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Entrevista: “Somos sobrevivientes y también testigos privilegiados de la tragedia”

El 11 de septiembre de 1973 marca un antes y un después en la historia de Chile reciente. En “Mi 11 de septiembre”, Leonardo Cáceres reúne el testimonio de 24 periodistas que vieron cómo ese día la vida les cambió radicalmente (por Mario Rodríguez Órdenes)

“En el momento en que el presidente Allende llamó para pronunciar su último discurso yo estaba en el estudio y alcancé a anunciarlo”, recuerda Leonardo Cáceres sobre lo que vivió el 11 de septiembre de 1973.

En el reciente lanzamiento de “Mi 11 de septiembre” (LOM Ediciones, 2023) en el salón de honor de la Universidad de Chile, su editor Leonardo Cáceres señaló: “En este año y en estos días, a 50 años del golpe civil y militar, he pensado que los periodistas que trabajábamos en diferentes medios ese martes 11, somos sobrevivientes y también testigos privilegiados de la tragedia. Fuimos observadores y protagonistas de un momento histórico que partió en dos la vida del país y de todos los chilenos”.

La publicación, cuya primera edición fue en el año 2017, reúne el testimonio de Verónica Ahumada, Sergio Campos, Leonardo Cáceres, Jorge Andrés Richards, Miguel Ángel San Marín, Enrique Contreras, Angélica Beas, Gladys Díaz, Erasmo López Ávila, Antonio Márquez Allison, Enrique Martini Araya, Lidia Baltra Montaner, Jorge Piña, Enrique Fernández, Marcel Garcés Muñoz, Marcelo Castillo Sibilla, Felipe de la Parra Vial, Víctor Hugo de la Fuente, Federico Gana Johnson, Héctor Alarcón Manzano, Joaquín Real, Miguel Davagnino, Chistian Ruiz Varas y Fernando Reyes Matta.

Leonardo Cáceres Castro, periodista, fue el creador y primer director del Departamento de prensa de Canal 13 de la Universidad Católica. En 1973 era jefe de Prensa de Radio Magallanes. En el exilio integró el equipo de Escucha Chile, de Radio Moscú. En 1987 fue parte del equipo fundador del diario La Época.

Cáceres en el Salón de Honor de la Universidad de Chile concluyó: “Somos sobrevivientes de un episodio histórico. Seguimos creyendo en la utopía, pese a todo lo sucedido, a las derrotas y a los escasos pero importantísimos éxitos. Hoy podemos y queremos hablar, por nosotros y por los que no están. Porque no se puede olvidar lo vivido ni tampoco a aquellos que quedaron en el camino. Creo que estos testimonios pueden servir para ilustrar a los jóvenes, que no han vivido el drama del golpe ni la tragedia de la dictadura”.

En su testimonio Leonardo precisa: “A las 10:27 horas la radio dejó de transmitir, pero nadie se fue a su casa, todos nos quedamos en la radio esperando lo que iba a venir. En algún momento apareció una joven periodista de la Universidad de Chile, Valentina Montiel, quien vivía en ese mismo edificio de calle Estado 235, pero en el piso 13° (los estudios de la Radio Magallanes estaban en el 6° piso) y nos invitó a subir a su casa porque tendríamos mejor vista sobre el centro de Santiago. Así lo hicimos y desde la sala de estar de su departamento que daba al poniente, vimos los aviones Hawker Hunter que planeaban sobre el centro y lanzaban misiles sobre La Moneda. Segundos más tarde, observamos las llamas de un gigantesco incendio en el Palacio de gobierno. Se quemaba la historia, nuestra historia”.

Leonardo, ¿cómo surge “Mi 11 de septiembre”?

“A mediados del 2016 nuestro amigo Sergio Campos publicó un libro sobre sus memorias. Se titula ‘La voz de la radio está llamando’ y en el cuenta su experiencia cuando trabajaba en Radio Corporación y le tocó estar allí el 11 de septiembre de 1973. A raíz de ello comenzamos a hablar del tema en una de las reuniones de los integrantes de la Mesa de don Camilo y uno de los periodistas, Erasmo López, tomó la iniciativa y describió su propia experiencia. Y ya fue cosa de compartir y todos dijimos: hagamos lo mismo. Así nació el libro y me encargaron a mí ser el editor. La primera edición, en septiembre de 2017, estuvo a cargo de la editorial Occidente”.

Próximamente se cumplirán 50 años del 11 de septiembre de 1973. ¿Significa un antes y un después en la historia de Chile?

“Sin duda que el 11 de septiembre de 1973 marca un quiebre en la historia de Chile y de los chilenos. Algunos pocos lo aplaudieron, y la inmensa mayoría lo padeció. El bombardeo del palacio de gobierno y la muerte del presidente que había sido elegido democráticamente, fue un acontecimiento inédito en nuestra historia como país. Y dio paso a una dictadura brutal”.

El presidente Allende, ese aciago 11 de septiembre, iba a llamar a un plebiscito. De haberlo hecho, ¿habría cambiado la historia?

