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DÍA DE LA MADRE: LA DELGADA BRECHA ENTRE LA PROTECCIÓN Y SOBREPROTECCIÓN por Sandra Castro


El día de la Madre sin duda es un día muy esperado sobre todo por los más pequeños, que a escondidas preparan sorpresas como una tierna tarjeta hecha con sus manos, representando el amor que sienten en retribución al amor que su madre manifiesta.

Ese amor incondicional, que denota preocupación por los hijos, querer, dar y hacer lo mejor por ellos que en muchas madres aflora con la maternidad, en otras por apoyo y consejos de sus madres, o como un alto porcentaje, la vida les ha enseñado.

En los primeros años de vida es transcendental el amor de una madre, la atención por más tiempo y con dedicación, pero amar a los hijos no es aceptar todo, dar todo hecho, ayudar sin que se lo soliciten o dar más de lo que necesitan. No confundir con sobreprotección, que significa que dar protección excesiva, solucionar antes que resuelvan. Amar es proteger, lo que se traduce a cuidar, favorecer y guiar el desarrollo integral de los hijos, ya que la protección es necesaria, pero a medida que van creciendo deben adquirir autonomía e independencia.

La sobreprotección puede desembocar en consecuencias para el menor como: el bloqueo de su desarrollo, que impida aprender competencias necesarias para la vida, entre ellas la sentirse inútil, adquirir una fuerte dependencia del adulto, disminuir su autoestima, actuar con timidez o inseguridad, poca tolerancia a la frustración, o acarrearle problemas en las relaciones sociales.

Que hacer desde temprana edad:

  • Permitir la exploración de su entorno y darle confianza para ello.
  • Permite que asuma responsabilidades de acuerdo a su edad y desarrollo. Evitar exigencias o presiones para realizar tareas para las que no está preparado.
  • Tome tiempo para explicar cómo hacer ciertas tareas y dejar que lo haga. Para ello no le evite cometer errores, vea estos como parte del aprendizaje.
  • Demuestre cariño, abrase, escuche, respete, el vínculo positivo le infundirá seguridad, a construir una buena autoestima. Además, le hace ser más felices.
  • Converse en la seguridad de la familia, destaque los esfuerzos, evite las recompensas u obsequios.
  • Oriente situaciones de la vida diaria como conflictos con otros.
  • Valoremos la generación de límites, normas y reglas en conjunto, ya que el menor no sabe medirse, e insiste en hacer su voluntad.

“Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de la Universidad Católica del Maule”.

Dra. Sandra Castro Berna

Académica de la Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia

Facultad de Ciencias de la Educación

Universidad Católica del Maule sede Curicó

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