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LA PRODUCCIÓN DEL PRESENTE por Franco Caballero Vásquez

Tiempos difíciles crean «hombres» fuertes, «hombres» fuertes crean buenos tiempos, buenos tiempos crean «hombres» débiles, «hombres» débiles crean tiempos difíciles, reza el refrán. La perspectiva en este caso, con la cual se piensan los acontecimientos, es de manera dualística. Filosóficamente, una forma dialéctica de pensar los sucesos. Esta dialéctica como razón histórica de pensar/mirar nos hace vernos generacionalmente, separándonos de los jóvenes cuando los creemos más débiles. Estos «tiempos difíciles» del refrán que promete convertirse en un intento por capturar en lo posible la realidad de las cosas, son «tiempos» que se estiman en el antagonismo de los «buenos» o «malos», sin referirse a las causas que producen que ocurra uno y el otro tiempo. Por ello me parece pertinente hacer juicio al descanso y laissez faire que genera el pensamiento dialéctico, y de la dualidad en las tendencias neo espirituales de hoy, que nos dejan de brazos cruzados ante el ritmo y devenir del tiempo.

La postura acerca de que “todo pasará” porque todo cambia, favoreciendo el flujo permanente entre un estado y otro, refleja esa dualidad y dialéctica como intento de sujetar la realidad, avalada en la experiencia de sabernos tristes o alegres, convirtiendo las experiencias en un matiz grisáceo cuando vemos la tristeza tan efímera como la alegría. Sin embargo, la perspectiva dualística puede ser superada si pensamos en la inmanencia, la cual produce en todo momento una oportunidad y un cambio posible, haciendo del presente una construcción constante. Es decir, pensando el presente como abierto y múltiple, por tanto, produce la realidad, más que se padece. Termina con el oleaje de la dialéctica, que predispone un futuro ya manifestado. Hoy podríamos tener un presidente, mañana un rey, pasado mañana un consejo dirigiendo la nación, nunca se sabe puesto que el timón lo conduce la razón creativa de las causas. Por lo que la dialéctica al manifestar una forma de pensar el tiempo y la historia determina un plan prediseñado, que la inmanencia no adhiere, cuando valida, como razón filosófica, la acción creativa y novedosa del acontecer.

Al actuar, el «ánimo» -tributo de algo más que un fenómeno biológico- se torna relevante en la inmanencia, puesto que permite la existencia de los buenos o malos tiempos. La dialéctica adopta un enfoque pasivo al observar la categoría de los tiempos. La inmanencia, por su parte, produce los «tiempos». Es decir, una osa conocer y la otra actuar. Bien critica Foucault la norma délfica del “conócete a ti mismo”, en pos del “ocúpate de ti mismo” (cura sui), para solventar la idea de que la libertad no se alcanza, sino que se crea. Además, en cuanto a lo histórico, el sentido de inmanencia supera los contrastes entre una generación y otra, percibiendo a un abuelito tan creativo como un jovencito; así como las cuatro vecinas que vivían solas en la Abate Molina y decidieron arrendar sus casas e irse a vivir todas juntas para hacerse compañía más encima -gestos de creatividad y producción inmanente. La inmanencia tiene refranes como “cada minuto es una oportunidad para cambiarlo todo”, frase que retumba potente en el ánimo, que es quien más se alegra con esta idea, como una «emoción sagrada del átomo» diría Teilhard de Chardin.

La dialéctica es pasiva y acepta el devenir como Atlas con su gran espalda echándose el mundo al hombro, otorgando al ser que lo padece la cualidad de fortaleza por saber y poder cargar un globo tan grande como el tiempo variable entre bueno y malo. Porque la dialéctica pesa, y la fijación dualística del blanco y el negro, acoge una densidad recibida, sostenida, lo que implica que el mundo es el que cambia, pero yo no -quizás por ello la mirada de Atlas es hacia abajo. La inmanencia, en cambio, es activa, el mundo es uno y así como cambia yo también lo hago, por eso la esperanza mora en la inmanencia, porque vela como el más fuerte de los efectos cuando un aleteo simple de mariposas se puede sentir al otro lado del mundo.

Franco Caballero Vásquez

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