“Sin duda que nuestra historia hubiera sido diferente. El presidente intentaba salir de la crisis que por entonces vivíamos por medios democráticos, apelando a la voluntad de las mayorías. Si hubiera ganado o perdido ese plebiscito, igual se habría impuesto la voluntad popular. Pero a estas alturas, hablar del tema es política ficción”.

¿Qué fue gravitante para que el plebiscito no prosperara?

“El golpe. La historia nos cuenta que el general Pinochet, informado del plebiscito por el propio presidente Allende, le pidió postergarlo unos días y, simultáneamente los golpistas resolvieron adelantar el golpe”.

En lo personal, ¿cómo el 11 le cambió la vida?

“Bueno, por entonces yo era jefe de prensa de Radio Magallanes y mi mujer subdirectora de la revista femenina Paloma, editada por Quimantú y que tiraba alrededor de 200 mil ejemplares quincenales. Ambos nos quedamos sin trabajo. Quimantú cerró y Radio Magallanes también. Además, mi nombre figuró entre las personas que debían presentarse ante las nuevas autoridades. Ello me obligó a asilarme en la embajada argentina y salir del país. Mi exilio se prolongó por trece años”.

Precisa que: «medio siglo después del golpe de Estado que sufriera Chile y los chilenos la memoria es un instrumento poderoso para construir el futuro”. ¿Cómo es ello posible si no hay una memoria compartida?

“La memoria parte de hechos reales. En este caso, la violencia de la interrupción de la democracia, la brutal represión que se inició el mismo 11 de septiembre de 1973, las torturas, las muertes, los desaparecidos. Esta es la historia y de ello queremos guardar la memoria. Si la verdad llega a todos los habitantes de nuestra patria, podremos construir un futuro mejor”.

A su juicio, ¿cuál fue el factor fundamental para generar esa máxima tensión social en Chile?

“Dos factores: la decisión de los más ricos de Chile de defender sus bienes, y la presencia del imperialismo estadounidense, que no quería por ningún motivo que se instalara en América Latina una nueva Cuba, y peor aún, porque iba a ser un socialismo democrático. El ejemplo cundiría en el resto del mundo”.

¿Cuál fue el criterio de selección de los periodistas que entregaron su testimonio?

“La pertenencia a la Mesa de don Camilo. La amistad y la confianza en la sinceridad y honestidad de cada uno”.

¿No pensó en incluir periodistas que ese 11 de septiembre estaban a favor del golpe militar?

“No, porque ellos habían disfrutado de todos los medios durante dos décadas, y quizás mucho más. Quienes no tuvimos la posibilidad de narrar nuestras experiencias, fuimos nosotros”.

Leonardo, en 1973 era jefe de Prensa de Radio Magallanes, emisora que transmitió el último mensaje de Allende. ¿Cuál fue su rol ese día?

“Como responsable del departamento periodístico de esa emisora llegué temprano en la mañana al estudio de la radio. Ya estaban allí algunos periodistas y el director de la radio, el también periodista Guillermo Ravest. Hicimos de común acuerdo la pauta del día y alcanzamos a enviar periodistas a diferentes lugares. En el momento en que el presidente Allende llamó para pronunciar su último discurso yo estaba en el estudio y alcancé a anunciarlo. Mientras oíamos al presidente yo me acerqué donde estaba Ravest, junto al parlante interno de la radio. Este me miró y me dijo lo primero que le salió del fondo del alma: ‘Flaco, estamos sonados. Este es su testamento político’”.

¿En qué consistía esa comunicación directa que tenía Radio Magallanes y La Moneda que permitió que Allende se dirigiera al país?

“Desde el día en que comenzó el gobierno de la Unidad Popular se inició también la violenta campaña opositora financiada por las grandes empresas y por la embajada de Estados Unidos. Por ello instalamos un teléfono con una línea física que tenía una terminal en el gabinete presidencial y otra en las radios Corporación, Portales y Magallanes. En los momentos en que era necesario nos enlazábamos en lo que bautizamos como La Voz de la Patria y podíamos informar a los chilenos la verdad de lo que estaba ocurriendo”.

¿Se veía venir el golpe?

“Sin duda. En junio hubo un ensayo, conocido como el tanquetazo. Y la ola de rumores era enloquecedora”.

Como jefe de prensa, ¿qué información manejaba?

“La misma que los periodistas de izquierda”.

¿Qué recuerdos personales tiene de Allende?

“Era un político con cuarenta años de vida parlamentaria. Con un sentido del humor notable y gran amigo de sus amigos. Pero hay que considerar que pese a mis responsabilidades periodísticas (yo había sido antes jefe de prensa de canal 13TV) era por entonces muy joven, empinándome en la treintena, y Allende era un hombre de más de sesenta años. Sin embargo, me distinguió siempre con un trato casi paternalista”.

¿Qué sintió cuando los aviones Hawker Hunter dispararon sobre La Moneda?

“Una pena inmensa por Chile. Sentí que se terminaba una etapa de la historia”.

 El 11 de septiembre sigue dividiendo a los chilenos. ¿Cuándo habrá un reencuentro genuino?

“Cuando todos aceptemos, como dice el presidente Gabriel Boric, que los problemas de la democracia sólo se solucionan con más democracia y nunca con la violencia”.

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