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La drosófila de las alas manchadas

La drosófila sudzuki o de alas manchadas es una mosquita chica muy parecida a la mosca del vinagre y en Chile es considerada una plaga emergente e invasiva. Corresponde a una pequeña mosca que fue detectada en 2017, que ataca a una amplia gama de cultivos de frutas, así como a un número creciente de frutas silvestres.  La distribución actual de la mosca en Chile, se encuentra principalmente en el sur y todavía no llega a Santiago.

El control actual de D. suzukii depende en gran medida del uso de insecticidas químicos, como espinosinas, organofosforados, piretroides y los neonicotinoides. El gran número de generaciones o ciclos biológicos que desarrolla D. suzukii requiere muchas intervenciones químicas en la fase de maduración del cultivo, incluso hasta pocos días antes de cosecha, pues los países de destino aún aceptan residuos mínimos de plaguicidas en la fruta que arriba al país. 

La eficacia actual de los insecticidas disponibles contra larvas dentro de las frutas es limitada y el control de D. suzukii se centra en tratamientos químicos en adultos, que, por cierto, se reproducen muy rápidamente. Para una estrategia eficaz de control, hay que combinar técnicas eficientes de control cultural como la sanitización, la cosecha oportuna, el manejo adecuado de los hospederos adyacentes al huerto, la densidad del cultivo, entre otros.

El control biológico es una opción, pero incipiente, además el SAG exige control químico con el propósito de evitar o mitigar los potenciales daños que pueda provocar la plaga en especies hospedantes cultivadas, resolución exenta N°3.672 de 2017 que establece medidas fitosanitarias de emergencia provisionales para la plaga Drosófila de alas manchadas. Declara plaga presente con distribución restringida y establece programa de acciones de vigilancia para la plaga Drosophila Suzukii. 

D.  suzukii puede moverse varios kilómetros, desde campos infestados por lo que se recomienda ampliar la zona de control. Árboles frutales dispersos, huertos abandonados, plantas hospederas no manejadas en propiedades privadas o en las inmediaciones de zonas boscosas, según SAG, deben ser consideradas como fuentes potenciales de infestación de cultivos. Debe avanzarse en las alternativas no químicas de control, sobre todo en estos sitios llenos de biodiversidad. 

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