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Patita Mágica: el espectáculo de calle como historia de vida

Jaime González Orellana, cuyo nombre artístico es “Patita Mágica”; comenzó a los 16 años a trabajar haciendo malabares en los semáforos talquinos. Hoy tiene 27, un espectáculo de calle que mezcla música clásica, musicales de Broadway y ritmos africanos sobre los cuales canta y danza; mientras finaliza su segunda obra que trata sobre música latinoamericana y disidencias sexuales.

Este sábado presentó gratuitamente su obra “El Regalo” en la multicancha del sector Lo Valdivia en Sagrada Familia, invitado por el Festival Itinerante “Teatro, Cuento y Danza por el Maule” dirigido por la dramaturga y productora teatral, Joanna Mellado Flores, y financiado por el Fondo de Artes Escénicas Itinerantes del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Sobre cómo su obra escénica y su historia de vida se alimentan la una a la otra, conversamos en esta entrevista que perfila un talento emergente maulino, cuyo trabajo es un crisol de expresiones artísticas que promete divertir y hacer que las personas se olviden de su edad.

En abril presentas “El Regalo” en el Festival Teatro, Cuento y Danza por el Maule. ¿Qué verá el público que acuda a la obra?

“Mi obra El Regalo, es un viaje por la historia de la música y danza occidental a través de un espectáculo interactivo, donde no hay barreras entre el intérprete y los espectadores. Este espectáculo es una obra contemporánea, con música clásica, musicales de Broadway, ritmos africanos; donde bailo y canto al ritmo de cada una de las canciones, invitando al público a acompañarme en este viaje. Incluyo las disciplinas del teatro, la danza, la música y el circo a través del contorsionismo y los malabares. Utilizo aros de gimnasia, pois y el diábolo, que es mi especialidad. El teatro está en la primera sección de la obra, donde entro en confianza con el público a través de una mochila llena de sorpresas, sueños y alegrías. Luego viene la danza, partiendo con el jazz, lo clásico y el ritmo africano, y donde hay una escena en que hago malabares y danzo a la vez. Ese es el plato fuerte. Tomo todos los objetos y los trato de manejar de la manera más prolija posible”.

¿Cuál es el origen de esta creación y por qué la llamaste “El Regalo”?

“Esta obra la hice en 2018 porque me pidieron hacer un espectáculo con danza y malabares, que era lo que yo hacía en los semáforos. De ahí salió la idea de hacer un espectáculo más largo. Busqué canciones y armé una idea para mostrar a las personas la magia que pasa dentro de los teatros, pero sacando esa magia a la calle, al alcance de los transeúntes. Se llama El Regalo, porque en 2021, cuando recién volvíamos de la pandemia, me tocó hacer este espectáculo en plena navidad. Le puse a mi mochila una gran rosa de regalo, e hice sonar un parlante desde dentro de la mochila, como si fuese un regalo que me llegó y que quiero compartir con el público”.

Cuéntanos de tu nombre artístico, “Patita Mágica” .

Mi personaje partió en la calle, pero me aburrí de hacer solo malabares en los semáforos y entonces empecé a bailar. Primero me compré un parlante chiquito, luego uno más grande y así comenzó un personaje. Pero después de la pandemia, cuando empecé de nuevo con los malabares, me disloqué dos veces el tobillo. Fue algo bien grave, así es que decidí cambiar esa situación en algo positivo. “Quizás tengo un pie mágico”, pensé, y así nació el nombre de “Patita Mágica”. Una situación compleja, se transformó en algo para la escena”.

Finalmente ¿qué gatilló tu deseo de crear, hasta llegar al momento actual con funciones e invitado a un festival?

“Yo empecé a trabajar a los 16 años, porque quería ser un apoyo para mi casa y ayudar a mi madre que sufría de epilepsia. Quería regalonearla, comprar una cosita para comer; celebrar los cumpleaños de otra manera. Fue una manera de salvaguardar esa situación. Estudié ballet; estuve 6 años en un conjunto folclórico, participé 3 años de un taller de trapecio y en 2015 entré a estudiar música en la especialidad de canto y dirección coral, donde aprendí a cantar. Entonces mi espectáculo es toda una historia de vida. Esta obra la he presentado en Curicó, en Talca, en Valparaíso, en Santiago y La Serena. Tiene muy buena llegada, porque pese a su lenguaje contemporáneo, es muy fácil de digerir por grandes y chicos. Las personas se olvidan de su edad cuando lo ven, todos se divierten. Fue mi primera obra y hoy hago una segunda que estoy finalizando, y que tiene que ver con disidencia sexual y música latinoamericana. Se llama Terra”.

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