solo no escucha o no ve, sino que no quiere ver y no quiere escuchar. Hay de todo. Hay gente que actúa como actúa por desconocimiento. Y a esa gente es a la que queremos mostrarle que no hay diferencias. Y que el hecho que nosotros podamos de alguna forma estar en la sociedad da un enfoque distinto.

Nosotros, el colectivo trans, hemos sido dos cosas a la vez, o hemos estado obligados a ser dos personas a la vez, hemos tenido, entrecomillas, la bendición de haber vivido ambos lados (…) Entonces el hecho de contar, de mostrarles lo que somos, lo que vivimos, puede que eso haga que su corazón vea distinto.

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