29 C
Talca
InicioOpiniónBORIC FRENTE A LAS PUERTAS DE DON FRANCISCO por Juan Carlos Pérez...

BORIC FRENTE A LAS PUERTAS DE DON FRANCISCO por Juan Carlos Pérez de La Maza

¿Se acuerdan de aquel concurso en que Don Francisco apremiaba al participante a elegir entre varias puertas? Sólo una escondía el premio. Las otras, nada más que decepciones.

Algo así, me parece, es la situación a la que hoy se ve enfrentado el Presidente.  Una vez concluido el proceso constitucional y redactado el proyecto definitivo, la ciudadanía habrá de optar entre votar A Favor o En Contra. Y el Mandatario se verá presionado a sincerar su opción, dejando de lado el recurso fácil de intentar situarse por sobre el proceso. Mal que mal, con ocasión del proceso constitucional anterior, el Presidente mostró abiertamente su opinión favorable a aquel desventurado proyecto. El gobierno gastó cientos de millones en difusión y hasta el propio Presidente salía a la calle a llamar al Apruebo y poner su autógrafo al texto. Y ganó el Rechazo. Aquella vez el Presidente optó y perdió ante una mayoría abrumadora. Casi tan grande como la que, meses más tarde, prefirió elegir Consejeros Constitucionales lejanos al oficialismo izquierdista y mucho más cercanos a la derecha.

Por eso, cuando hoy nos acercamos a aquel domingo de diciembre en que los chilenos deberemos, otra vez, optar ante un nuevo proyecto constitucional, es necesario conocer la opción presidencial.  Y, a saber, el Primer Mandatario tendrá, al igual que todos los chilenos, dos opciones. Votar En Contra o votar A Favor. Pero, como ante las antiguas puertas de Sábados Gigantes, cada una de estas opciones abre otras dos posibilidades que, para que el Lector no se complique, pasaremos a explicar. Como simples supuestos, porque Ud. entenderá que Boric aún no nos comparte cuál será su opción.

Primero, imaginemos que el Presidente Boric decide votar A Favor y llama a la ciudadanía a aprobar el proyecto, señalando que es una buena decisión, con la cual se dejará atrás un ordenamiento constitucional que él estima repudiable.  Aquí se abrirían dos posibilidades: Que gane esta opción, que el proyecto se convierta en nuestra nueva Constitución y el Presidente tenga que firmarla. O sea, Boric se vería obligado a firmar un texto mayoritariamente redactado por la derecha y coincidiría con su némesis, José Antonio Kast, que ha convocado a la aprobación. Imaginemos ahora que, habiendo explicitado el Mandatario su opción A Favor, finalmente la ciudadanía, mayoritariamente, se inclina por votar En Contra. Esta situación expondría al Presidente a una nueva derrota electoral, que sería la tercera en menos de dos años. Además, de darse este resultado plebiscitario, el país se quedaría con la actual Constitución que, en palabras del Mandatario, es la “Constitución de Pinochet”. Y Boric habría de conformarse, porque, si en algo estamos de acuerdo, es en que no hay espacio para otro proceso constituyente.

Segunda opción. Pensemos que el Primer Mandatario decide informarnos que su voto será En Contra, porque no está de acuerdo con el resultado del proceso constituyente y no comparte los principios ni la institucionalidad que allí se plasmó. Y, efectuado el Plebiscito del 17 de diciembre, la ciudadanía le encuentra la razón al Presidente y vota mayoritariamente En Contra. Entonces, nos quedaríamos con la “Constitución de Pinochet”, la que el propio Gabriel Boric señaló que cualquier otra es mejor que esa. Y tendría que ajustar los dos años que le restan de gobierno a ese marco constitucional, que no le gusta para nada. Sería una especie de victoria pírrica (otro día explico de qué se trata estas victorias con gusto a derrotas). Especulemos ahora que, habiendo llamado a votar En Contra, el Presidente observa esa noche que la ciudadanía, una vez más, le da la espalda y pierde su opción, triunfando el A Favor. Esta sería la peor puerta que le ofreciera Don Francisco. El peor escenario para Boric, no sólo por la derrota de su opción, la tercera en menos de dos años, sino porque tendría que firmar una nueva Constitución que no sería, ni cerca, la institucionalidad refundacional que alguna vez soñó. Además, mientras firma, tendría que observar la cara triunfadora de Kast y de todos aquellos que llamaron a aprobar el nuevo texto.

Pero, no nos adelantemos. El Presidente todavía no manifiesta su opción y Don Francisco aún no le ofrece alguna de aquellas puertas que tanto entretenían a mi abuelita.

Juan Carlos Pérez de La Maza

Licenciado en Historia

Egresado de Derecho

- Publicidad -
Mantente Informado
11,071FansMe gusta
4,491SeguidoresSeguir
916SeguidoresSeguir
829SuscriptoresSuscribirte
Noticias Relacionadas